Bad Father C:16

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Niall, Jason y yo permanecimos en el parque alrededor de tres horas.

La conversación sobre lo que haríamos para que Niall se acercara más a su hijo, y quizá si en algún momento era oportuno confesarle que él era su padre, nos había tomado poco más de una hora y media, pero tras una y otra discusión llegamos a la decisión de que por el momento solo sería una especie de amigo de la familia, pero no como Liam, no queríamos que Jason confundiera los roles y lo tomara como otro de sus tíos, Niall con solo pensarlo se enfureció –como ya me estaba acostumbrada– porque jamás en los años que habíamos estados separados le mostré siquiera una foto de él a nuestro pequeño.

El enojo se esfumó cuando Jason corrió hacia Niall, lo cogió de la mano y lo llevó hasta los columpios para que lo ayudara a volar más alto. La imagen era hermosa. Cualquier persona que los viera seguramente pensaría que son padre e hijo jugando felizmente, y de hecho lo eran, pero me lamentaba que Jason no lo supiera.

Niall se veía feliz. Jamás, ni siquiera cuando éramos novios o antes de que comenzáramos a salir lo había visto tan feliz, con ese brillo en los ojos. Volteaba cada dos por tres y me miraba sonriente, como si quisiera demostrarme que el simple hecho de jugar en un parque de juegos con su hijo era lo que más feliz lo hacía en el mundo, y eso era notable. Mis dudas de que Niall había cambiado y que realmente quería a Jason se esfumaron. Él sin dudas lo había hecho.

De vuelta a casa paramos en un McDonald’s debido a que Jason al verlo comenzó a pedirnos que fuéramos a por una Cajita Feliz, incluso dijo que no hacía falta un helado de postre si no teníamos dinero provocando que Niall me mirara con pena.

Sí. Un par de veces tuve que negarle a mi hijo un helado porque no me alcazaba el dinero de mi salario para hacerlo, era un helado o el desayuno de la mañana siguiente y no estaba dispuesta a negarle el desayuno a mi pequeño, por suerte él siempre lo tomó de buena manera y se conformaba con una Cajita Feliz por mes  (claro, eso era si Liam no invitaba, y siempre terminábamos yendo a McDonald’s como cuatro o cinco veces más de lo planeado.)

─        ¿Tú quieres algo, Emma? –preguntó Niall mientras entrábamos al lugar.

─        No, gracias –respondí amablemente mientras sacaba mi billetera de mi cartera.

─        Debes comer, pediré lo que cuando éramos novios –susurró para que Jason, quien venía agarrado de mi mano, no lo escuchara. –No te molestes, yo pagaré. Vayan a sentarse –le dijo a Jason quién me tironeó en dirección de una mesa vacía haciendo que no pudiera objetarme.

Cuando nos sentamos esperamos a Niall y vi en un cartel las sorpresas que traía la Cajita Feliz. Para la buena suerte de Jason eran juguetes de las Tortugas Ninja.

No le dije, quería que se sorprendiera cuando viera el juguete dentro de la caja, me reí al recordar que llevaba puestas unas pedias de los mismos dibujos animados. Sí que eran sus favoritos.

Niall llegó con dos bandejas en sus manos. Dejó la que tenía la cajita feliz frente a Jason y la otra, que tenía dos cajas de hamburguesas, dos paquetes papas fritas y dos vasos de gaseosas, frente a mí, sentándose del otro lado de la pequeña mesa.

─        ¿Cuál es tu jugador favorito del Derby? –preguntó Jason con su tierna voz.

─        Sin dudas Jeff Hendrick. –Respondió Niall esbozando una radiante sonrisa.

─        ¿En serio? –se sorprendió mi pequeño. –También es el mío ¡Viva Irlanda!

─        Es un crack –respondió Niall.

─        ¿Qué significa crack? –volvió a preguntar Jason mientras abría su cajita feliz.

─        Significa que es fabuloso, que juega muy bien –le expliqué.

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