Iota

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Regresamos al pueblo de los gamma mientras Lejo sostenía mi brazo sobre sus hombros para ayudarme a caminar, le dije muchas veces que yo puedo solo pero insistió.

-¿Tú estás herida? -le pregunto a Samira que no a querido separarse de mí desde que nos reencontramos.

-Sólo unos raspones. Pero me desmayé cuando vi la sangre de Eros. -responde haciendo que yo mire automáticamente al nombrado. Él tiene un reguero de sangre que baja por su brazo, es demasiada para ser producto de una pequeña herida.

-Entiendo, gracias por cuidarla. -le agradezco, lo que descoloca a Eros por completo, eso lo sé, porque me mira con confusión y un poco de rabia.

Como era de esperarse los demás gamma al ver nuestro estado, más el mío porque me quedaron marcas de las garras del oso en mi piel, rápidamente se ofrecen a llevarnos con la chamán del grupo diciendo que ella es una excelente médica aunque tengo mis dudas no puedo negarme. Nadie más resultó herido aparte de Eros y yo, así que ambos nos encontramos dentro de la tienda de la señora. Sentados en el suelo hasta que ella aparezca.

-¿Te duele? -pregunto mirando su brazo y para romper el incómodo silencio que hay.

-Se ve peor de lo que parece, no duele mucho. -responde de una manera fría sin mirarme en absoluto, sólo se dedica a sostener el trapo que impide la pequeña hemorragia.

-¿Cuál es tu problema conmigo? -digo en un tono un poco alto haciendo que me mire con el ceño fruncido, es un reto.

-Oh si, tengo un gran problema contigo y sabes porqué. -afirma manteniendo los puños cerrados, eso me hace pensar que en cualquier momento me golpeará en la cara.

-Todo por una maldita disculpa, no voy a disculparme por chocar contigo esa vez. -le aclaro cruzando mis brazos. En eso Eros suelta una carcajada fingida y sarcástica.

-Ni que estuviera obsesionado con la disculpa de un alfa egocéntrico e imbécil. -comenta negando con la cabeza -Es por Samira, tú le harás daño. -agrega teniendo la vista hacia sus manos, una de ella se encuentran manchada de rojo.

-Lo sé... Pero le hice mucho más daño a Evelyn, quiero remendar mi error.

-¿No pensaste en como reaccione Samira cuando se lo digas? Quiero decir, tú eres su novio hace... ¿Un año y medio? Y luego aparece una chica que dice ser su amiga y casualmente es la ex de su alfa, de la cual él continúa profundamente enamorado y pronto estarán juntos. ¿Cómo te sentirías si las cosas fueran al revés? -me explica haciendo que reconsidere lo que tenía planeado decirle a Sam. Yo iba a decirle la verdad sin filtros pero Eros desgraciadamente tiene la razón, no se puede echar a la basura una relación como así -Tenías que ver a Eve cuando fue a pedirme ayuda. Estaba llorando y se aferraba a ese collar rojo, me dijo que no sabía que hacer, que todo era frustrante. Yo simplemente le coloqué el collar, entonces todo su tormento desapareció por arte de magía. -comenta frotando sus manos, intentando de quitar las manchas de sangre que hay en ellas.

-¿Desde cuando la conoces? -se me ocurre preguntar. Eve no es muy confiada que digamos y no le contaría algo tan importante e íntimo como sus sentimientos a un extraño.

-Desde que ella ingresó a la universidad, somos amigos desde entonces, es especial porque jamás en mi vida había cuestionado a los alfas sin importar que estén equivocados o sean unos idiotas. Pero en un mes Evelyn cambió mi forma de pensar...

-Ya veo. -lo interrumpo frotando mi barbilla -Por eso me resultaba conocido esa manera de criticar a la sociedad y despreciar a los alfas cuando nos conocimos. -comento haciendo que Eros suba y baje los hombros.

-No es desprecio. Ustedes deberían ser un poco más amables, es todo. Y los omegas un poco menos caprichosos. -contraataca dándome un pequeño golpe en el brazo. Trato de devolverselo pero me detengo al recordar que tiene una herida ahí.

-Lo siento, yo debí disculparme esa vez. Fui quién te chocó por no ver por donde iba. -hablo rodando los ojos, seguramente se burlará de mí porque los alfas no de disculpan y todo esa porquería. Pero en cambio Eros me sonríe.

-Fue mi culpa también, es que a veces tengo mal carácter. Y estaba celoso porque buscabas a Eve por todas partes. -murmura mirando hacia el frente. Lo entiendo perfectamente, un chico nuevo llega a la universidad y anda detrás de su mejor amiga desde el momento que la vio. Suena cliché y extraño para los demás, pero Evelyn y yo tenemos una historia juntos, para los que no lo saben como Eros es algo completamente raro y frustrante.

-Pero fingiste no conocerla el primer día. -comento al recordar eso -Que buen amigo eres.

-Te seguía el jueguito, tú fingiste no conocerla luego de olfatearla como si fuera tu omega marcada. -reprocha alzando la voz, es verdad que tiene mal carácter.

-Cierra la boca. Estábamos hablando como personas normales y ahora te molestas. -gruño sin poder evitarlo. Este tipo saca lo peor de mí.

-¡Es mi lado alfa, ¿Si?! -exclama alzando los brazos con molestia, creo que se lastimó de nuevo por el movimiento brusco que hizo -Tengo genes de alfa y eso me ha traído muchos problemas. -murmura manteniendo el ceño fruncido.

-Ya entendí. Lo ocultas haciendo pensar a todos que eres un beta común y corriente pero luego tu alfa ataca haciendo un desastre. ¿O me equivoco? -supongo haciendo que suelte un largo suspiro.

-Es la maldita verdad y lo odio. -asiente estando de acuerdo.

-La cura infalible para controlar a un alfa y hacer que sea un cachorrito no es un secreto, necesitas una omega. -le aconsejo teniendo algo en mente. Espero que mi plan funcione.

Versión AlfaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora