Capitulo Dieciocho.

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Luna Valente.

Ahora me encontraba en la parte de atrás del colegio sentada viendo al cielo, hoy no tenia clase a última hora por lo que vine aqui a pensar un poco. Nina estaba con Gaston en la plaza cerca de aqui, ella insistió en quedarse conmigo pero no podía ser un mal tercio en su relación.

–Hola.–Volteo y miro a Matteo.

No tenia ganas de discutir, no le respondí. Se sentó a mi lado y suspiro luego de peinarse el cabello.

–No te dije que podías sentarte.–Hablo cortante mientras me alejo un poco.

–Lo se.–Sonríe.

Rodó los ojos y vuelvo mi vista al cielo, se que me esta mirando porque lo siento, pero trato de ignorarlo lo mas que puedo.

–Lo siento.–Habla luego de un rato.–Se que no puedo explicar que me bese con Fernanda.

Lo miro y el esta viendo ahora al cielo, trato de no verlo pero es imposible. Voy a hacer esta vez madura y dejar que hable.

–...Pero te juro que todo te lo puedo explicar.–Me mira.–Ahora no.

Habla mientras me mira ahora, quito mi mirada y me ruedo mas lejos de el.

–La quería ese dia.–Hablo.–Pero nunca me buscaste, nunca me llamaste, nunca me dijiste algo.–Sueno Dolida.

Estoy a punto que no me importa mostrar mis sentimientos o como me siento, estoy cansada de ser la chica fuerte que no se derrumba ante nada. Esa no soy yo.

–...te perdono.–Suelto.

El me mira sorprendido, yo le doy una sonrisa torcida mientras me paro y sacudo mi falsa.

El imita mi acto y tambien se para, antes de poder reaccionar el me esta abrazando y sin siquiera saber, le correspondo el abrazo.

–El beso no fue un error.–Susurra a mi oído.

Me separo de el, tiene los ojos aguados mientras que los mios están brillosos sabiendo que pronto vendrán las lágrimas.

Le sonrió mientras me alejo, camino a pasos lentos mientras trato de encontrar oxigeno, todo me ha dejado pasmada.

–Nunca te engañaría.–Grita.

                          ***

Estaba camino a mi casa ya que era tarde, estaba aun conmocionada por lo de hoy, pensé que nunca tendríamos una platica asi nunca.

Lo perdone.

Todo es muy confuso, perdonarlo no significa que volvamos ni nada, muestra historia siempre estará presente en mi corazón pero tengo que ser realista y saber que ya todo acabo. Estoy frustrada por que todo sea asi de complicado, que cuesta tener una vida normal y un novio que te ame.

Todo.

Entro a mi casa y no se escucha gente por lo que subo a mi cuarto y cierro la puerta con llave. Una nota cae de mi bolso cuando lo dejo en la silla, quedo sorprendida pero trato de tranquilizarme, estoy en mi casa.

La abro y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

«¿Linda la Platica con Matteo?

Llego la hora.»

La tiro en la cama y me Sobo la cabeza,  nunca he tenido tanto miedo en mi vida. Agarro la nota y bajo con ella en busca de mi mama y David.

David esta acostado en el sillón viendo televisión, lo llamo y se para de inmediato.

–Lee esto.–Se lo paso y el queda sorprendido.

–Mi amigo me dijo que estuvo siguiendo a un chico, pero que tratáramos de ser discretos para poder agarrarlo y entregarlo.–Me explica.

Me cruzo de brazos y niego, no estoy dispuesta a recibir una nota mas, iré yo misma a la policía si el no me ayuda.

–Iré yo misma.–Digo cortante mientras le quito la carta pero el me agarra de la muñeca fuerte.

–Te dije que no iras.–Arrastra las palabras, un escalofrío recorrió mi espinal dorsal.

Su voz fue tan neutra que dio miedo, asenti y trate de quitarle la carta pero el se negó, fui rápido a mi habitación y cerré la puerta con llave.

Al cabo de una hora mi madre estaba llamándome para comer, baje y el comedor estaba en silencio solo se escuchaban los cubiertos con que comíamos.

–Me estan amenazando mama.–Ella suelta la cuchara y se queda pálida.

Miro a David y el me ve sin ninguna expresión, algo que asusta. El come lento, se que esta tenso por su mandíbula.

–Hay que ir a la policia ya.–Dice mama mientras se para del comedor.

–Ya lo estoy solucionando.–Habla David mientras bebe de su jugo.

–¿Que haces?, mi hija corre peligro ¿ok?–Dice mi mama molesta mientras mira a su esposo con desaprobación.

Noto una pequeña sonrisa pero nota que lo estoy viendo y se pone de nuevo serio.

Esto esta raro.

Me paro de golpe del comedor y cuando estoy en el umbral me Detengo.

–El lo soluciona.–Digo sin ninguna expresión y subo de nuevo a mi habitación.

Hago la tarea que me asignaron para luego agarrar mi celular, me sorprendo de quien me mando un mensaje.

Matteo;

«Tienes que irte ya.»

No le respondo, apagó el celular y me tapó para ver televisión.

Al cabo de unas horas ya siento mis párpados pesados, y no se cuando pero cierro los ojos y me quedo dormida en un profundo sueño...

  


Si les gusta voten y comenten, disculpen la tardanza.

¿Tienen idea de lo que pasa?

Besos.


       



Demasiado Tarde.[Lutteo]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora