Los dos chicos se encontraban en el sofá viendo la televisión, descansando del día tan ajetreado que habían tenido. Hace una media hora que terminaron de comer y ya tenían todo recogido para poder recostarse en el mueble aquel tranquilamente. El americano aprovechó para tumbarse y poner su cabeza sobre el regazo del ángel, mientras que este acariciaba sus cabellos con suavidad. La televisión estaba pasando desapercibida en esos momentos, ya que Alfred estaba tan relajado que cerró los ojos, concentrándose en las caricias de Arthur, y el ángel no dejaba de mirarlo con una leve sonrisa.
- Tal vez deberíamos ir ya a la cama si estás cansado.
- Si vas a seguir acariciándome me iré con gusto...~El chico abrió los ojos y se terminó de poner boca arriba para mirar directamente a Arthur sonriente, quien lo observaba desde arriba. Este, en respuesta, le sonrió de vuelta y le dio varias palmadas en su barriga.
- Pues vámonos ya para arriba dormilón~
Arthur lo apartó un poco para poder levantarse y el americano hizo lo mismo pero con más energías, a pesar de que parecía que estaba más dormido que despierto. Alfred apagó la tele antes y cogió de la mano al ángel para llevarlo rápidamente hacia la habitación.
- Oye oye~ Que no hay prisa~
Arthur se dejó llevar hasta que llegaron al cuarto entre risas, donde el chico le soltó al fin y fue directo a la cama. Por suerte, ambos ya se habían cambiado antes de cenar y no tenía que pararse para ponerse el pijama. Acto seguido el ángel hizo lo mismo tumbándose a su lado y en cuanto pudo, Alfred se puso de nuevo encima suya como la noche anterior.
- Hm~
- Tienes una cama para algo ¿sabes~?
- Pero me gusta que me acaricies~ Me relaja...Se volvió a acomodar entre sus piernas, haciendo que Arthur las abriera un poco y las doblara para poder estar los dos cómodos, y en un suspiro comenzó a acariciar su espalda y cabeza lentamente. Se podría decir que Alfred estaba en el cielo ahora mismo. Solo le faltaba irse allí. Arthur, por otra parte, empezaba a sentirse algo extraño. Después de aquel suceso raro de hace unas horas, sentía una constante opresión en el pecho que no desaparecía, pero por motivos obvios no se lo había dicho al americano ni pensaba hacerlo. No quería preocuparlo con tonterías, porque para él solo era eso. Pensó que acabaría pasándosele, y con esa idea acabó durmiéndose junto con Alfred.
Ya por la mañana, Arthur fue el primero en despertarse, y por suerte el sueño de esa noche fue uno más tranquilo que el anterior. Se encontró a Alfred frente a él a su lado, aún abrazándolo, y acurrucado como un gato. Verlo dormir tan plácidamente le hizo sonreír un poco, y llevó una de sus manos a la mejilla del americano para acariciarla levemente. Segundos después desvió la mirada al reloj que tenía colgado en la pared y vio la hora que era, las nueve menos diez. Para Arthur no estaba mal, pero pensó que seguramente a Alfred le gustaría dormir un poco más y permaneció así, bajando una de sus manos hacia la de él para cogérsela. Sin embargo, un leve pitido interrumpió su momento de descanso. Un pitido que solo el ángel podía escuchar y que ya conocía. Debido a ello, tuvo que separarse lentamente de Alfred para no despertarlo y se levantó de la cama para poder salir de la habitación. Ya una vez fuera, se dirigió hacia su propio cuarto y llevó una mano a su pecho, esta vez atravensándolo como si fuera un simple espectro. De su interior sacó una pequeña esfera brillante, que una vez tocó el suelo emitió una luz de la cual apareció una especie de holograma de Iván.
- Buenos días Arthur~
- Buenos días.El ángel permanecía serio ante su llamada, después de todo era su superior. Unos segundos antes de que volviese a hablar Iván, dando sus motivos para la llamada, se quedó mirando su alrededor, analizándo la habitación. Cuando terminó volvió su vista a Arthur, quien no apartaba la mirada de él.

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My Angel
Fanfiction[UsUk] Arthur, un reciente ángel en el cielo, tiene como misión ser el ángel de la guarda de un joven americano. Pero nadie pudo haber previsto lo que iba a pasar a partir de su encuentro.