Había ido solo en la ambulancia. Solo porque me desmoronaría allí mismo. Probablemente me fuera imposible soportar la fina línea que lo separaba de la muerte. Ahora, saliendo del coche que nos había llevado a todas hasta el hospital me arrepentía enormemente.
La ambulancia aún tenía las puertas abiertas, acababan de sacarlo hacia el interior. El taxi había seguido de cerca al vehículo y habíamos llegado con solo unos segundos de diferencia.
Crucé la puerta de cristal del edificio estando cerca de atravesarla por no esperar el segundo para que se abrieran. Venía seguida de cerca por Ana y Mimi.
Me acerqué todo lo rápido que pude al mostrador de la entrada.
- ¡Luis Cepeda! ¿Dónde está? Acaba de entrar. - pregunté atropellada, casi sin dejar terminar una frase para soltar la siguiente. El hombre me miró como sin entender nada y antes de que pudiera repetírselo aún más desesperada oí cómo un montón de médicos pasaban hacia el ascensor de camillas a grito de "a quirófano rápido. Planta 3".
No necesité más que ver parte de su pelo para saber que era él. La puerta del ascensor se cerró antes de que ninguna pudiéramos llegar hasta él. Empecé a correr escaleras arriba, un total de sesenta escalones que me separaban de poder verlo de nuevo.
A pesar de que se me salía el corazón por la boca y los músculos de mis piernas no daban más, no paré hasta que llegué al la tercera planta. Subí los escalones de dos en dos y a la máxima velocidad que era capaz, llegando al piso antes de que la puerta del ascensor se abriera.
Una vez las puertas de metal los dejaron pasar, los enfermeros salieron apresurados tirando de la camilla y yo reaccioné a tiempo para ir detrás.
- ¡Luis! - grité instintivamente al verlo aunque era obvio que no me escucharía. Estaba envuelto en vendas y algunos médicos trataban de parar la hemorragia presionándolas contra la herida de su pecho. Yo corría al lado de la camilla mientras lo llevaban hasta el quirófano. - ¡Luis, joder, te quiero! ¡Te quiero, te quiero, te quiero! - lloré de la impotencia cuando una enfermera me frenó indicando que no podía pasar más de aquella puerta.
Noté como los brazos y el aroma de Ana me envolvían y me giré para refugiarme en ella. Mimi llegaba poco después intentando recuperar el aliento antes de buscar a la enfermera que nos frenaba el paso.
- Él sabe que lo quieres, Aiti. - Susurró Ana muy cerca de mi oreja mientras pasaba la mano por mi brazo. Siempre encontraba la manera de encontrar el tono perfecto para reconfortarme incluso en los momentos más difíciles, incluso cuando ella también lo estaba pasando mal.
- No lo sabe. No se lo dije. - sollocé.
- Lo sabe. - respondió con el mismo tono calmado.
Yo me separé de ella con brusquedad y apreté los labios buscando no romper en llanto de nuevo.
- El otro día me besó, Ana. - ella abrió mucho los ojos a pesar de que intentaba por mi bien que su reacción no fuera tal. - Yo lo separé de mí. Tenía miedo, joder y no he vuelto a hablar con él de ello. Se pensará que ya le olvidé del todo, que no siento nada por él. Ana, le quiero. - besó mi frente con delicadeza y después agarró mi cara para que la mirase a los ojos.
- Aitana. - me miró seria. - Lo sabe.
- Chicas. - ambas miramos a Mimi que llegaba de hablar con la enfermera. - Lo están operando. Tardará unas horas probablemente. La bala le ha perforado el pulmón izquierdo, tuvo suerte de no ser en el corazón. Le han puesto un tubo endotraqueal para que pueda respirar. Estas primeras horas son decisivas. - Ana me abrazó más fuerte y Mimi nos envolvió como pudo a ambas. - Roi y Ricky están en la planta de abajo. Deberíamos ir a verles.
ESTÁS LEYENDO
Sin Luz
FanfictionFanfic del reality musical Operación Triunfo (AITEDA). BILOGÍA: LUZ (2/2). Sus ojos se han apagado, se han fundido. Su piel se ha vuelto áspera y su risa ya no suena tanto como antes. El brillo que Luis había encontrado en ella se ha desvanecido con...
