-Bien, paso uno. -dice Evelyn y se tapa los oídos al igual que el resto de los betas. Ella le ha intentado enseñar a leer los labios a sus compañeros, una semana no fue suficiente. Pero la mayoría reconoce varias señas que son muy útiles.
Cameron asiente con la cabeza, sonriendo orgulloso al ver como su beta comprueba que todos estén bien protegidos contra la voz de los alfas. Cuando todo está listo, él lanza una orden en voz alta pero ninguno de los presentes es afectado -Comencemos. -murmura para sí mismo. Luego señala a Ciro y a Bastian para indicarles hacia donde deben ir.
Y así, los betas se dividen en tres grandes grupos, encargados cada uno de una misión muy importante. El primero; dirigido por Bastian y Eve, se dirige hacia el cuarto en donde todos los omegas se reúnen todos los días.
La muchacha abre las puertas de roble de un sólo movimiento, llama la atención de las y los omegas y éstos la miran como algo insignificante -Sólo es una beta. -Evelyn lee los labios de una rubia.
-Ya era hora de que regresarán. -dice otro omega.
En ese momento Eve levanta la mano sobre su cabeza y luego la cierra como puño, esa es la señal para que el resto del grupo entren en el lugar. Los omegas y las omegas se asustan tanto por eso que comienzan a templar.
-Ya estamos hartos de que nos restrieguen en la cara las bonitas cosas que sus alfas les regalan. -habla Evelyn alzando la voz, casi tanto como para escucharse a sí misma, sus fuertes palabras asustan aún más a los omegas -Veamos si ellos podrán salvarlos de nosotros. -agrega sintiendo su garganta arder.
Luego de dejar las cosas claras, una omega en especial llama su atención, camina hacia ella con mucha tranquilidad y le arrebata el collar rojo que la delgada chica tenía en su cuello -Este es mi lazo. -murmura más para ella que para los demás que pudieron oírla.
Bastian le hace señas a algunos betas y estos traen grandes botellones llenos de un líquido color rojo -¡Es gasolina! -los gritos de los omegas no se tardan en escuchar casi en toda la mansión mientras que los betas cierran las puertas para que nadie sea capaz de salir.
Las feromonas y los gritos hacen que la mayoría de los alfas se pongan en alerta, el lazo les ordena buscar a sus omegas y protegerlos del peligro.
-¡Abran la puerta! ¡Por favor! -gritan varias chicas mientras golpean el roble con sus puños. Del otro lado está el grupo de Bastian, se ocultaron en los pasadizos y esperan la llegada de los alfas.
Dentro de la habitación se vive una situación de verdadero pánico, dos omegas intentan salir por las ventanas pero su desilusión es muy grande al toparse con gruesas maderas que bloquean los ventanales -¡No hay salida!
Los gritos son muy agudos y algunos betas no pueden contener sus sonrisas, porque, la gasolina que arrojaron en el cuarto, es en realidad agua de color rojo. Pero Eve sabía que las omegas no hubieran notado ese detalle por lo asustadas que estaban. Y aún no lo hicieron.
De repente, los alfas llegan corriendo y se apresuran a abrir las puertas, dan unos golpes hasta que las mismas seden. Así entran a la habitación para consolar a sus omegas, sin darse cuenta que cayeron justo en la trampa.
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El segundo grupo; que comanda Ciro debe ir a la armería lo antes posible. Lo que es muy fácil ya que los betas conocen la mansión de pies a cabeza, ellos están allí las veinticuatro horas del dia, así que esa es una gran ventaja. Una vez en la armería se encargan de bloquear la puerta con tablas y muebles.
Ciro supervisa el trabajo de sus compañeros. Pero recibe un fuerte golpe en la cabeza que lo deja muy mareado, un alfa lo golpeó por la espalda y luego lo toma del cuello con una sola mano -¡¿Qué creen que están haciendo?! -la espalda de Ciro se estrella contra la pared más cercana con fuerza. Es un grupo de cinco alfas que vinieron a buscar las armas.
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Versión Alfa
LobisomemCameron intenta reconstruir su vida después de lo que pasó. Tiene un trabajo, una novia y una buena relación con su familia. Pero ella regresa.
