- Lo siento, Liam- dijo con voz suave y apacible. - No entiendo lo qué dices. - Trazó con la yema de sus dedos, las cejas y se sorprendió cuando se percató de la mirada de ya-os-lo-dije, que Nick le dirigió al resto de los hermanos.
Liam habló otra vez, esta vez en inglés.
- ¿Qué tipo de poción del diablo me dieron tus hermanos? Yo quería - tragó - no morirme. - Las palabras salían mal pronunciadas, casi incomprensibles, y tuvo problemas para descifrar lo que decía.
- ¿Qué es esto? - gritó Nick.
Zayn miró alrededor, esperando encontrar...¿Qué? Un cuerpo decapitado, tal vez. O una bomba que hacia tic-tac a punto de explotar. Pero lo que se encontró fue con Nick sosteniendo una de sus bolsas de plástico, con un oscuro ceño y los labios apretados mientras revisaba el contenido.
Saltó rápidamente del sofá en que estaba tendido Liam. Los brazos se balancearon arriba y abajo luchando por algo solido dónde agarrarse, pero eso no lo paró.
- ¡Dame eso! - dijo, lanzándose sobre Nick.
Una fracción de segundo antes de que los cuerpos chocaran, Nick le tiró la bolsa a Gemma, pero ésta falló en cogerla. El contenido se desparramó sobre la alfombra.
Tic-tac, tic-tac. El único sonido que se escuchó fue el tic tac del reloj de su abuelo. Todos los ojos se fijaron en lo que se extendía, tan claramente, por el suelo. En vez de lanzarse al suelo y recogerlo todo rápidamente, se estiró y alzó la babilla orgullosamente. Sin embargo, no pudo controlar el rubor y supo que, si hubiera un detector de incendios cerca, lo habría hecho saltar.
- ¿Cuatro cajas de condones? - gritó Gemma.
- ¿Esposas? - Añadió Erik con un tono algo más discreto.
- ¿Cuerda y un plumero? - Gritó Denver con una mirada capaz de provocar fuego.
No estoy aquí, pensó Zayn. No estoy aquí de pie mientras mis hermanos comen con los ojos mis compras. Nado en un claro océano azul, con el viento azotando mi pelo y el agua salpicando mi cuerpo.
Aquella fantasía tuvo un abrupto final cuando Nick gritó.
- ¿Qué clase de pervertido eres Zayn?.
Eso consiguió que su carácter explotara.
- ¡Fuera todos ustedes! - Señaló con un dedo la puerta. - ¡Fuera ahora mismo. No les volveré a dirigir la palabra a ninguno durante el resto de mi vida. Irrumpen en mi casa, golpeáis a mi... Mi amigo y ahora pensáis que podéis husmear entre mis cosas!. ¿Alguna vez han tratado, a cualquiera de ustedes, con tan poco respeto?
Lograron aparentar arrepentimiento, pero ninguno de los hombres se movió hacia la salida.
- ¡Si quiero tener sexo con un hombre mientras está atado a mi cama y hacerle cosquillas por todo el cuerpo con una pluma, eso es asunto mío!
Otra vez, silencio.
- Soy lo bastante mayor para tomar mis propias decisiones.
- Eres nuestro hermano pequeño - dijo Erik, como si eso lo que explicara y lo perdonara todo.
- Sólo queríamos conocer a tu nuevo novio, cariño. - Gemma señaló al ahora inconsciente Liam con una inclinación de cabeza. - Me dijiste que no salías con nadie y luego me entero, cuando Nick llama, que estás retozando sobre el suelo del cuarto de baño con un modelo de portadas románticas de Anguilla.
Estrechó la mirada en Nick, el traidor.
Él se encogió de hombros, avergonzado, como si dijera:
