11.

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—¡Viktor Alekseivich Nikiforov!

—Ya valió...

Pensando que me encontraba en la comodidad de una charla con mi mejor amigo, mi abuelo Nikolai entra a mi habitación, con ojos echando fuego.

—Abuelito Niko...

—¡¿Qué abuelito Niko ni que nada?! ¿Cómo se te ocurre?

—¿Eh? ¿De qué hablas, abuelito? —por su última pregunta, creo que algo está ocurriendo.

—¿Cómo que de qué estoy hablando, Viktor?... ¿cómo demonios se te ocurre salir de la casa? ¡Aún con tus últimos síntomas de tu primer celo!... ¡¿qué quieres?! ¡¿Matarte?!

—Pero abuelito Niko...

—¡Pero nada, Viktor! Tienes mucha suerte que tu amigo Christophe y su novio alfa estuvieran cerca para auxiliarte de aquellos depravados animales, deberías de estar agradecido.

—¿Chris?¿su novio?.... pero, abuelito.

—¡Ya dije que nada!... tú y yo tendremos una charla muy seria, jovencito. Por el momento iré a hablar con el doctor, tu madre ya está hablando con él, te queremos en casa lo antes posible... ya sabes como odia los hospitales.

—Sí...

Mi madre nunca habla de ello, pero la única razón por la cual yo nací en un hospital, fue porque su embarazo fue complicado. Ella odia los hospitales, presiente la muerte cerca de ellos y le recuerdan la noche que identificó el cuerpo sin vida de mi padre.

Cuando mi abuelito Niko salió de la habitación pude observar a Chris, se encontraba a mi lado con una sonrisa pícara, demostrando su inocente broma para ocultar la identidad de Michelle y la razón por la cual me encuentro aquí.

—¿Chris?... ¿algo que tengas que decirme?

—¡Para nada, amigo!

—¡Christophe Giacometti!

—¡¡Ya pues!! —sé que parezco su madre, pero a veces se comporta como un niño—. ¿Qué querías que le dijera? ¿Querías que comenzara a armarse todo un proceso por el hecho de que un alfa te golpeara, porque te enamoraste de su hermana que, por cierto, comparte tu misma casta?... ya sabes lo que le hacen a los inertes.

—Lo sé, solo me hubieras avisado —mi amigo tiene razón, tal vez estoy siendo un tanto duro con él. Solo quería protegerme.

—Perdón si no lo hice, pero ¡oye!, fue muy divertida tu expresión al ver a tu abuelito Niko hablando de algo que no tenías contemplado... ¡jajajaja! —o simplemente quiere hacerme morir de coraje.

—Tú no tienes perdón divino.

—Pero así me amas.

—Si tú lo dices...

La amistad siempre es algo sumamente sagrado, yo puedo confiar en que esta amistad perdurará hasta el final de nuestras vidas. Chris y yo tenemos un vínculo muy especial, podemos adivinar lo que el otro piensa, con tan solo observar nuestras muecas y gestos.

Soy vanidoso, pues me creo el hijo de Afrodita, pero nadie más lo sabe, únicamente mi mejor amigo logra saber esas pequeñas facetas de egocentrismo que poseo, él sabe con certeza lo que mi corazón piensa.

—Viktor...

—¿Qué ocurre?

—Relájate un poco.

Desde que desperté siento la ansiedad comiéndome desde adentro, mi omega se encuentra inestable, siento el deseo de salir y correr a buscar a alguien, alguien que se encuentra cerca... ¿pero quién?

Mi camino hacia ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora