Cada noche nos alejamos más

1.6K 128 52
                                        

Leah corrió fuera de la puerta principal tras él, unos cuantos pedazos de gravilla suelta en la entrada cortando la planta de sus pies. —¿A dónde vas?

—Solo... Fuera de aquí —Bucky le quito el seguro a la puerta del auto, tirando su maleta en el asiento trasero. Él subió al asiento del copiloto. La puerta aún seguía abierta.

—¿Por qué? ¿Qué fue lo que hice? —Él nunca respondió.


Sábado. La casa estaba callada. Se sentía extraño el no tener a nadie a quien cuidar. Nadie más que ella. Y ella ni siquiera quería hacer eso. Ella siempre se sentía así cuando los dejaba con Bucky. Ella no estaba segura de sí era el miedo de estar sola o el querer de solo ser una familia. Por supuesto que ella lo sabía, probablemente eran ambas.

Leah encendió la televisión en busca de algún tipo de sonido. Ella ya había limpiado la casa, hacho toda la colada, entrenado y bañado, y solo eran las nueve de la mañana.

Ella tomo su teléfono, suspirando y teniendo un debate interno antes de enviar un mensaje de texto.


De: Leah

9:07 a.m.

¿Cómo están?


Ella miro el mensaje y espero por la respuesta con una uña entre sus dientes. No había pasado ni un minuto cuando respondió.


De: Bucky

9:07 a.m.

Bien. Deja de preocuparte.


Típico. Desde ese día él era duro con Leah, casi odioso, y ella no estaba segura de cómo había sucedido eso. Solía haber tanto amor entre ellos dos...

Los ojos de Leah viajaron hasta la foto de ambos, una foto de cuando estaba embarazada de Avery. La sonrisa en la cara de Bucky era de pura felicidad y la mirada en sus ojos era de nada más que amor. Él ya no la miraba de esa manera. Él probablemente no volvería a hacerlo. Leah sabía que tenía que descolgarla pero ella no podía lograr hacerlo. Eso significaría que las cosas verdaderamente habían terminado y ella no podía aceptar eso.


• ────── ✾ ────── •


—¡Papá! —Jack le grito a Bucky desde el otro lado de la mesa. Su plato estaba lleno de huevos y tocino.

—¿Qué pasa, compañero? —Bucky dejo de mirar a su hija de siete meses mientras la sostenía y le daba su biberón.

—Aprendí un nuevo movimiento —dijo parándose en su silla—. ¿Quieres ver?

—Sí, pero, hey. No. Bájate. No quiero que te caigas.

Jack asintió, bajándose de la silla y parándose junto a la silla de Bucky. Él pateo el aire, los ojos de Bucky agrandándose al terminar—. Como tú y el tío Steve.

Bucky rio, sobando la espalda de Avery. —Así es. Aunque puede que seas mejor que nosotros. Tendrás que enseñarnos unos movimientos.

—¿Veremos al tío Steve hoy? —Jack subió a su silla, tomando su tenedor y tomando un gran bocado.

Un amor de muerte natural |Bucky Barnes/Steve RogersHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora