¿En que demonios estaba pensando cuando acepte la propuesta?
Acaricio mis muslos. Debería sacarles partido para la fiesta. ¿Y que demonios me voy a poner? Esto es un desastre, UN DESASTRE.
Busco nerviosamente en mi armario algo que ponerme. Nada, todo ropa normal. Es logico, no soy una chica que salga mucho de fiesta. No se ni porque he aceptado. Sigo buscando cuando mi movil suena.
- Hola Dana.- digo al descolgar.
- ¿Como que has aceptado ir a una fiesta de Dylan Winstead?- me chilla.
- Calma.- respondo.- La verdad es que no lo sé. Estoy por no ir, no tengo nada que ponerme.
- De eso nada. Ahora voy a tu casa con modelitos para que te los pruebes.
- Pero...
- Nada de peros. Dios, Eve, es la primera vez que vendrás de fiesta conmigo.- dice orgullosa.
- ¿Tu tambien iras?- le pregunto.
- Eve, por favor, ¿cuando yo no estoy invitada a una fiesta?
- Cierto.
- Venga, ahora te veo. Hasta luego, cielo.
- Adios.
Cuelgo. Dana puede ser muy euforica, pero es una gran amiga. Aún no puedo entender como una chica tan increible como ella sea amiga de una chica tan... tan normal como yo.
El timbre suena y abro la puerta. Entra el torbellino Dana, cargada con mil bolsas.
- Venga, rapido, desvistete, no hay tiempo.- me ordena.
Me da un cachete en el culo y vamos a mi habitación. Me empiezo a desvestir mientras ella saca tres vestidos. Los miro. Hay uno negro bastante escotado, otro granate con volantes en la falda pero demasiado corto y un vestido rosa palo con la parte superior en corset. Ninguno me convence.
- ¿Que opinas?- me pregunta.
- El negro descartado, no tengo pecho suficiente.- digo.
- Mmm... cierto. Siento decirte que eres una tabla de planchar.
- Tampoco soy tan plana.
- Ya, bueno, pero eso se puede solucionar.- me mira con una sonrisa picara y las cejas alzadas.
- Ah, no. No, no, no. Me niego a ponerme relleno.- digo.
- Esta bien...- dice rindiendose.- ¿Que me dices del rosa?
- Bueno, me lo probaré.
Cojo el vestido y me enfundo en él.Dana me ayuda a atar los cordones de la parte superior. Me miro en el espejo. Me queda bien, pero me veo extraña.
- Whoa, Eve, no pareces ni tú.- dice Dana.
Vuelvo a mirar al espejo. Mi reflejo se ve despampanante y guiña un ojo. Un momento. No soy yo. Sacudo la cabeza. Me vuelvo a mirar. Muevo la mano y mi reflejo tambien lo hace. Alucinaciones mias.
- Lo veo demasiado para mí. Probaré con el otro.- digo.
Dana asiente y me desnudo para ponerme el otro.
El vestido granate no tiene tirantes, va ajustado en el torso y luego la falda tiene volantes. Es precioso. Me lo pruebo. Dios, me queda aún mejor que el otro. El problema, demasiado corto. Enseña más de lo que me gustaria a mi.
- Este te queda aún mejor.- dice Dana emocionada.
- Lo veo demasiado corto para mi gusto...- murmuro.
- Por Dios, Eve, por un poco de muslo no pasa nada. Aprovecha esas bonitas piernas que tienes.
Asiento levemente. Dana me da unos zapatos de tacón negros bastante altos. Me lleva al baño y me recoge el pelo en un moño. Pinta mis labios de rojo y aplica mascara y sombra negra en mis ojos.
- Tienes unos bonitos ojos grises, deberias maquillarte más a menudo.- me aconseja.
Ignoro su comentario. Dana se arregla. Lleva un vestido azul, corto, que queda genial con su pelo rubio que cae en cascada por su pecho y espalda y sus ojos azul oscuro. El vestido se amolda perfectamente a su pecho y curvas. Tiene un cuerpo envidiable. Me da un bolso de mano negro en el que meto lo esencial y vamos al coche de Dana, directas a la fiesta.
