Capítulo 9

772 61 101
                                    


.

.

.

If you could only live my life

You could see the difference you make to me

To me...

.

.

.

Hay cosas que son simplemente inevitables. Aun si mirase con fijeza el reloj, el segundero no dejaría de emitir el famoso “tic-tac”. Eso lo sabía perfectamente Slash y, más ahora, que su tiempo se había agotado.

Saul Hudson estaba sentado en medio del sillón, con la cabeza entre las manos y los codos apoyados en sus rodillas. En su cabeza se construían y se desvanecían cientos de pensamientos a una velocidad impresionante. Casi no podía dar tregua a todo lo que ocurría dentro de su cabeza. A su frente, justo en medio de la mesilla de centro, se encontraban los papeles del divorcio con la firma de Axl. Solo faltaba la suya.

Noviembre recostó el hocico en su muslo para llamar su atención. En los ojos del canino se veía la confusión y un aire melancólico. Ese perro siempre había sido muy intuitivo, y el moreno sospechaba que presentía que el amo que siempre le daba de comer y lo mimaba como a un hijo ya no aparecería por aquellos lares. Sí, Axl le dejó la casa, a pesar de lo estipulado en el contrato. Él prefirió largarse un día antes de que venciera la fecha, dejando su firma y huella dactilar en los espacios en blanco. Slash no entendió por qué no esperó a que se cumpliera la fecha, si él había sido específico al mencionar los dos meses.

Apretó sus rizados cabellos entre sus dedos, el dolor de cabeza no lo abandonaba y solo quería tomar una pastilla e irse a dormir. Pero estaba seguro que eso no era lo que debía hacer. No, aún debía mover su última pieza.

.

.

.

Eran pasada las cuatro de la madrugada y la llamada entrante le pertenecía a Steven. Contestó con la voz pastosa, sin muchos ánimos de escuchar a su amigo.

- Más te vale que sea urgente Steven.

- Lo es. El avión de Axl sale a las cinco y media… Izzy me llamó, dijo que tal vez estabas interesado en saberlo.

El sueño se esfumó por completo de su sistema. Un frío indescriptible recorrió su columna vertebral, obligando a sus músculos tensos a moverse. Salió de la cama sin tener muy en claro qué hacer, cogió las primeras ropas que halló sin fijarse si combinaban o no. Noviembre, al oír el alboroto que armaba su dueño mientras terminaba de coger lo que necesitaba, comenzó a ladrar. Slash no le dio mucha importancia, algo en su corazón se apretujaba. Tenía una línea de tiempo y estaba viendo asomarse el final, como un abismo que se acercaba inclemente y que te invitaba a saltar o quedarte. Y Slash saltó, porque no se imaginaba una vida sin Axl.

Condujo con prisas, bordeando el límite de velocidad y agradeciendo a Dios en lo alto del cielo que ningún policía fue testigo de su imprudente carrera a la Aeropuerto Central. Los papeles del divorcio yacían en un folder ocupando el asiento del copiloto. Con suerte, Slash conseguiría que fuese Axl quien ocupase aquel asiento de vuelta a casa. Hudson apretó el volante entre sus manos para buscar calmarse. Las luces de los faroles aún prendidos viajaban a velocidad conforme se acercaba a su destino.

No entendía bien esa angustiante sensación de estar a punto de perderlo todo, pero sabía que necesitaba llegar antes que el avión partiera con Axl dentro. Aún podía hacer algo, ¿cierto?

.

.

.

Entre un grupo de personas que precisaban el primer viaje en avión del día, una cabellera pelirroja se asomaba. Axl, envuelto en un abrigo grueso, ojeaba distraídamente un catálogo que promocionaba los lugares más visitados en Francia. Usaba una bufanda de lana para cubrir la mitad de su rostro, amortiguando el frío en esa zona de su cuerpo.

Despertar [Slaxl/Adaptación]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora