Mientras Zayn maniobraba el transporte encantado a lo largo del tortuoso camino, Liam sopesó sus opciones. El estaba, obviamente, enfadado. La respiración era entrecortada y superficial y los dedos agarraban el volante como si fuera a salir volando por la ventana si lo soltaba. Tendría que ir con cuidado si quería influir en su resentimiento para que admitiera su deseo por él. ¿Pero cómo?
Podría hacerle reír con historias de su infancia. Podría susurrarle palabras dulces, seductoras al oído. O simplemente podía esperar hasta que su cólera desapareciera por sí sola.
- No creo que esto vaya a funcionar entre nosotros, Liam- dijo.
Un fuego oscuro, primitivo se desató en su interior.
- Lo hará.
- Desde luego esto te beneficia. Ganas todo y no pierdes nada.
- ¿Entonces debo perder algo para ganarte? Pues que así sea. Nómbrame algo y te lo daré.
- Eso no es lo que quería decir.
- Tengo menos de trece días,Zayn. Eso es muy poco tiempo. - Ya había pensado antes en suplicarle, hincarse de rodillas y rogar por su afecto. El deseo de permanente libertad sobrepasaba cualquier orgullo que pudiera albergar -. Sólo tienes que decirme lo que necesitas de mí y lo haré.
- No sé lo que quiero de ti, ¿Vale? Sólo sé que no puedo entregar mi corazón o mi cuerpo tan fácilmente. Además de eso, me resulta difícil de imaginar que eres el amor de mi vida cuando sé que para ti no soy nada más que una carga necesaria.
- Espera, yo...
- Somos de mundos diferentes - se precipitó, cortando las palabras. - Ya tengo suficientes problemas con los hombres de la Tierra.
- Sólo porque tengas problemas con los hombres de tu propio mundo - gruñó - no significa que tengas que tener problemas con un extraterrestre.
- No, eso simplemente significa que tengo problemas con cualquier hombre que quiere acostarse con todas las personas -. Zayn aparcó el vehículo, salió y entró a zancadas a la vieja casa, sin pronunciar palabra. Estaba más enfadado ahora, eso era más que obvio. Con los hombros tensos y la barbilla alta, no había echado ni un sólo vistazo hacia atrás para ver si la seguía. Cosa que no hizo. Permaneció dentro del transporte encantado.
El día no estaba cargado de promesas como supuso en un principio.
¿Acostarse con todas las personas? Ya había demostrado que aquellas palabras no eran ciertas cuando rechazó a el muchacho, pero sólo ahora comprendió la importancia de lo que había ocurrido dentro de la cafetería. Él, un extraterrestre que no había tenido contacto corporal por más de novecientos años, había sido incapaz de sentir ni un solo atisbo de interés por ninguna persona, salvo por Zayn, desde que obtuvo la libertad.
La verdad es que estaba completamente obsesionado.
- Zayn - dijo, queriendo oír el nombre en voz alta -. El bonito y valiente Zayn Malik. ¿Cómo podía quererlo tan desesperadamente, como no había querido nunca a ninguna otra persona? - Aunque se odiara por ello, realmente lo quería desesperadamente. Pretendía, aunque fuera por un momento, ser el centro de su vida.
Ansiaba derribar sus defensas y que se doblara tan completamente a su voluntad que pudiera tomarlo siempre y en cualquier parte que quisiera. Más que eso, quería que los gritos de amor sonaran en sus oídos mucho después de que se fuera.
Por primera vez, sin embargo, consideró lo que le pasaría después. ¿Sufriría enormemente si se enamoraba y luego simplemente lo abandonaba? Maldición, proclamaba que no necesitaba la protección de nadie, física o emocionalmente. ¿Por qué debería considerar como responsabilidad suya su bienestar?
Obsesionado. Si, realmente estaba obsesionado, pero ni siquiera Maylyn lo había afectado tanto. Había pensado en ella, pero no constantemente y nunca lo había confundido. La había querido, pero había sido una especie de amor apacible, una necesidad de agradar y mostrar ternura. Sin embargo, con Zayn, no se sentía nada apacible, y todos los rastros de ternura se habían disipado. Sentía dolor, un completo deseo que lo consumía y que golpeaba constantemente contra sus reservas. Sentía la necesidad de dominar, de montarlo tan duramente como jamás había montado a nadie.
¿Significaba eso que simplemente tenía que tenerlo, le correspondiera en su amor o no? ¿Que simplemente tenía que probar más de el? Los labios eran increíblemente dulces, el aroma delicioso, y el cuerpo demasiado maduro.
¿Qué significaba eso, que una parte suya estaba dispuesta a esperar por siempre, si era necesario, para tenerlo?
No quería saber la respuesta.
El aire dentro del transporte estaba caliente, sofocante, y el sudor goteaba por su pecho. Aun así, no hizo ningún movimiento para marcharse. Necesitaba tiempo para organizar las ideas. Cerrando los ojos, recordó los motivos por los que Zayn terminó con el beso. No le gustó ninguno de ellos. Le gustaba todo de el, pero Zayn pensaba que todavía lo consideraba una carga necesaria. Era necesaria, ciertamente, pero ya no más una carga. No sabían nada el uno del otro, había dicho. No le gustaba hablar de su vida, pero lo haría, le contaría todo lo que quisiera saber.
Si, haría todo lo necesario para ganarse su favor y, en el proceso, haría lo necesario para librarse de su fascinación por Zayn.
Decidido, salió de la camioneta y siguió el camino que Zayn había tomado.
Zayn pensó seriamente en propinar una patada que perforara directamente el plexo solar de Liam , seguido de un rodillazo en la ingle, y como punto final, cogería su rodillo de cocina y lo golpearía en la cabeza. El hombre era simplemente demasiado seguro de sí mismo, demasiado arrogante (en todos los sentidos) y sin duda, un burro redomado. Y ante todo, era malditamente demasiado atractivo para su propio bien.
Incluso la pelirroja lo había notado.
Solo pensar en la pelirroja convertía su sangre, ya acalorada, en auténtica agua hirviendo. ¿Dónde estaba aquel rodillo de cocina? pensó ferozmente. ¿Dónde estaba? En ese momento, incluso se conformaría con la espátula.
Liam podría necesitar su amor, podría querer usar su cuerpo, pero todavía quería dormir con cada persona con la que se encontrara. Sí, era un burro y un mujeriego y no había camino al infierno que consiguiera que Zayn se enamorara de él.
