Capítulo 10

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Quiero golpear algo, lo que se me ponga delante. No me interesa que esa sea una conducta inapropiada para los ángeles, ¡que les den a todos! Nunca fui un buen modelo a seguir para mi comunidad, ellos saben que soy un verdadero desastre. Y aunque logre atrapar a la híbrida, nunca los haré cambiar de opinión. No les sirvo, soy una pieza que no encaja en su tablero.

Ohiane, mi madre, también era como yo. Ella podía sentir de una forma tan intensa que terminó acabándola tras la desaparición de Josha. Aunque ella había podido controlarlo, en ese momento no parecía ser una amenaza para mi sociedad.

Pero cuando se es el hijo de Josha Liv, los Ángeles Conservadores no perdonan. Los líderes no olvidan nada, y señalan a aquellos que son propensos a convertirse en amenazas para mi pueblo. Como yo. La huida de mi padre sembró desconfianza en todos, que me señalaron a mí cuando, en realidad, mi hermano es el peligro.

Emmanuel.

¡¿Por qué mierda le dije el nombre de mi hermano a la sospechosa?! ¿Acaso quería ver su reacción? Por un momento creí que lo conocería, pero no fue así. ¿O Tal vez busqué que ella se molestara con alguien llamado como él? Tal vez no quería que ella supiera que su verdadera amenaza se llama Owen Liv.

Aunque, muy dentro de mí, sé que le dije ese nombre porque siempre me sentí inferior a Emmanuel. Siempre quise ser como él. Ser él, básicamente: el único de la familia que le da honor al apellido. Un Arcángel respetado que se codea con los líderes. No el Vengador que todos esperan ver fracasar.

Una piedra se cruza en mi camino y la pateo, haciendo que vuele y golpee un vehículo. Abro mis ojos y vigilo que nadie me haya visto, para luego salir pitando de aquel lugar. Avanzo hacia las sombras de la noche, donde solamente la luna y las estrellas son mis espías. Allí extiendo mis alas, desplegando mi verdadera forma, y remonto vuelo hacia la cima de una sierra que tiene el número del año que están viviendo los humanos.

Emma Cusnier no me conoce. Ella no puede señalarme como todos en mi pueblo. Y por eso le miento: no quiero que sepa quién soy. Jamás. Porque definitivamente no soy su héroe.

Y me cabrea que ella tenga razón. En su historia, nuevamente yo soy el villano, como si fuese una especie de sentencia de por vida: ser el malo en todas partes. El tipo maldito que va a molestarla, que luego la entregará hacia una muerte segura.

Por una vez en la vida quiero ser el bueno, a pesar de que sé que no es correcto para los ángeles. Quiero ser el jodido héroe de alguien. Brindar la protección que jamás tuve...

Pero no puedo. No esta vez.

Dentro de unas semanas debo reportar información sobre el caso; tengo que encontrar una prueba para entonces, aunque cada vez estoy más perdido. Tal vez caí en una pista falsa y ella no es la verdadera híbrida.

Su diario me conmocionó. Me hizo conocer un poco más de ella, alentando algunos deseos internos que jamás pensé que tendría. Sus páginas estaban repletas de sentimientos muy parecidos a lo que yo puedo tener, pero con una sola diferencia: ella es libre, yo no. Yo estoy atado a aparentar alguien que no soy para encajar en una sociedad que me rechaza por mucho que lo intente.

Ojos de cristal [LIBRO 3]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora