[Capítulo 4]

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Alfred y su ángel estuvieron toda la tarde jugando a videojuegos. Incluso Arthur consiguió aprender a manejar los controles de las horas que estuvieron frente a la tele. Ni él mismo se lo creía. Aunque el estar tanto tiempo sentado en la cama, porque no volvería a sentarse en ese puff, y mirando a una pantalla comenzaba a cansarle, hasta que ya no pudo más. Aprovechó que perdió una partida en el Mortal Kombat para dejar el mando a un lado y se tumbó en la cama de Alfred en un suspiro.

- ¿Hm? ¿Te pasa algo Arthur?

El americano se percató de la acción del ángel y pausó el juego mientras se levantaba del puff para acercarse a Arthur, el cual estaba boca arriba y con los ojos cerrados agotado.

- Dejémoslo por hoy... Me duelen los ojos de tanto mirar la tele.
- Oh claro.

Alfred fue a apagar la PlayStation y la tele mientras Arthur se ponía un poco más cómodo en su cama, subiendo hasta llegar a la almohada. En aquella posición sentía que podría dormirse, pero algo muy pesado sobre él le hizo volver a abrir los ojos. Se topó con Alfred mirándole sonriente mientras pasaba los brazos por su cuello y lo miró algo confuso.

- ¿Qué pasa?
- No nada...~ Es que parecías muy cómodo y decidí tumbarme encima tuya para comprobarlo hahaha~

Acto seguido apoyó su cabeza en el pecho de Arthur y cambió los brazos de posición, abrazándolo ahora por el torso. El ángel, poco a poco, se iba acostumbrando a sus acciones tan espontáneas, y le correspondió el abrazo dejando caer los brazos sobre su espalda. Alfred cerró los ojos al sentir las leves caricias de Arthur sobre su espalda, mientras el otro lo observaba en silencio. Era extraño que, en tan poco tiempo, el americano haya cogido tanta confianza con Arthur, pero el ángel solucionó esa duda al pensar que el chico llevaba mucho tiempo esperando a tener un amigo o, al menos, alguien con quien poder pasar el rato. Por eso, se quedó inmóvil en la cama mientras el americano descansaba sobre él. Acabó llevando una de las manos a su cabeza y pasó la mano suavemente por su cabello.

- Alfred... Hay que ir haciendo la cena...

El ángel no quería despertarlo, pero había visto la hora y ya era algo tarde. Como respuesta el americano se movió un poco pero sin despegarse de él.

- Mm... No tengo hambre...
- ¿No tienes hambre o no quieres levantarte?

Arthur sonrió levemente mientras abría y doblaba un poco las piernas para estar más cómodo. Tener todo el peso de Alfred sobre él empezaba a molestarle un poco.

- Es que estoy muy cómodo así~... ¿O quieres que me aparte?

El chico se elevó para poder mirarle a la cara y solo unos cuantos centímetros separaban sus rostros. Los nervios regresaron al ángel, el cual lo miraba sin saber dónde poner sus manos, y acabó desviando la mirada.

- B-bueno... No me importa... Si me dejas cambiarme antes podemos seguir así.
- Hecho~

Alfred se terminó apartando y levantando de la cama, dejando al fin libre a Arthur quien pudo levantarse también.

- Ahora vuelvo.
- Vale~

Algo más calmado al no tener al americano encima, se fue hacia la habitación y buscó en su armario el pijama que se acababa de comprar. Había elegido uno más normal que el de Alfred, de un color básico verde claro. Dejó las prendas sobre la cama y se fue desvistiendo, dejando su traje sobre esta.

- Oye Arthur quería saber...

La voz de Alfred interrumpió la tarea de Arthur, que se giró hacia él cuando lo escuchó y lo miró curioso.

- ¿Sí?

Siguió desvistiéndose una vez que lo vio en la puerta, pero el americano se había quedado unos segundos mudo al verlo desnudo, más concretamente al ver su espalda.

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