Una bella pelinegra observaba a su esposo combatir con uno de sus amigos mientras ella estaba sentada en una banca.
¡Hola Milk¡ ¿cómo estás?, Gokú nos contó que últimamente has estado un tanto indispuesta y que incluso por ello has renunciado a la empresa de los padres de mi rubiecita, yo por un momento pensé que Gokú te pidió que dejarás el trabajo pues le molestaba la manera como mi cuñadito se mostraba contigo pero el luego me explico que él no haría algo así que tú decidiste dejarlo pues te estabas sintiendo un poco mal, ¿ya fuiste al médico?,decía un calvo sentándose junto a ella.
Si, así es ya no trabajo en la compañía de los padres de Dieciocho, me estaba sintiendo un poco mal por ello lo deje, pero no por Diecisiete como se te ocurre, él sabe que estoy casada, solo es que es así muy amable conmigo diría yo, pero ya no estaré más en esa empresa y si fui al médico, vengo justo de allá no es nada malo lo que tengo, más bien es algo bueno, por ello no podía esperar hasta que Gokú llegue a casa y decidí venir a verlo, dijo la pelinegra con el rostro completamente iluminado.
Estás embarazada, dijo Krilín tan fuerte que todos los presentes en el gimnasio giraron a verlos y Gokú detuvo su combate con Vegueta y al darse cuenta que su amigo estaba platicando con su esposa bajo de la plataforma lo más rápido que pudo y fue hacia ella.
Krilín, no debiste decirlo tan fuerte, era una sorpresa, decía Milk al tiempo que su esposo llegaba junto a ella y la abrazaba mientras le daba besos en su rostro.
¿Dime que es cierto lo que Krilín dice?, ¿dime que nuestro amor dio fruto?, decía Gokú mirándola dulcemente a los ojos mientras los amigos del joven de cabello alborotado los rodeaban.
Krilín eres un imprudente, eso era algo de los dos, dijo Vegueta dándole un golpe en la cabeza al calvo haciendo reír a sus amigos.
Pues me emocione, Gokú nos dará un sobrinito, decía el calvo al tiempo que la pelinegra miraba dulcemente a su esposo.
Si, si estoy embarazada, hoy el médico me lo confirmo, dijo Milk sonriendo.
Mi niña bella me haces tan feliz, decía Gokú alzándola en sus brazos y girando con ella mientras ella sonreía al igual que todos los presentes en el gimnasio.
Los pelinegros fueron felicitados por sus amigos y luego ambos fueron a su departamento, donde Gokú se portaba más amoroso que nunca con su esposa.
No quiero que hagas nada, voy a buscar a alguien para que venga a hacer las cosas de la casa, tal vez hasta tengas que postergar los estudios, quiero que estén bien los dos, que nada les vaya a pasar, decía Gokú tomando las manos de la pelinegra.
Te agradezco todo lo que quieres hacer pero no es necesario que contrates a nadie, yo podré seguir estudiando y haciendo las cosas cuando ya no pueda hacerlo yo te lo diré, además me gusta que solo estemos los dos en familia sin nadie extraño en nuestro hogar, dijo Milk.
A mi también me gusta eso, pero yo tendré que viajar por los campeonatos y no quiero dejarte sola, decía Gokú preocupado.
No te preocupes cuando eso suceda le pediré a Dieciocho o a Bulma que vengan a verme, dijo Milk dulcemente.
Está bien, pero entonces vamos a ir decorando al habitación del bebé, comprándole lo que necesite, decía Gokú emocionado mientras la pelinegra sonreía de felicidad.
Días después:
Un par de pelinegros tomados de la mano caminaban de la mano por diversas tiendas de bebés.
¿Qué te parece está cunita?, el color es adecuado, pues aún no sabemos si será niño o niña, decía Gokú mirando una pequeña cuna de madera color natural.
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"La hija de mi enemigo"
De TodoLa conocí sin saber quién era, me enamore de ella olvidándome de todos mis temores, sin saber que era la hija de mi enemigo, mi vida cambio por completo cuando lo supe, el amor que siento por ella es un tormento, un horrible tormento, trato de odiar...
