L'éveil .

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Empezó la marcha. Mercurio se corrió varios espacios a la izquierda y formó una hilera con Venus detrás suyo, todos los planetas se alinearon y cuando la manecilla se detuvo en un número, el sol brilló con intensidad iluminando la alineación de los planetas. Y así, muchos fenómenos se presentaron. Como el despertar de la conciencia y de los dragones.

Beam se movía inquieto en su pesadilla. Solo podía divisarse a él en un espacio negro, sin puertas ni ventanas. El dragón dorado estaba frente suyo mirándolo de una manera amenazadora para después volar hacía él y atravesarlo. Abrió sus ojos y todo se veía de colores más intensos de lo norma, no estaba en su habitación, estaba en la de Forth, lo sabía y llevaba demasiados días dormido.

Se levantó y llevó sus manos a sus oídos al escuchar un enorme estruendo, lo sintió tan fuerte que pudo haber quedado sordo. Se levantó de la cama y caminó hasta el baño admirando todo. Al entrar el enorme espejo lo recibió y se quedó impactado. Sus ojos ahora eran dorados, parecían bañados en oro pero sabía que no debía asustarse, eso se debía al despertar de su dragón.

Bajó la mirada hasta el lavamanos y abrió la canilla. Un gran sustancia azul bajaba por ella. Puso una mano allí y la encorvó para después llevarla hasta su boca y beber. Agua. Era solo agua, ahora entendía que sus poderes intensificaban los colores. Su mano. Miró alarmado su dedo meñique y vio el hilo rojo atado y en ese instante su corazón le dijo que Forth era su alma gemela.

Cerró los ojos para concentrarse y escuchó el auto de Forth a unas cuadras, llegando a la enorme casa, caminando rápidamente hasta la entrada. El sonido de las llaves de la puerta y entrando. Salió del baño y abrió la puerta de la habitación en la que se encontraba para divisar a esa belleza andante de pie en el marco de la puerta. Bajó su mirada hasta sus manos y vio el hilo atado, luego de eso lo que sucedió fue en cámara lenta. Beam se lanzó a Forth sin dejarlo pronunciar ni una palabra.

Se empinó para quedar a su altura y rodeó su cuello con sus brazos para acercarse, a lo que el mayor respondió rodeándolo también por la cintura y juntando sus labios por fin. El menor empezó a mover sus labios con urgencia, empujando la nuca ajena hacía él, mientras que Forth tomaba el mando de ese beso y sin previo aviso metió su lengua, tomando sus muslos y haciendo que lo rodeara con ellos en la cintura. El dragón se mostró gustoso y se dejó cargar hasta la cama.

-¿Q-que haremos? -Susurró Beam asustado mirando desde abajo a Forth.

-Solo te diré que no hare nada que tú no quieras -Le sonrió y se quitó la camiseta.

Subió a la cama separando las piernas de su chico y metiéndose entre ellas. Esa mirada inocente sobre él despertaba muchas cosas, porque vale, Beam ya había despertado al dragón y su conciencia, pero seguía teniendo dentro su pasada humanidad, por lo que Forth sabía de antemano que tenía que ser dulce con él, aunque no supiese.

-No me mires así, seré todo un caballero -Exigió Forth riendo. Beam solo sonrió y se acercó a besarlo.

El mayor acercó sus manos a los muslos de este y empezó a acariciarlo con sumo cuidado, llevándolos en ascendencia, tomando el borde de sus bóxer y jalándolos. Subió por su abdomen y se llevó consigo esa larga camiseta que tenía puesta. Cuando Beam se había desmayado en su auto, él solo lo llevó a su casa y le quito toda la ropa para ponerle una enorme camiseta de él, ahora se da cuenta de que no había sido una mala decisión, porque los muslos desnudos de ese chico lo enloquecían.

La camiseta salió volando, al igual que toda la ropa de Beam, ahora esté se encontraba de rodillas en la cama intentando desabrochar el cinturón de Forth, lo cual parecía misión imposible, mientras que este lo miraba embelesado y excitado. Era demasiado candente tener a su alma gemela totalmente a su merced, bueno, realmente podía tener a quien quisiera a su merced, pero está vez era Beam, actuando por su propia cuenta.

Diaboliquement.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora