Luego de llamar a Brendon para concretar el plan, llegó mi mamá de improvisto y se metió al auto.
–Más vale que lleves chicas lindas –Dijo mi amigo al teléfono, lo que mi mamá pudo escuchar entre el silencio. Sí, Brendon es un poco gritón.
–Sí, sí... Claro que sí. Debo irme, más tarde te veo, payaso.
Corté la llamada, encendí el auto y miré a mi mamá para decirle mi típico "¿Ya nos vamos?", pero su semblante era distinto al que esperaba en su dulce rostro de señora.
–¿De qué hablabas con ese tipo? –Me preguntó acomodándose la cartera sobre su falda.
Tenía dos opciones, decirle la verdad y que, obviamente, me dijera que no; O, inventar algo.
–De nada, ¿por qué? –Puse en marcha el auto– Ya sabes que Brendon es así, dice más estupideces de las que debería...
–Ya lo creo... Vamos. Debo volver a casa y hacer mi maleta.
No quise parecer super emocionado.
–¿Por qué? ¿Adónde te vas?
–Tengo que volver a casa, Pete. Aunque no lo creas, tu padre me necesita más que tú en casa...
Me reí por unos segundos porque, mi mamá sigue pendiente de mi vida como si tuviese... 18 años o algo así. Continué conduciendo, en una maniobra encendí la radio para romper el hielo, creí que ella intuía (por la conversación que había tenido al celular anteriormente) que algo me traía entre manos. Claro era. Ella, a veces, hace la vista gorda a ciertas cosas que le desagradan de mí, pero es de esas dulces señoras que creen en la astrología y no se dignan a pensar en que la oveja negra de la familia es su propio hijo y así, le atribuye mis errores a mi "signo". Géminis.
Yo no creo en eso, claro. Soy supersticioso, pero no idiota.
Al llegar a casa, mi mamá hizo su maleta. Tomó sus llaves, me dió un beso en la frente como siempre a modo de despedida y salió por la puerta.
–¡Cuando vuelva, que todo esté como lo dejé, Peter! –Gritó desde afuera.
– ¡Sí, mamá! –Respondí desde adentro.
Me senté en la mesa del comedor en mi soledad que tanto extrañaba, que tanto odio ocasionalmente. Apoyé mis codos sobre la misma, y sostuve mi cabeza con mi derecha... Haciendo pequeños dibujos con la transpiración del vaso de bebida que acababa de servirme. Silencio.
Y más silencio.
Rápidamente, se me vino a la cabeza la palabra. "Novia".
Obviamente, no podía hacer nada contra eso.
«¿O sí podía?» Pensé.
Súbitamente, escuché la puerta abrirse con la esperanza de que fuera el rubio lastimado de hace unos días. Me levanté de la silla violentamente, escapándome de todos mis pensamientos, al encuentro con quién acababa de entrar.
–¿Ya se fue la vieja? –Dijo, entrando con dificultad, con varios cajones de cerveza bajo ambos brazos.
Brendon me miró por unos segundos esperando respuesta a su pregunta, mientras dejaba al descubierto algunas gotas de sudor en su frente.
–Ah, eras tú... –Dije, en toda mi desilusión– ¿Estuviste oculto en los arbustos esperando a qué se fuera o qué?
–¿Acaso eres adivino? –Preguntó dejando los cajones sobre la mesa de la cocina para reírse con lo poco de aliento que le quedaba.
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Confused [Peterick].
FanfictionY al final, lo haría todo otra vez, creo que eres mi mejor amigo. ¿No sabías que los chicos no lo son todo? Los chicos no están bien. [Puede leerse sin conocer la historia real de Fall Out Boy]