***Sebastian***
Cuando mis sentidos despertaron, abrí los ojos con la intención de buscar el origen de la calidez tan agradable que sentía, no habitual en estos meses, y el corazón casi se me sale del pecho al descubrirlo.
Era ella, mi querida pequeña.
Roxie estaba profundamente dormida y abrazada a mi cuerpo, mezclando el calor desprendido de su cuerpo con el que desprendía el mío para evitar sentir frio. En su rostro se pintaba una tímida sonrisa, esa que seguía enamorándome día con día, y un rubor natural pincelaba ligeramente sus mejillas; lucía como todo un ángel.
-¿Roxie? –susurro, acariciando su largo cabello azabache- Despierta, mi niña
Debía estar realmente cansada porque solo se movió para acurrucarse más, suspirando contra mi pecho y provocando que un agradable escalofrío me recorriera todo el cuerpo. Misma sensación que me embargaba cuando la veía sonreír, los momentos en que escuchaba su risa, cuando podía notar la ternura de cada palabra que me dirigía solo a mi… todo en ella siempre ha provocado una extraordinaria gama de emociones que apenas soy capaz de diferenciar.
Acaricio su rostro con delicadeza, como si fuera tan frágil que corriera el riesgo de romperse, aunque de primera mano sé que mi pequeña Roxie es una de las chicas más fuertes que he conocido; física y emocionalmente. Por eso y mil razones más amo a esta chica con cada poro de mi piel, cada latido de mi corazón es por ella y tenerla tan cerca me llena absolutamente de la dicha en su estado más puro y maravilloso.
Aún no tengo idea de donde obtengo el autocontrol necesario que en estos años me ha impedido tomarla entre mis brazos y besarla hasta cansarme cada vez que la tengo cerca. Y esto que siento sigue creciendo cada vez más desde que ella, hace un año ya, renunciara a irse con sus padres solo por quedarse aquí con nosotros y, citando sus palabras, conmigo; “No me quería alejar de ti”, dijo sonriendo aquella tarde que me dio la noticia.
-Te amo, pequeña –le confieso a sus sueños, depositando un beso en sus cabellos- Te amo y no sabes cuanto
-Ambos saben lo mucho que se aman pero en necedad son tal para cual –dice Lucas parado bajo el marco de la puerta, con un vaso en la mano- Llegó en cuanto la llamé, preocupada por ti, y antes de dormirse te dejó hecho el desayuno
-Se preocupa por los dos así como también cocina para los dos. Nos trata igual –le aclaro, negándome el hecho de que sus palabras sean ciertas; aunque sé que tiene razón
-Pero no pasa horas contemplándome como si fuera la octava maravilla del mundo ni se acuesta a dormir conmigo cada vez que puede –una sonrisa picara se pinta en su rostro
Hasta este momento no me había preguntado si Roxie había hecho esto antes; en ocasiones anteriores se marchaba al colegio y en otra recuerdo haberla encontrado dormida en el sillón con mi hermana y mi prima.
Me separo un poco de ella para verla completa: un short azul me deja ver de la mitad de sus muslos blancos hacia abajo, una blusa sin mangas en el mismo tono tapa más abajo de su ombligo y se ciñe a las tiernas curvas de su cuerpo.
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-¿Quieres un babero? –bromea el rubio
-¿Llegó así?
-Eran casi las cinco de la mañana –dice mientras asiento ligeramente-, se confía mucho de que todos la conozcan. Dios no lo quiera y un día alguien le…
-¡Callate! –lo acribillo con la mirada sin dejar que termine la frase; aunque tiene razón, Roxie siempre ha sido demasiado despreocupada- Dime que no me encontró tan mal –ruego para olvidar el otro asunto
-No, solo llegó a limpiarte cual niño pequeño que no sabe comer sin mancharse –se burla satisfecho del sufrimiento que se pinta en mi rostro mientras termina de tomarse el jugo del vaso- Dile “buenos días” de mi parte –sonríe y se va
Roxie comenzó a despertarse, estirando lentamente los brazos y las piernas.
-Buenos días, dormilona –sonrío- ¿Dormiste bien?
Sus mejillas se encienden ligeramente, tal vez recordando que la noche anterior solo había entrado para ver cómo estaba yo y después irse, pero ahora estamos los dos aquí acostados y puedo leer en la timidez de su gesto que su intención no era quedarse dormida. Baja la vista un tanto avergonzada, aún sonriendo dulcemente, y su sonrojo aumenta al ver que esta acurrucada junto a mí con menos ropa de la que siempre he visto.
-He… yo… me tengo que ir –dice, saliendo rápido del cuarto y tapándose las piernas con una sabana- Espero te sientas mejor
-No, espera…
Corro tras ella, riendo sin poderme controlar y la alcanzo cuando veo que se queda paralizada justo en el termino del pasillo que da paso a la sala.
-Buenos días –mis ojos se abren como platos al ver a mi padre sentado en el sillón, saludando y sonriendo
-¿Papá? –el brillo divertido en su mirada me deja adivinar lo que esta pensando- Te presento a Roxie, es mi mejor amiga
-Mucho gusto jovencita –se tomaron de las manos. Ella seguía sonrojada y mi padre la veía con ternura por ello- Ya había oído hablar de ti, parece que eres muy querida en mi familia
-Somos muy buenos amigos
-Ya veo que tan amigos son –sonríe divertido y ella se sonroja aun mas, no creí fuese posible eso- Buenos chicos, solo venía a ver que estuvieran bien; me había llegado una noticia de muy mal gusto pero veo que era solo un chisme
Así como llegó, así se fue y mi hermosa azabache no hisó más que correr a los brazos de Lucas para ocultar la infundada pena que estaba sintiendo.
Él rie con la respiración, adivinando lo que cruza mi mente.
-Tranquila Roxie –acaricia su largo cabello- Mi tio solo bromeaba y, en caso de que haya creído realmente algo malo, no tendrías nada de que avergonzarte. Ustedes dos se am…
-¡Lucas! –lo hace callar en un tono de suplica
-Ok, me callo –vuelve a reír y, viendo el ligero rubor que asalta mis mejillas, pregunta:- ¿Cómo te sientes? ¿Pudiste dormir?
-Como si un ángel me hubiera acompañado –mis ojos y los de ella se encuentran por unos instantes y, después de un imperceptible estremecimiento, corre a tomar su mochila del sillón y se dirige al baño a cambiarse de ropa
-¿Cuándo vas a dejarte de rodeos y se lo vas a decir directamente? –veo la seriedad en su rostro, sé lo mucho que le molesta la situación que pasamos Roxie y yo al no confesarnos lo que ambos sabemos- ¡Por el amor de Dios! Ambos se aman y deberían estar juntos. Si siguen así, llegará el día en que alguno meta la pata
Tiene razón, puede pasar algo que nos separe o nuestro silencio comenzará a hacernos creer que solo uno siente algo y no es correspondido.
-Pronto, pronto se lo diré
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Mi niña
RomanceÉl la ama y ella lo ha notado; ella lo ama y él tambien lo nota... ¿por qué no están juntos? Ninguno de los dos se atreve a decir en voz alta lo que sus acciones revelan desde hace años
