Epílogo

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La soga estaba en el suelo como una serpiente muerta, la silla a unos metros, la mirada se postraba donde estuvo la soga minutos antes. Buscaba indicios de una cuerda vieja, de algún error o algo que explicara lo que había sucedido.  Estaba viva, respiraba y parecía que la vida le extendía una nueva oportunidad. Luego su mirada se turnaba entre la soga y el techo.

No sabía que hacer. ¿La muerte huyó? Era obvio que eso había sido a propósito, Ángel no era tan estúpido como para cometer un error así. Salió de la habitación y se encontró con la noche. Oscura y tenebrosa. Se sentó, decidió esperar al que el sol le alumbrara el camino y pensó en lo que debía hacer después. El mensaje fue comprendido. Respiró profundamente.

Fin.




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