CAPITULO XVIII: Cuenta Regresiva I. UN PRECIO

1.6K 161 5
                                        

Llegando muy puntual a la oficina como de costumbre, minutos de haberse instalado a trabajar decide ir hacia la cafetería para ir por uno aperitivos ya que tenía ansias por algo dulce y por ello ya se estaba comenzando a ver un poco abultadito; Khatrina quien le miraba con desdén ya que los últimos días se encargaba de amargarle junto a la Michelld.

Viktor quien había llegado antes de la hora de trabajo debido a unos acuerdos extranjeros se encontraba en el baño de la oficina vomitando el desayuno debido a que hacía días que presentaba nauseas matutinas sin razón aparente; Yuuri quien entraba a la oficina a entregarle unos documentos encuentra de esta manera y acercándose rápidamente a ayudarle, le palmea de forma latente su espalda para que se relajara y lográndolo el peliplateado se sienta en el frio suelo un poco mareado...

-Yuuri –con voz queda sonreía ladinamente –n tenías que hacerlo! Gracias.

-So, solo hago mi trabajo –tomando de los hombros a Viktor que volvía a expulsar líquido blanquecino mientras retorcía su cuerpo, preocupando esto al más bajo –Vik, Viktor! Desde cuando estas así? Y no mientas! –le pedía en forma exigente.

-Uhm... haces pocos días, pero no es Buofffsstttt!!!!! –volviendo a expulsar aquel liquido amargo.

-Te has ido a ver con un médico?

-No lo he creído necesario Yuuri...

-Que no es necesario? Es tu salud Viktor!! –reclamándole preocupado –o piensas que la vida es un juego!

-Yuuri gracias por preocuparte –acariciando el dorso de su mano con su mejilla, haciéndole esto estremecer al castaño.

Estando ambos en el sillón de la oficina Viktor más repuesto de su malestar, el nipón se encontraba dándole un té herbal para ayudarle a mitigar las náuseas que aún le causaban molestia al mayor, pero este sujetando el brazo de Yuuri...

-Yuuri, no te vayas! –Hablando muy suave –prometo reivindicarme, por favor quédate!

-Yo, yo –sentía su corazón muy acelerado pues estaba muy sorprendido por las palabras del mayor -yo no creo poder acceder Viktor, necesito tiempo -bajando su mirada con su rostro muy rojo.

-Yuuri... -insistente –mírame a los ojos! –tomándole de la mano con ligera suavidad depositando un beso en ella –y dime por favor... que sientes por mí?

A Yuuri casi se le detenía el corazón ante aquella pregunta, y aunque trago grueso y vacilo al dar su respuesta, ya no había vuelta atrás pues ya se marcharía y se encargaría de hacerlo dejando sus cargas atrás, mostrando un potente sonrojo que sentía quemarle sus mejillas, su voz temblorosa y su mirada fija ante la mirada del ojos esmeralda comenzó a musitar sus palabras –Viktor, Te amo! Pero... eso a ti no pareció importarte cuando por tu extraña razón quisiste rebajar mi dignidad, no se lo olvidaste, pero también soy un hombre y tengo orgullo, y el hecho de que te ame no significa que deba hacer lo que te convenga –suspirando –por favor déjame ir antes de que los buenos recuerdos se esfumen –comenzaron algunas lágrimas de forma traicionera a resbalar por sus mejillas, consternando al ruso –fui el idiota más grande del mundo por caer ante ti Viktor, pero no me arrepiento porque debido a ello me llevo algo importante.

-Viktor bastante conmovido por sus palabras, se arrepentía por actuar de esa manera contra el nipón sin permitirse conocerle tal como ahora le veía, se arrepentía por lastimarle, por actuar de forma inconsciente y porque ahora más que nunca veía claro ante si aquel sentimiento al que siempre había evadido –Yuuri, yo en verdad.. lo, lo, lamen...

como era de esperarse Michelld se encontraba a la puerta interrumpiendo el rumbo de la conversación incomodando en gran manera al ruso quien observaba molesto, mientras el castaño se retiraba sin mediar palabra de la oficina, y aunque trato de detenerle, simplemente este no escucho saliendo de allí dejando a ambos rusos en un silencio incómodo.

La rusa menor ciertamente había escuchado parte de la conversación y no habiendo soportado el que Viktor le ignorara sigue al nipón hasta la zona de descanso y sujetándole de su mano, este volteando a mirarle recibe una fuerte cachetada de la más baja quien le miraba con mucho enojo haciéndole esto consternar; el mayor solo optando por sobarse el cachete y tratar de ignorarle solo logro que esta con más furia se abalanzara sobre él y comenzara a plantarle puños en su pecho y éste tratando de detenerle mientras escuchaba los reclamos de la menor, pero ésta zafando una de sus manos le da por el estómago a Yuuri privándole de aire, el cual este protegiendo su vientre aun forcejeaba con la rubia quien no dejaba cabida para un trato amable; en ello son repentinamente sorprendidos por Viktor quien habiendo sospechado de la actitud de Michelld al salir de la oficina le buscaba, encontrándole de esa manera tomándole del hombro la aparta de forma súbita del castaño y empujándole lejos abraza a Yuuri, por lo que la menor reclama rotundamente...

-Maldito Chino!!!!! Siempre te dije que te fueras! Eres el estorbo de mi relación con Viktor!! Por tu culpa él no me mira!!!! Te odio!!!

-Cállate Milchelld! Qué derecho pretendes reclamar sobre lo que nunca te ha pertenecido!

-Es mentira!! Es su culpa!!! Mi Viktor no le creas a él, es un actor que se metió en nuestra relación y quiere separarnos! El solo busca tu dinero... él no es como cre...

-Nuestra relación? Jamás hubo tal cosa entre nosotros Michelld –mirándole seriamente –acaso crees que no sé cómo me eximias como el premio mayor? Pero te equivocaste quien se metió en nuestra relación fuiste tú!

-Quee???? Acaso todo este tiempo pretendiste verme la cara maldito ruso!!! Ja! Me usabas para ocultar tu homosexualidad??

-No jamás he negado mis preferencias Michelld pero circunstancias mayores a mi orgullo me impiden alejarme de él, y no permitiré que te atrevas a hacerle daño!

-Jajajaja!!! –Riendo de forma un poco tenebrosa –Amor porqué me tratas así? Sabes que yo te amo! Todo es mentira cierto? Sabes que yo jamás me atrevería a hacer algo malo... yo solo me siento un poco nerviosa porque no me prestas atención... amor... Vithya!

-Yuuri estas bien? –Asintiendo el nipón quien le miraba un poco perdido -Esa loca no te hizo nada más? Debemos irnos, al parecer perdió la cordura –Mirándole con desprecio.

-Viktor!! No te atrevas a dejarme! Juro que me las pagaras!!!!! –Gritaba mientras el ruso y el más bajo se alejaban de su presencia.

Llegando ambos al estacionamiento para retirase del lugar debido al problema ocasionado son seguidos por la rubia quien por su actitud se enconraba fuera de sus cabales, esta acercándose a ellos se reía de forma tenebrosa sosteniendo en sus manos un armas el cual comenzando a hablar les apuntaba reaccionando estos un poco atemorizados ante aquello...

-Viktor, amor!! Nosotros estamos bien cierto? La culpa no es ningunos de los dos, es solo del maldito gay que te persigue... créeme...

-Fuera de mi vista maldita loca! No te atrevas a insultar a Yuuri, porque no te lo perdonare! –expresaba enojado el peliplateado.

Viktor!! –Yuuri se aferraba al brazo del ruso debido a que este se había interpuesto para bloquearle a fin de que la rusa no le hiciera daño.

-A mí nadie me deja maldito ruso petulante!! Acaso crees que él seguirá viviendo después de hacerlo de que me dejes ah? Oh... cariño si el no existiera volveremos a ser como antes?

-Que pretendes con esto loca desquiciada? –mirándole muy desconfiado mientras Yuuri solo se aferraba más a él.

-Jajaja que lindos!! –apuntando el arma hacia Viktor jalando el gatillo.

Tanto el ruso como la rubia cerraron los ojos ante el sonido del disparo, pero segundos luego de aquel sonido seco de la bala, el ruso abre sus ojos sol para darse cuenta que Yuuri se había atravesado ante él siendo herido por el arma haciéndole entrar en un miedo confuso y abrumador e inclinándose él le toma entre sus brazos, por lo que logra escuchar un leve susurro del castaño antes de quedar inconsciente en sus brazos.

-Este mi hermoso Vithya es tu regalo de despedida... -espetaba la rubia con un sonrisa que reflejaba el pacer de la venganza y la locura.

Alejándose Michelld de allí sus guardaespaldas alejando al ruso del cuerpo del nipón le golpean salvajemente al punto de dejarle inconsciente con su vista puesta en el cuerpo del castaño que reposaba en el frío suelo del estacionamiento.

Solo TúHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora