Escapando de su tormentoso pasado en el amor, el ruso Yuri Plisetsky, decide estudiar en la U.T. (Universidad de Toronto), en Canadá. , solo queriendo un descanso de todo.
Pero el destino tiene otros planes. Y en ellos esta, que conozca al capitán...
_ ¿Yuri estás seguro de que este es el lugar?_ preguntó mí tío, al ver la entrada de la pista cerrada.
_ Así es,_ sonreí al saber que vería a Jean dentro de poco._ un amigo que conocí dijo que me iba a enseñar en la segunda pista, que está del otro lado. Nos vemos a la noche.
_ Espera Yuri, ¿Por qué no dejas que te acompañemos?_ preguntó mi tía dubitativa.
_ Ya estoy grande tía. Cumpliré diecinueve años. No necesito que me acompañen como si fuera un niño.
_ Esta bien, pero queremos ver al tal Carlos, amigo tuyo._ declaró mi tío, a lo que yo rodé los ojos y nos cruzamos de brazos a esperar. Luego de unos minutos, vimos llegar a un chico; 1,83, su cabello era corto, de color castaño, un poco claro, de ojos celeste. Su complexión era delgada y venía con una alegre sonrisa. También llevaba una Herschel, bolsa clásica de gimnasio, color verde oliva, al hombro.
_ Hola. Ustedes deben ser los tíos de Yuri. Mi nombre es...
_ Carlos Erikson._ me adelante a decir. Abriendo mis ojos, dando a entender que me siguiera el juego._ ellos son mis tíos; Margaret Plisetsky y James Campbell.
_ Sí. Mucho gusto._ se saludaron estrechando sus manos._ yo le enseñare a Yuri a patinar. Tal vez terminemos tarde en la noche. Yo lo acompañare personalmente, si ese fuera el caso.
_ No se preocupe, nosotros vendremos a buscarlo._ "Carlos" y yo nos miramos pensativos y terminamos por asentar. Me despedí de mis tíos, y seguí al castaño, hasta la segunda pista. Noté que él no dejaba de mirarme. Me calme y no le grite, como haría normalmente, en su lugar, solo suspiré.
_ Si quieres decir algo, solo dilo._ le pedí, aun sin mirarlo.
_ Bueno..., quería saber lo que tienes de especial._ sé paro de pronto, mirándome ahora, sin ningún tipo de discreción. Arqueé una ceja interrogante._ Para Leroy. Lo tienes completamente loco por ti. ¿Lo sabias?_ sonreí orgulloso por lo que escuchaba. Me gusta que otras personas también vean cuanto me ama Jean. Que lo digan de forma tan natural, sin ninguna duda de ello.
_ No lo sé exactamente. Nunca me puse a pensar en eso._ le respondí con honestidad.
_ Eres un chico, pero, eres muy atractivo._ se situó muy ceca de mi rostro, iba a acariciarme, pero una voz se escuchó detrás de nosotros, dejándolo con la mano en el aire.
_ Si no quieres perder tu mano, te sugiero que no lo toques._ amenazó Jean, quién se acercaba a nosotros y miraba serio, al que supongo, era su amigo. Se me dibujo una sonrisa en el rostro al verlo de nuevo.
Frente a mí estaba Jean, tan guapo como siempre. Tenía una remera mangas largas de color negro, un pantalón blanco y zapatillas del color de la remera.
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_ Tranquilo amigo. No le puse ni un solo dedo encima, a tu reina. Lo juro.
_ Eso espero._ dejó de fruncir el ceño luego de cruzar miradas conmigo. Me sonrió con ternura y sus ojos parecían brillar. "Qué hermoso se ve", pensé.