El niño jugaba con una pelota, la lanzaba contra la pared y luego la recibía de nuevo. No tenia muchos amigos y ahora que había dejado de ir a la escuela muchos menos.
Taeyeon miraba a Jackson desde otro punto del gran cuarto, en ese hospital de China todos los cuartos son enormes. Uno de los doctores se acerco a Taeyeon para poder conversar con ella sobre Jackson.
-Su madre murió hace 3 días.- Le dijo el hombre y ella le miro. -No tiene mas familiares.
-¿Su padre?
-No hay datos sobre el, seguramente se fue cuando nació. Su madre le tuvo con 16 años.- Informaba el doctor mientras esta asentía con la cabeza. -¿Quiere hablar con el? ¿O prefiere conocer a otros niños del hospital?
-Hablaré con Jackson.- Dijo Taeyeon y el hombre asintió con la cabeza mientras se marchaba.
Al acercarse vio al niño maldecir en otro idioma, seguramente en Chino. Jugaba a lanzar la pelota contra la pared y volver a cogerla luego, esta vez la pelota se le había escapado de las manos.
-Hola.- Taeyeon esbozo una sonrisa y el niño la ignoro por completo jugando otra vez, la pelota siempre se le escapaba de las manos. -Cuando uno juega solo solamente pueden pasar dos cosas.- Jackson miró a Taeyeon, parecía que entendía el Coreano. -O gana siempre o pierde siempre, creo que tu estas perdiendo.
-Mama me dijo que alguien vendría a cuidarme...- Susurro el niño mientras tiraba la pelota al suelo. -¿Eres tu?
-Me llamo Taeyeon.- Dijo ella poniendo amistosamente su mano para poder estrecharla con el pequeño que con una sonrisa lo hizo con mucho gusto. -¿Te gustaría venir conmigo a Corea del sur?
-Pero tengo que estar con mama, esta enferma sabes.- Jackson cogió la pelota de nuevo. -Le prometí estar a su lado.
Taeyeon entonces entendió que Jackson no sabia que su madre había muerto y agarro la mano que el niño tenia libre.
-Tu madre ya no esta Jackson, ella ha tenido que marcharse.
-¿Mama ya no me quiere?
-Si te quiere pero ella se ha tenido que ir por un largo tiempo...
-¿Y va a volver?
-No, lo siento.
El niño asintió con la cabeza, no parecía triste aunque si parecía entender todo lo que estaba ocurriendo.
-¿Cuando nos iremos a Corea?
-Hoy, por la tarde.
Jackson llevaba ya 9 años en la casa de acogida, en realidad era genial vivir ahí. Ahora tenia hermanos y una familia.
Jackson iba hacia el despacho del director, otra vez le habían vuelto ha echar de clase y otra vez era por lo mismo. Le había dicho al idiota de Yoongi y a sus amigos que les partiría la cara si volvían a insultar a Amber. Como siempre, ellos tienen privilegios.
Sonrió cuando llego a la sala de espera, esa chica también estaba siempre en el despacho del director. Se sentó en una silla que estaba a su lado y la miro.
-¿Otra vez aquí?- Preguntó Jackson con una amplia sonrisa.
-¿A caso me echabas de menos?- Bromeo ella y el comenzó a reírse ¿Cómo podía ser tan guapa? Realmente era la chica mas hermosa que Jackson había visto a lo largo de su vida. -¿Jackson verdad? Yo soy Jennie.
-Si, lo sé, creo que tenemos algunas asignaturas juntos.
-Quizá, no lo se. No me fijo mucho en la gente de clase, suelen ser todos unos idiotas.
Jackson sonrió embobado, Jennie era completamente preciosa. Tenia tantas ganas de seguir escuchándola, de seguir mirándola, de estar a su lado... ¿Qué era lo que estaba sintiendo?
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¿Y por que yo tengo que ir a esa mierda de sitió y Wonho y Jisoo no?- Se quejo Jackson y Taeyeon se cruzo de brazos molesta. -No lo entiendo.- Gritó Jackson enfadado.
-Porque ellos no se escapan por la noche de casa, ellos no se meten en problemas y ellos no me gritan como haces tu.- Le contesto con calma la mujer mientras se servía café en un vaso. -¿Quieres mas motivos?
-Venga Taeyeon, sabes que no lo necesito.
-¿Jackson crees que si no lo necesitaras no te hubiera dicho que no fueras? Quiero que vayas porque se que harás amigos y ayudaras a Amber.
Jackson bufó y puso sus ojos en blanco.
-¿A que hora es? Sabes que tengo entrenamiento y no puedo faltar.
-¿Quieres tranquilizarte? Es a las 16:39, te dará tiempo de ir a boxeo y de hacer los deberes.
-Lo que tu digas...- Jackson cogió su mochila en la silla donde la había colocado y se marcho.
La próxima y ultima historia en ser contada será la de Sinb
