- Tú puedes estar dispuesto a saltarte el desayuno, pero yo no. Café y una tortilla con queso, eso...
- No. Está decidido.
- Pero...
- No, Zayn.
- Está bien - refunfuñando, cogió la guía telefónica del anaquel bajo el microondas -. Tenemos tiempo para visitar a un psíquico. Uno. Si éste no trabaja, no tendrás suerte por hoy. Tengo hambre y tengo trabajo que hacer, y sólo prometí llevarte a un sitio - rezó simplemente para que él entendiera que eso era lo justo.
- Si lo que quieres es convencerme de comer primero, tales payasadas no son necesarias. He decidido que te permitiré convencerme....en la cama.
Siempre volvía a lo mismo.
- Sabes, cabe la posibilidad de que tú me dieras un millón de orgasmos y yo, aun así, no me enamore de ti. Por tu propio bien, deberías replantearte tu estrategia.
¡Ja! ¡Chúpate esa!, pensó Zayn, hojeando las páginas amarillas.
- El único modo de estar seguros es dejándome darte un millón de orgasmos.
Sin echarle un vistazo, el contestó.
- No.
¿Cómo pudo ser tan tonto como para pensar que sus desafíos eran divertidos? se preguntó Liam. Zayn lo volvía loco con sus negativas. No me toques. No me gustas. No me hagas temblar de placer.
Si lo necesitara simplemente debido a la maldición, quizás, el oírle decir que "No" no le molestaría tanto. Pero, sin embargo, cada vez que lo veía, hablaba con el, pensaba en el, Zayn levantaba emociones en su interior que él preferiría no tener. El, poco a poco, se le estaba metiendo bajo la piel, y eso no le gustaba. Se suponía que era Zayn la que se enamoraría de él, y no al revés. Él sabía demasiado bien que estas sensiblerías románticas eran peligrosas.
No comprendía como Zayn se podía apoderar de él con tanta rapidez y pericia. ¿Manejaba algún tipo de magia que no podía sentir? Quizás. Sí, quizás. Eso explicaría muchas cosas. Maldición, creía que estaba seguro aquí, tanto mágica como emocionalmente. Y aquí estaba él, de pie, queriéndolo, necesitándolo , como nunca había querido a ninguna otra persona,Bueno, tenía que hacer algo para evitar enternecerse aún más. Pero, ¿cómo podía luchar contra el y ganarlo al mismo tiempo?
- Aquí hay uno - dijo Zayn, su dulce voz interrumpiendo sus pensamientos -. La Casa del Misticismo. Un lugar donde los deseos más profundos son hechos realidad - hizo una pausa -. Me suena a broma pesada, pero tú eres el experto. Está sólo a cinco kilómetros de aquí, y el anuncio dice... " que el dueño posee el poder antiguo de los Druidas" - anunció Zayn con voz burlona
¿Druidas? Liam se enderezó y le prestó toda su atención. Aunque no pudiera leer la lengua de Zayn, le arrebató el grueso tomo amarillo de sus manos y buscó la página. Druida. Druida. Druida. El nombre golpeaba en su cabeza, como un ecode salvación. Seguramente esto no era ninguna coincidencia. Conocían a la gente de su madre como los Druinn. Quizás fueran los mismos.
- Y bien, ¿qué piensas? - Preguntó Zayn observándolo fijamente por encima del escudo de sus espesas pestañas -. ¿Suena como la clase de lugar que buscabas?
Él asintió
- Es exactamente la clase de lugar que busco. No perdamos más tiempo. Nos vamos inmediatamente.
Zayn decidió aceptar que el día sólo iba a peor cuando se encontró parada delante del viejo y destartalado edificio con un neón que rezaba SABÍA QUE ENTRARÍAS en brillantes letras rosadas.
La luz del sol destellaba con fuerza sobre la descolorida pintura amarilla, azul y dorada que decoraba la madera astillada. Faltaban varias tejas de la azotea, y algunas, notó, estaban esparcidas a través del césped delantero y encajados entre los hierbajos. Zayn se deprimió ante tal atrocidad y luchó contra el impulso de ofrecer sus servicios, gratuitamente, simplemente por liberar al mundo de esa vista tan horrorosa.
- ¿Estás seguro de que es la clase de sitio que buscas? - le preguntó a Liam por tercera vez.
Su mirada exploró el recinto, recogiendo cada detalle.
- ¿Es esta la casa del psíquico Druida? - eso era lo mismo que había contestado antes.
- Sí.
- Entonces es exactamente la clase de sitio que busco.
Zayn continuó poco convencido.
- En vez de confiar en alguien más, ¿por qué simplemente no juntas tus talones y pides que te envíen de vuelta a casa?
Un músculo se movió en su mandíbula y los segundos pasaron en silencio.
- ¿Y bien?
Nada.
No necesito esas ofensas, pensó el sombríamente. Siempre que le preguntaba algo personal, él se enfadaba, como si Zayn no tuviera ningún derecho a conocer nada sobre él. Por supuesto, el se llevaría su corazón. ¿Pero darle aunque fuera una diminuta información personal? Infiernos, no.
- Vamos - dijo Zayn, enfadado con él... y consigo mismo -. Vamos a terminar con esto.
El hombre era demasiado reservado, demasiado obstinado y estaría mejor sin él. Si este psíquico tenía el poder de ayudarle, Zayn decidió en ese instante que mentiría y le diría que lo amaba sólo para conseguir echarlo de su vida .
Con la cabeza alta, caminó hacia la entrada. Extendió la mano, tocó el pomo y se quedó de pie, esperando.
Liam no se acercó a su lado. Frunciendo el ceño, Zayn se giró. Su extraterrestre estaba de pie en el mismo lugar en el que le había dejado, su barbilla inclinada a un lado, sus piernas separadas.
- No percibo nada de magia aquí - dijo él.
Su propio ceño se hizo más profundo. Él cerró sus ojos y soltó el aire.
- Tampoco sentiste la magia en mi contestador automático, y mira lo que hiciste.
- Esto es diferente.
El quiso preguntar por qué era diferente, pero sabía que no conseguiría ninguna respuesta.
- ¿Quieres marcharte?
- No - aún así no se acercó a la entrada.
¿Estaba simplemente nervioso? ¿Previendo el éxito? ¿El fracaso? O ¿tenía razón? Realmente no había magia aquí. Zayn así lo creía y decidió advertirle de lo obvio.
- Si no hay magia, no serán capaces de ayudarte.
- El más poderoso Druinn es capaz de disfrazar y ocultar su poder.
Pese a todo, no parecía convencido de que ese fuera el caso aquí. De hecho, cada emoción, excepto la convicción, pasó por sus rasgos: duda, esperanza y determinación.
En aquel momento, su comportamiento lo conmovió. Él quería volver a casa; no podía culparlo por eso. Si la situación fuera al revés, Zayn desearía lo mismo y haría algo, usaría a cualquiera, para conseguir lo que quería, y probablemente tampoco compartiría información personal con extraños. Al menos, él era honesto sobre sus intenciones.
Entremos e intentémoslo - dijo el moreno suavemente.
- Necesito un momento más.
- Bien. Tómate el tiempo que necesites.
Liam se pasó la mano por la cara. Aunque todo dentro de él gritaba para que abandonara este lugar, no podía alejarse. Si había una posibilidad, por pequeña que fuera, de descubrir lo que necesitaba, tenía que entrar.
Cuando intentó mover sus piernas, sin embargo, se negaron a obedecer. Frunció el ceño. ¿Qué lo mantenía allí de pie? ¿La duda? Quizás. Aunque sabía que eso no era todo. Mientras las preguntas se arremolinaban en su mente, una extraña emoción se extendía a través de él, una emoción que no podía identificar... o quizás, no quería identificar.
