12.

424 54 21
                                        

Rivalidad, palabras vacías para mí, pues nunca he conocido a alguien que me inspire esto; no porque no conozca personas mejores que yo, pero sí por la razón de que no temía, ni temo a la competencia. Los años me han demostrado que esto es simplemente un engaño, que la rivalidad únicamente se puede malinterpretar, ya que la amistad se disfraza de ella. ¿Quién ha estado más cerca de esto para mí?, Yuri Plisetsky. Cuando pensaba que no escucharía su nombre nuevamente, o por lo menos, no sin la presencia de Beka. En ese momento, cuando supe que él sería mi compañero, entré en terror, ¿cómo podría llevarme bien con la persona que me arrebató a mi amor de la infancia?, ¿cómo sonreírle?

Aunque el tiempo pase, Beka siempre será alguien sumamente importante para mí, aunque ya no de la misma manera que tiempo atrás.

Rivales, eso nos convertimos con el paso de los días. Una rivalidad que no tenía sentido alguno, Yuratchka nunca me había hecho ningún mal, solo nos habíamos dejado llevar por nuestros infantiles sentimientos. Aferrados a un pasado, que ya habíamos dejado atrás, pero nuestra inmadurez nos ganaba... definitivamente éramos demasiado ilusos.

 definitivamente éramos demasiado ilusos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


—¡Hola, Vitya!

—Oh... hola, Chris, ¿viniste por Masumi?

—Efectivamente, pero también quería pasar a ver cómo te iba, así que... ¿cómo te va?

—Pues....

—¿Pues?

—Chris... la verdad es que las cosas no van bien.

—¿Qué es lo que ocurre Vitya?, no me digas que perdiste tu don.

—¡No seas tonto!, yo siempre seré el mejor...

—Mmmmm... ¿por qué me atreví a decirlo?

—Estás hablando con el próximo mejor bailarín de toda Europa y pentacampeón del patinaje artístico...

—¿Pentacampeón?

— Así es... se escucha genial, ¿no crees?

—Si tú lo dices...

—Ya lo verás, iluso... poco creyente del hijo de Afrodita.

—Viktor...

—¿Eh?

—No te desvíes.

—Ah... Perdón. —A veces me emociono cuando hablo de.... mi talento.

—Eres un idiota, frentotas.

—¡Pero así me quieres!

—Mmmm y yo soy el inmaduro en la relación.

—¡Jajajaja! Está bien, está bien. —En ocasiones, es divertido actuar como Chris lo hace, él siempre logra sacar el lado bueno de un día pesado—. Lo que pasa es que las cosas se están volviendo muy pesadas con... el rubio.

Desde el momento que supe su nombre, algo dentro de mí no lo aceptaba. ¿Por qué la vida tenía que ser tan bromista conmigo? Yuri Plisetsky... maldita sea mi suerte.

—Masumi me ha contado un poco al respecto. —A veces siento envidia por lo que ellos tienen, demonios, me siento tan desagradable—. Viktor, necesitas hablar con él. No es justo que te esté tratando de esa manera sin justificación.

—El problema es que sí la hay.

—¿A qué te refieres?

Estuve a punto de explicarle cuando...

—¿Vitya? —volteé a mis espaldas... y allí estaba.

No sé en qué maldito momento la vida me piensa sonreír, pues aunque el tiempo pase, su aspecto me sigue complaciendo visualmente a donde vaya. Su cuerpo era más tonificado, claro ejemplo de un alfa de élite. Sus ojos penetrantes, demostrando la seriedad que desde pequeño poseía, aunque ahora a sus casi 18 años, esa lindura se convirtió en sensualidad.

Otabek Altin, mi primer novio, mi primer beso y el recuerdo más fiel de mi primer amor. Decir que al observarlo no sentí nada, sería una completa mentira, pues mi omega interior brincó de alegría al verlo tan cerca de mí.

—¿Vitya?... has cambiado tanto.

—¿Beka? ¿Cómo?

—Vine por Yura, me encontraba fuera de la ciudad.

Creo que he perdido mi cordura, mi corazón latía al mil por hora. ¿Cómo puede ser tan sensualmente atractivo? ¡Ay, Dios! Malditos pensamientos lujuriosos.

—¿Beka?... oh, por Dios... —¡Demonios!, Chris se acaba de dar cuenta—. ¡Frentotas!, ¡¿me quieres decir que este sensual alfa es tu novio de la secundaria?!... ¡que ahora es novio de Yuri Plisetsky!, ¡el omega que te odia tanto!

—Chris... cierra la boca. —A veces tiene una bocota del tamaño de toda Rusia.

—Vitya, yo...

—Beka, limítate a solo venir por tu destinado —no puedo dejar que esto me consuma—, yo... yo me limitaré a venir a mis prácticas. Chris —mi amigo está petrificado—,  ¿Chris?

—¿Eh?... sí.

—Vámonos.

—Vitya, espera... —su tacto, ¿en verdad ha pasado tanto tiempo?

—También te pido que no me llames de esa manera. No querrás meterte en problemas con tu novio.

Me fui, dejándolo atrás. Su expresión era seria, siempre era un misterio saber lo que pensaba, no era una persona con mucha expresión facial; algo en mí me dice que pudo haber sido confusión, tal vez nostalgia. Yo solo quiero irme con mi amigo, salir de aquí lo más rápido posible, ya que no soportaría verlo nuevamente en los brazos de ese mocoso amargado.

Hay ocasiones en las que agradezco profundamente que mi amigo Chris no pregunte absolutamente nada de lo que pasa. Puede lograr limitarse a únicamente observarme y abrazarme cuando más lo necesito.

Los días siguieron transcurriendo y mis prácticas se volvieron sumamente pesadas e irritantes. Me dolía imaginar a mi compañero siendo abrazado por Beka, mi Beka. No sé lo que este sentimiento signifique, lo único que sé es que no es amor. Esto es más intimidante, me llena de rabia y no de felicidad. Lo que más me hace enfurecer, es que llega oliendo a él por todo su cuerpo.

¿Le habrá dado su primera vez ya?, ¿será tan gentil como se ve que es?... ¿lo protegerá, como una vez me prometió protegerme a mí?. Éramos pequeños, ilusos y fingíamos estar envueltos en un amor sumamente devoto; dando promesas vacías, que nunca se cumplirían, pero eso era lo hermoso de ello. Recuerdos preciosos de lo que pudo haber sido... en estos momentos, todo ha cambiado, ya no siento aquel amor inocente, ni pienso volver a estar en sus brazos nuevamente, solo... me hace sentir nervioso ante su presencia.

Volvía a verlo y Yuri seguía pegado a él, presiento que intenta demostrar dominio o está proclamando territorio. Es normal que un omega, al sentirse inseguro, cometan este tipo de cosas, yo lo haría sin pensarlo si fuera mi Yuuri.

¿Por qué no te puedo olvidar?... maldito seas, Yuuri Katsuki, pero sin pensarlo, vuelvo a tener aferrado a mí este obsequio de plata. El collar que aún posee tu aroma... mi alfa.

—Veo que encontraste el amor, Vitya.

—¿Beka?

—No sigas huyendo de mí.

—No tenemos absolutamente nada de qué hablar.

—Vitya, tú fuiste el que quiso esto, yo no quería dejarte.

—Pero si deseabas únicamente tenerme como adorno, alguien que no amabas —sea como sea, no puedo dejar de sentir este dolor en mi pecho—, no quería tu lástima.

—No era lástima, Vitya. Yo te amaba, te ame mu...

—Ahora las cosas cambiaron.

—Sí, lo sé —silencio incómodo, ¿por qué hablar?—, no pienses mal, no vine a enamorarte otra vez... ahora mi deseo es estar junto a Yura. Aunque sienta algo por ti, no significa que nos pertenezcamos... eres y siempre serás mi mejor amigo, Vitya.

—¿Era lo único que querías decirme?

—¿Regresó?

—¿De qué hablas?

—No es de que, si no de quién... Yuuri Katsuki, ¿regresó?

—Beka, yo...

—Si no regresa, es un idiota. Perdí la oportunidad de tenerte, pero eso no quita el hecho que yo desee tu felicidad. Sé feliz, Vitya.

—Gracias, Beka —dio media vuelta y se estaba retirando. Dios, qué hermosa figura posee este alfa, maldita sea... ¿mi celo?, ¿se aproximará?

—Vitya, nunca me contaste que él era tu destinado. Su olor, combina a la perfección con el tuyo —aunque tenga la certeza de sus palabras, no pude dejar pasar ese semblante. Desea mi felicidad, pero dentro de él, odiaría verme con otro... qué curioso, sentimos lo mismo.

Mi camino hacia ti.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora