CAPÍTULO 17

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Llegaron mis padres y fuimos a la entrada.
- Mama, él es Harry - la dije como presentación.
- Hola Harry, soy Carmen - le dio dos besos.
- Hola - dijo Harry en español y tímido y le cogí la mano.
Nos sentamos y comimos todos juntos. Harry hablaba un poco de español y me hacía mucha ilusión escucharle hablar.
Acabamos de comer y recogimos.
- ¿Te enseño Madrid? - le propusé a Harry.
- Vale.
Avisé a mis padres de que nos íbamos y salimos de casa. Le llevé a los sitios más típicos de Madrid, la Puerta del Sol, Gran Vía, el Palacio Real...
Pasamos toda la tarde por Madrid y la verdad es que ya me dolían los pies.
- ¿Volvemos ya? - me preguntó.
- Sí, estoy cansada y me muero de hambre.
- ¿Te invito a cenar?
- No hace falta, mi madre nos habrá hecho la cena.
- Vale.
Volvimos a casa y nos estaban esperando para cenar. Cenamos y recogimos. Nos fuimos a mi habitación y recogí un poco las cosas. Para mi mala suerte se me cayó el test de embarazo al suelo y aunque lo recogí rápido Harry se dio cuenta.
- ¿Qué se te ha caido? - me preguntó.
- Nada.
- Anna...
- Nada, Harry, en serio.
- ¿Qué me ocultas?
- Nada.
- Lo que tú digas, ¿puedo dormir en el sofá? - dijo enfadado.
- ¿Por qué?
- No quiero dormir con mentirosas.
- ¡No te estoy mintiendo! - chillé cabreada.
- Shh - me mandó callar.
- ¡No me mandes callar! - volví a chillar.
- Tú sabrás, es la casa de tus padres y yo me voy.
Cogió una chaqueta, su cartera y una camiseta y se fue de casa. Cuando oí la puerta cerrarse mis padres entraron en mi habitación.
- ¿Qué ha pasado, cariño? - susurró mi madre.
- No quiero hablar, lo siento.
- Vale - suspiraron y salieron de mi habitación.
Me metí en la cama y me tapé del todo. Me había pasado con Harry, estoy con las hormonas revueltas y no me he controlado como debía hacerlo. Él no tiene la culpa, solo quería ayudarme. Me puse los zapatos y cogí mi móvil.
- Voy a buscar a Harry - dije antes de salir de casa.
Me llevaba como media hora de ventaja pero no se conocía esto así que supuse que no estaría muy lejos. Y así fue, estaba en un banco en un parque cerca de mi casa.
Me senté en el suelo a su lado, levantó la cara y me miró unos segundos para luego apartar la mirada.
- Lo siento, me he pasado hablándote así.
- No me ha molestado eso, todos me hablan mal así que no ha sido nada especial.
- ¿Qué te ha molestado?
- Que me ocultes cosas, eras la que quería que me abriera y así hice me he abierto a ti, te cuento todo así que lo mínimo sería recibir lo mismo, ¿no?
- Sí, lo siento de verdad pero creo que lo que te oculto te va joder la vida para siempre.
- Nada es tan grave.
- Sí, sí que lo es - suspiré.
- Dímelo y opino yo.
- Vale, estoy embaraza, te lo llevo ocultando todo el día porque no quiero joderte la vida con un hijo, así he preferido ahorrar y pagarme el aborto y así nadie se jode.
- ¿Por qué? Es mi error y no me jode nada, ya te he dicho que ahora quiero un hijo. Si tú también quieres, claro.
- No sé si quiero, Harry.
- Tienes tiempo para pensártelo y el aborto va a medias eh.
- Vale.
Nos abrazamos y volvimos a casa. Mis padres ya se habían ido a dormir así que fuimos en silencio hasta mi habitación.
- ¿Quieres que te enseñe las casa que he estado mirando? - me dijo poniéndose el pijama.
- Vale.
Me puse mi pijama y sacó su pórtatil. Nos sentamos los dos en mi cama y me enseñó todas las casas. Sin duda, hubo una que me encantó, estaba al lado de la playa y la habitación de matrimonio tenía vistas a la playa. También había 3 habitaciones más y un salón enorme.
- Quiero la tercera - le dije cuando me enseñó todas.
- Pues nos quedamos esa.
- ¿Y el precio?
- Todas las que tenía guardadas están en presupuesto razonable.
- Vale - sonreí.
Harry hizo un par de cosas para la casa. Recogió el pórtatil y nos tumbamos los dos.
- Buenas noches cielo - me dio un beso en la cabeza.
- Buenas noches amor.
Nos abrazamos y se quedó dormido. Yo lo intenté pero no podía dormir.

Varias horas después seguía despierta.
- ¿Estás bien? - dijo Harry medio dormido.
- Sí, no puedo dormir.
Se frotó los ojos y se le iluminó la cara como si le hubiera desaparecido todo el sueño. Se puso encima mío y me empezó a besar y lamer el cuello.
- Están mis padres - susurré.
- Ponte la almohada en la cabeza - susurró.
Me quitó la camiseta y me puse la almohada en la cara mientras que me besaba el cuerpo. Fue bajando los besos hasta llegar al borde del pantalón. Me lo quitó junto con las braguitas y me lamió toda la entrepierna porovocando que gimiera en la almohada. Su lengua empezó a jugar con mi clítoris y me metió dos dedos. Cada vez iba más rápido con todo y yo mordía la almohada. Me corrí, me limpió toda la entrepierna y se chupó los dedos. Se tumbó a mi lado y me quitó la almohada de la cara.
- ¿Estás cansada ya? - susurró.
- Sí - susurré y me acurruqué en su pecho.
Al poco nos quedamos dormidos los dos.

Kamasutra (segunda parte)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora