7. Escuadrón Cobra.

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-¿Es enserio?-Preguntó Paola con incredulidad-. Primero los noqueamos ¿Y ahora quieres meterlos en la cajuela?.

-¿Acaso tenemos otra opción?-hablé con obviedad.

-Bueno no, pero no puedes meterlos ahí Sophie nos mataría.

-Ella no tiene que saberlo y sólo meteré a tres de ellos-dije indiferente.

Me miró con cara de pocos amigos abriendo la boca para contraatacar.

-¿Y por qué tu no te metes en en ella?

-¿Por qué no lo haces tu?

-Porque me toca conducir.

-Y yo tengo que hablar contigo sobre lo sucedido.

Giró sobre sus talones mientras soltaba maldiciones, rodé los ojos y comencé a seguirla. Resulta que en la camioneta en la que nos habías transportado sólo tenia siete asiento lo que me llevó a pensar ¿Qué clase de camioneta tiene siete asientos?, nos dimos cuenta cuando ya habíamos arrastrado a los chicos hasta ella, dos de ellos ya estaban a dentro, colocados con descuido en los asientos traseros mientras que los otros seguía tirados en el pavimento.

-Metanlos-ordenó Paola-. Coloquenlos en los asiento-le hicimos caso, tres en la parte de atrás y los otros dos en los asientos de en medio de la camioneta.

-Ustedes dos-señaló a Arantza y a Dalí-. En la cajuela.

-¡¿Qué?!-gritaro al unísono.

-Lo que escucharon y tú-miró a Diana-. Con nosotras.

-Pero solo hay dos lugares enfrente.

-¿Quieres irte con ellas?

-No, pero no cabemos.

-Cabes en cualquier lugar.

Y no lo dudaba Diana era capas de caber en todo, puesto que es muy delgada.

Dicho y hecho Dalí y Arantza se fueron en la cajuela la cual me iba a reir de ellas por un largo rato, Paola conducía silenciosamente con la vista fija al frente y por último, Diana y yo compartíamos asiento aunque estábamos un poco apretadas pero no tanto como para no soportarlo.

-¿Y bien?

-¿Y bien que?-dijo bruscamente.

-¿Por qué dejaste medio muerta a Arantza?-hablé irritada.

-Ni siquiera la toque...

-La empujaste...

-No use la violencia...

-Con brusquedad...

-No fue grave...

-Le dejaste un moretón en la espalda...

-Ash! Ya!-gritó-. Tu muy bien sabes que su piel es sensible.

-Si lo sé, pero lo que no sé es EL porque lo hiciste.

-Porque se lo merecía, todo el tiempo quiere hacer su voluntad y jamás obedece-movió las manos sobre el volante, un hábito que tenia cuando hablaba.

-Ella es así, pero no sólo tuviste esa reacción por eso, y tú eres igual.

Se quedó callada meditando la respuesta, cada segundo que pasaba se me hacían horas hasta que por fin se digno a hablar.

-No.

-Ha vuelto ¿verdad?

-Si-habló con pesadez.

Experimento Secreto (Pausada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora