- ¿Solo tres semanas?- pregunto.
Matt asiente lentamente.
Me quedo callada. Dentro de tres semanas podría morir. A no ser que tome una decisión. No quiero ser mala, pero no podría soportar no poder mirarme a un espejo o cualquier superficie reflectante. Matt toma mi mano. Las suyas estan frías, como siempre.
- Eve, ¿estas bien?- pregunta preocupado.
Le miro a sus ojos verdes.
- Sí, estoy bien.- respondo.- Matt... no quiero vivir sin mi reflejo. No puedo. Pero tampoco quiero ser como Dylan. ¿No hay un termino medio?
Mis ojos se empiezan a llenar de lagrimas. Matt las recoge con un dedo.
- Hasta donde yo sé, no lo hay...- murmura.
Rompo a llorar. ¿Por qué? Tampoco es el fin del mundo. Tendría que acostumbrarme a vivir sin reflejo, pero no, no quiero.
Matt me abraza. Entoy entre sus frios brazos. Es reconfortante. Acaricia mi cabeza suavemente. Desliza sus dedos entre mi cabellera pelirroja.
- Escuchame, Eve. Aún tienes tres semanas. Piensalo. Yo estoy aquí para que tomes la decisión correcta.- me susurra al oído.
- Es que no quiero tomar ninguna, quiero tener mi vida normal.- sollozo.
Me quedo llorando en el pecho de Matt durante un largo tiempo hasta que me calmo. Matt levanta mi cabeza y me mira a los ojos.
- Buscaré una solución.- me dice.
- No la hay, lo has dicho antes...- murmuro.
- Tiene que haberla. La buscaré. No me gusta verte triste.
Le miro sorprendida. Mi corazón late fuertemente. Matt apoya su mano en mi mejilla y me sonrie. No puedo evitar ponerme roja.
- Gracias...- digo con un hilo de voz.
- No las des, enana. Me gusta que mis amigos se sientan bien.- me contesta.
Amigos. Siento una punzada de decepción. No se porque me hago ilusiones. Es obvio. Soy una de las tantas chicas que no le interesan a Matt. Lo entiendo, no soy gran cosa. Y menos para él, siendo tan perfecto.
- Bueno... yo... debería irme.- dice Matt, sacandome de mis pensamientos.
- ¿Donde te estas quedando?- pregunto.
- En un hotel. No es gran cosa, pero es algo temporal, solo hasta que encuentre un piso de alquiler. Me voy a quedar en esta ciudad, me gusta.- responde orgulloso.
- Pues... yo tengo una habitación de sobra y estaba planteandome buscar un compañero de piso... ¿te interesa?
- Mmmm... no sé, ¿no te molestará tener un chico que no se refleja en casa?
- ¿No te importará vivir con una mujer caotica?
- En absoluto, mientras no te pases con el alquiler...
- ¿Eso es un sí?
Me tiende una mano.
- Trato hecho.
Le aprieto la mano.
- Pues ya tienes hogar.- digo contenta.
Al menos tendré a Matt cerca.
- Voy a ir a por mis cosas. No es mucho, tranquila.- dice.
- Vale, yo iré despejando la habitación.
Matt se levanta y yo tambien. Me da un beso en la mejilla y no puedo evitar sonrojarme. Se dirige a la puerta. Antes de irse se gira.
- Eve... no toques ningún espejo.
