Me arrastran hasta la nave, cuando entramos intento que las lágrimas se salgan de mis ojos. Quiero ver dónde estoy. Desde fuera parece más pequeña que la que aterrizó en el instituto. Por dentro es más pequeña de lo que pensaba, hay un panel de control lleno de botones y pantallas. Al mando de ella una mujer, la misma que mató a mi padre hace unos instantes. Rubia, de ojos azules, extremadamente delgada para el gusto de cualquiera y una boca pequeña que se curva mientras trabaja. Me mira.
-Comenzad el protocolo- dice a sus matones. Me cogen las huellas dactilares, un escáner de los ojos y una muestra de pelo. Esta tecnología es demasiado avanzada para la época, es decir, estamos en 2014, pero que yo sepa no hay escáneres de ojos que no dañen la retina ni analizadores de pelo que funcionen en 2 segundos.
-¿Cómo te llamas? –me pregunta la rubia. Opto por no responder.
- TE HE PREGUNTADO ¿CÓMO TE LLAMAS?- brama en medio del espacio reducido.
-Paula de la Rosa Castiñeira- digo, y atisbo que mi voz está más aguda de lo normal. Puede que sea cosa del terror o la muerte de mi padre, pero no puedo estar segura.
Se cierra la puerta de la nave, y en un abrir y cerrar de ojos literal noto como acabamos de llegar a otro sitio, esta vez sin estruendo ninguno. Antes de bajar echo un vistazo al ordenador y veo que de repente tiene todos mis datos, como salidos de la nada. Me fijo más. No tienen mi C.I. , no sé por qué, pero para mi cerebro eso es una buena noticia.
-Vamos- dice, el no nada amable matón número uno.
Bajamos de la nave.
-Bienvenida al Eneágono- dice mi querida amiga la rubia de bote mientras sale detrás nuestra. No sé si es de bote y me importa una mierda su nombre, la pienso llamar así en mi cabeza cada vez que me la encuentre.- Nos encontramos en la plataforma cero, está en el centro de las otras nueve. Tú residirás en la número tres. Tu nuevo hogar.- finaliza. ¿Hogar? Veo que aquí la gente es muy graciosa.
Me dirigen hacia una catedral. ¿Una maldita catedral, de verdad? Joder, que yo no creo coño.
Entonces entramos, y veo que por dentro no tiene nada que ver con una catedral, en realidad es una especie de sala de reuniones, las típicas en donde los políticos dan mítines y cosas así. En donde debería estar el altar hay un escenario con un micrófono y en él hay un hombre. Por su pinta parece el artífice de todo esto. De pie delante del escenario hay muchísimos adolescentes. El hombre del escenario se acerca al micrófono, lo coge en la mano sacándolo del atril y… SE PONE A CANTAR. No, no lo hace, pero me lo imagino y sería gracioso. Estoy intentando quitarle hierro al asunto, pero gilipolleces como esta hacen que me ponga más nerviosa.
-Hola jóvenes- jóvenes, con dos cojones, sí señor.- Antes de nada, me presento. Me llamo Robinson. –para mí siempre será Don pelogrissoymásimportantequevosotrosporquesí- Voy a pasar a leer las normas del eneágono.
1º Deberás obedecer a lo que digan los Eira. –por la cara que pone doña rubia de bote, ella es una Eira. -No se tolerará ningún tipo de rebeldía o falta de respeto.
2ºEstán terminantemente prohibidas las relaciones con vuestra familia. Ya no la tenéis, ahora estáis solos.
3º Prohibido todo tipo de relaciones extraprofesionales o no exigidas por nosotros en el eneágono. Es decir, no podéis tener ningún amigo y/o pareja. – ¿qué coño? Todos nos miramos, esto no tiene ningún sentido.
4º Deberéis trabajar en donde se os encomiende y no podéis discutirlo.
5º Comeréis lo que os pongan y beberéis lo que os manden.- drogas, mi cerebro piensa en eso. Nos van a drogar para mantenernos controlados, lo sé, y sé que no soy la única que lo está pensando.
6ºVestiréis con las ropas que aquí os demos, nada más. – ¿las ropas? ¡EN QUÉ SIGLO ESTAMOS DIOS MIO!
7ºNadie puede salir de aquí, un intento de fuga es igual que un intento de suicidio.
8ºQueda total y estrictamente prohibido cualquier tipo de expresión artística, nada de música, nada de lectura, nada de pintar… NADA – aquí sí que me acaba de matar. La música es mi vida, lo es todo para mí. Ya no solo porque mis ídolos con ella me hayan salvado la vida millones de veces y me la devuelvan todos los días, sino que si no canto me muero. El canto lo es todo para mí, y me lo van a arrebatar. Casi prefería un tiro en la cabeza a esto.
9º Última pero no menos importante, el incumplimiento de cualquiera de estas normas será castigado de manera ejemplar.
-Dicho todo esto. Bienvenidos al eneágono.
Los matones de la rubia de bote me empujan hacia fuera, cuando salgo veo cruces a lo lejos, como iglesias alzadas. Giro sobre mi misma y empiezo a contarlas. Están dispuestas alrededor de esta y se alzan sobre los otros edificios a lo lejos, muy muy a lo lejos. Las cuento. Nueve.
Apostaría lo que fuera a que si sobrevolase la zona lo vería perfecto, vería la formación perfecta.
Uno de los matones de la rubia se da cuenta de mi expresión de asombro.
-Bienvenida al eneágono.
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Hola, hola queridas personitas. Aquí teneis puntual en nuevo capítulo de Eneágono. Sé que seguro que es algo aburrido pero hasta dentro de un capítulo o dos no empezará "la acción" de por si.
Si os gusta el capítulo no dudeis en COMENTAR/VOTAR. Si quereis algo podeis encontrarme aquí (en wattpad) o en twitter en @SoftlyBad1D (lo de siempre, vamos)
Pd: os dejo en el multimedia una canción que podeis escuchar mientras leeis si quereis. En este capítulo no tiene mucha importancia, pero en otros dejaré canciones que tendrán bastante que ver con el capítulo.
OS QUIEROOOO xXxX
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Eneágono
Fanfiction¿Qué pasaría si el mundo que conoces deja de existir? ¿Qué se te pasaría por la cabeza si un día llegan unos señores extraños a tu casa exigiendo que cada niño de entre 0 y 18 años sea entregado? ¿Qué harías si te separasen de todos tus hermanos, pr...
