-Tengo algo muy importante que decirte -la sonrisa que se pintó en su rostro provocó un nudo en la garganta de la chica
-Yo tambien... -respodió apenas, con la voz debil
El silencio se hiso presente después de que ninguno se animara a expresar lo que tenían que decir, ambas cosas bastante diferentes y de las cuales, dependiendo quien hablara primero, se decidiría su situación.
Respirando con profundidad, Roxie se armó de valor para darle a conocer a Sebastian la decición que había tomado. El corazón se le detuvo al escucharla, no podía ni quería creer lo que le decía.
-Tienes que estar bromeando, amor -una risa nerviosa se escapó de sus labios, jamás se imaginó escuchar algo asi de ella-, y creeme que no es una broma de buen gusto
-Estoy hablando enserio. Es mejor para ambos, las relaciones a distancia no...
-¿¡Quien dijo que lo nuestro tiene que ser una relación a distancia!? -la interrumpió con firmeza
-¡Asi va a ser cuando me vaya! No hay más opciones...
-¿Se te ha ocurrido que puedes pedirme acompañarte? ¿Has pensado en esa opción? ¡Porque yo sí lo he hecho!
-¡Que dejes tu vida sería lo mas egoista que pudiera pedirte! No podría alejarte de lo que más amas...
Las emociones siempre actuan de maneras extrañas, provocando malentendidos para aquellos que presencian esas formas tan raras de reaccionar. Algunas veces no podemos controlar nuestra risa en momentos que ameritan la mayor seriedad posible, tambien llega a ocurrir que tomamos muy apecho algun tema y terminamos por olvidar que es algo sin importancia y que estamos hablando con personas que queremos. Tambien hay momentos como las peleas entre quienes se aman que, dejandose llevar por el dolor que sienten, quieren causar el mismo daño que la otra persona les causa con sus palabras o actos y asi no solo ni ellos entienden sus reacciones, sino que el otro las entiende de un modo que no es el correcto; la tranquilidad que se muestra en ella -realmente inexistente- parece indiferencia y la facil aceptacion por parte del él -aunque muera por dentro- le hace creer que poco le importa el resultado al que lleguen.
-En primera -su voz se tambaleó pero su orgullo lo obligó a mantener la 'calma':- no tienes que pedir que "deje mi vida" porque siempre has sido escencial en ella y si te tengo lejos carecería del deseo por vivirla; en segunda: no serías egoista por hacerlo, estarías demostrando lo mucho que deseas tenerme a tu lado pero al parecer eso no es algo que te preocupe en lo más minimo; y en tercera: lo que más amo eres tú pero por la 'fuerza' de tus argumentos -el sarcasmo, el dolor y la decepción plagaban sus palabras- veo que es una decisión que habías tomado con bastante anterioridad. Decisión en la que nada vale lo que hemos pasado juntos ni ese gran amor que juras sentir
-Las cosas no son asi... -su voz no era mas que un debil susurro. Estaba equivocada, lo sabía, pero la rabia de Sebastian se transformaría poco a poco en olvido y si tenía suerte, no la odiaría
-¡Entonces explicame cómo son, porque no las entiendo!
Las personas que se apasionan en lo que hacen y sienten, saben que este sentimiento es capaz de manejar a los demás de formas que llegan a ser bipolares; en un segundo te hace actuar como si todo te importara lo mismo que una piedra en el camino, y al siguiente instante las lágrimas, suspiros, gritos se hacen presentes para expresar lo mucho que la situación realmente significa. Ahora odias y maldices, mañana gritas y reprochas, al dia siguiente amas y alabas para que pases por la etapa final del circulo vicioso: aceptar, tal vez llorar pero levantarte y alistarte para desear volver a intentarlo hasta que llegue la persona que rompa esa constante y juntos se mantengan en la parte rosa del proceso.
-Olvidalo. Es mejor asi, tú podrás conocer a alguien y no tener que alejarte de...
-¡Alejarme de qué, maldita sea! ¡Roxie, te amo! ¡No quiero estar a más de un brazo de distancia de ti, menos si es posible! ¿Por qué no entiendes eso?
Lágrimas mojaban las mejillas de ambos, los ojos les ardían y brillaban rojizos, un par de corazones latían con amargura, acelerando sus respiraciones.
Asi no solían terminar sus 'peleas', ¿donde estaban las palabras tontas o la divertida rendición en la par al final de cada round? ¿y el abrazo espontaneo que los hace perdonarse? ¿Por qué en esa pelea sin sentido se gritaban como si alguno hubiera traicionado al otro? Tal vez porque asi fue o asi creían que era, sin darse cuenta que hablaban sin pensar y usando las palabras equivocadas; él creyendo que sería ella quien se lo pediría, mientras la azabache esperaba que fuera el ojiazul quien le confirmara que nunca la dejaría. Ahora ambos sufrían las consecuencias: Roxie lo orilló a guardar la notica sobre el boleto que ya tenía listo para marcharse y, bajo la intensidad del momento, él cuestionó el amor que su niña le profesaba.
Se podría decir que ya estaban acostumbrados a tales circunstancias: durante años fingieron no sentir lo que sentían, conformandose con ser lo que eran... y sufriendo cuando tenían la opción de disfrutar. A veces podía más la costumbre.
-Yo tambien te amo Sebas -sonrió apenas, calmando el mar en los ojos del chico- Pero no voy a cambiar de opinión, seamos amigos de nuevo y esperemos un tiempo para ver cómo nos va
-Vale -suspiró resignado- Será como tu quieras que sea...
<<... pero solo por hoy>>
En la mente del chico no se podía procesar un porvenir lejos de ella asi que le cumpliría superficialmente su deseo; ella quería creer que se quedaría y él le daría el gusto de eso, que solo lo creyera.
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Mi niña
RomansaÉl la ama y ella lo ha notado; ella lo ama y él tambien lo nota... ¿por qué no están juntos? Ninguno de los dos se atreve a decir en voz alta lo que sus acciones revelan desde hace años
