Yami's POV:
Pensaba que me había olvidado de él, pensaba que había pasado página... ¡Me equivocaba!
Todo iba bien, habíamos salido de un ensayo Will, Tommy, Patrick, Jake y yo para tomarnos algo en un bar próximo, comentar el ensayo en sí y pasar el rato.
- ¡Buah! Siempre me ha flipado este tema.- comentó Jake, mirando a la TV.
Todos nos giramos para mirar la TV, estaban echando un video musical de los Sex Pistols y se me hizo un nudo en el estómago al ver a Sid Vicious porque lo recordé a él. Me sorprendí al fijarme en que tenían muchas semejanzas físicas: pelo negro, cuerpo delgado pero atlético, pintas macarras... Aparté rápidamente la mirada y bajé mi cerveza de un trago.
- ¿Tenías sed?.- me preguntó Patrick riéndose.- ¡Yo también!
Dicho esto se acabó su cerveza como yo, me miró con una sonrisa y señaló a los demás.
- Gallinas.- cacareó, guiñándome un ojo.
Sonreí, negando con la cabeza y yendo a la barra a por otras dos cervezas. Patrick era el payaso del grupo y alguien con quien se hacían buenas migas inmediatamente.
Cuando me volví a sentar ellos ya discutían sobre música otra vez (para variar), comentando diversos estilos y hablando de quien era mejor guitarrista para unos y otros.
Estaba distraída observándolos parlotear cuando unos acordes familiares comenzaron a salir de la TV: Square Hammer.
Me quedé paralizada unos segundos, entonces escuché su voz cantando y me noté palidecer mientras mi respiración se aceleraba, mi corazón parecía querer salirse de mi pecho y la cabeza me daba vueltas. Me levanté rápidamente para salir de allí pero no llegué más allá de la puerta antes de derrumbarme en el suelo y que el ataque de ansiedad arrasase conmigo.
- ¿Yami?.- preguntó Will unos segundos después, mirándome desde arriba.
No me había dado cuenta de que tenía la cabeza entre las rodillas, con ambas manos agarrándome del pelo e intentando tranquilizarme. Igual que tampoco me había dado cuenta de que estaba temblando hasta que Will se sentó a mi lado, pasándome un brazo por los hombros y acercándome a él. Me envolvió su calor y me relajé contra su cuerpo.
- Lo siento, creo que no me ha sentado bien esa birra.- comenté, intentando restarle importancia al incidente.
Me estremecí. Nunca me había dado cuenta de que la temperatura de Will era tan elevada, irradiaba mucho calor pero no me importaba en absoluto en ese momento.
- ¿Todo bien?.- preguntó Tommy, apareciendo por la puerta.
- Sí, parece que esa última cerveza le ha sentado mal.- comentó Will.
- Jajajaja, no me extraña.- dijo Tommy, se acuclilló delante de mí y me despeinó.- ¡Perfecto! Así tienes más pintas de borracha.
- ¡Ja, ja, ja! Muy gracioso.- le dije repugnantemente.
También salieron Patrick y Jake algo preocupados, pero al final se fueron calmando todos. Al fin y al cabo, a cualquiera le puede sentar mal una cerveza.
Will me llevó a casa, apenas hablamos durante el trayecto en coche, me daba la sensación de que estaba preocupado y me lo confirmó al empecinarse en acompañarme justo hasta la puerta de casa.
El silencio en el ascensor fue tenso, intenté ignorar como sus puños se abrían y cerraban constantemente o como tenía los músculos de la mandíbula rígidos. Al llegar a la puerta de casa, comencé a descorrer los cerrojos y lo escuché suspirar.
- Will... ¿Qué cojones ocurre?.- le pregunté, girándome para mirarlo a la cara.
Me sobresalté al notar sus cálidos labios sobre los míos de repente, sus manos se colocaron en mi cintura para pegarme a él, abrí mi boca a su insistente lengua y el ritmo que imprimió Will se volvió más anhelante. ¿Qué diablos?
Intenté relajarme al asalto de mi jefe pero mi asqueroso y podrido cerebro tenía otro plan, tuve un flash recordando otra boca anhelante sobre la mía, otra lengua donde ahora estaba la de Will y fue demasiado. Lo empujé con fuerza aunque apenas provoqué que se separase de mí, su respiración era pesada y me miraba con ojos ávidos pero por mucho que esa situación hubiese podido ponerme cachonda en cualquier otro momento ahora habría sido imposible por culpa de ese flash, de esos malditos ojos verdes que me perseguían cada día en mis pesadillas.
- ¡Lo siento Will!.- me disculpé antes de huir corriendo de vuelta a casa.
No llamó a la puerta, ni intentó contactar conmigo, me estaba dando espacio aunque mi rechazo seguro que le había dolido.
Me había temido que Will intentase algún acercamiento desde hace ya mucho tiempo pero la verdad me sorprendió la forma desesperada de hacerlo pero lo que más me sorprendió fue mi propia reacción evocando a mi demonio particular. Estaba claro que había perdido la cabeza totalmente. ¡Todo era culpa suya!
Me metí en cama malhumorada y bastante frustrada con la vida en general pero conmigo misma en particular.
Al día siguiente no tenía que trabajar, así que podía dormir hasta tarde, eso me encantaba. Me despertó un mensaje de Will en el móvil:
"Siento mucho lo de ayer, creo que también se me subió mi cerveza. Mañana ven al bar sobre las 19:00, ¿ok?"
No le respondí, me giré en cama pero era incapaz de dormir más así que decidí bajar al supermercado para comprar un par de víveres.
Abrí la ventana de mi habitación, se coló una buena brisa de aire caliente, estábamos ya a mediados de Septiembre pero el verano se resistía a irse así que me vestí con mis shorts negros de Behemoth y una camiseta de asas blanca de Vesania.
Agradecí entrar en el supermercado, su aire acondicionado me refrescó la piel y el comprar siempre me relajaba. ¿Qué podía hacer hoy después de hacer la compra? Honguear estaba descartado después del día de ayer, ¿tal vez patinar? Podría ir a la playa, comer allí y patinar un rato por el paseo hasta el atardecer y darme un baño. Día completo. ¡Sí, eso haría!
Estaba volviendo con la bolsa del supermercado y con mis pensamientos felices cuando un escalofrío me recorrió toda la espalda. Se me erizó el bello de la nuca, sentí como si alguien me estuviese siguiendo.
Actuando disimuladamente me paré delante de un comercio para observar a mi alrededor, la gente iba y venía con sus cosas. Todo parecía normal hasta que fijé mi vista a un escaso metro de mí y se me paró el corazón percibiendo vagamente como dejaba caer la bolsa al suelo.
Ahí estaba él con su pelo negro despeinado, pantalones vaqueros negros rotos, camiseta de Carnivore, chaqueta de cuero y gafas de sol aviador. ¿Cómo era posible? ¿Estaba ahí a plena luz del día? Él era un vampiro, ¿no? Luché contra el impulso de correr, contra el impulso de gritar por ayuda, contra el impulso de llorar... Él sonrió de medio lado mientras acortaba la distancia entre nosotros, me quedé paralizada. Lo que menos me esperaba era el sentimiento que me asaltó cuando su cuerpo entró en contacto con el mío: lujuria. ¡Oh, no! ¡No, no, no! ¡Era imposible!
- ¡Hola mi Ghuleh pelirroja!.- susurró contra mi cuello, mandándome escalofríos por todas mis terminaciones nerviosas. Salté cuando su mano se apoyó en mi cadera, acercándome más a él.- ¡Oh! Te he echado de menos.
- ¿Qué haces?.- logré preguntar respirando agitadamente.- ¡No me toques! ¡No!
Me separé de él empujándolo con mi espalda pero me sujetó por el antebrazo, poniéndome de espaldas al escaparate del comercio y volviendo a pegarse a mí mientras se quitaba las gafas de sol para mirarme directamente a los ojos.
- Llévame a tu casa.- me ordenó con voz autoritaria.
Ahí estaba otra vez esa sensación extraña, ese zumbido en los oídos y la necesidad de obedecerlo. Me quedé quieta, mirando esos innegablemente preciosos ojos verdes y una parte de mí quiso llevarlo a mi casa, incluso iba a asentir y guiarlo cuando noté como estábamos llamado la atención a la gente, había algunas señoras rodeándonos y eso fue suficiente para salir del trance.
- ¡No!.- grité, empujándolo con toda la fuerza que pude reunir y salí corriendo como una bala.
Normalmente el trayecto del supermercado hasta mi casa eran 10 minutos, yo los hice en 2 minutos.
Antes de abrir la puerta del portal me paré en seco y miré hacia atrás por si me seguía pero no lo vi. No perdí más tiempo para entrar en el portal como una exhalación, corrí hasta el ascensor y pulsé el botón frenéticamente casi rompiéndolo en el proceso.
Cuando las puertas correderas se abrieron me pareció que había pasado una eternidad, entré en el pequeño habitáculo marcando el número de piso y casi suspiré de alivio al ver que se cerraban esas puertas pero mi respiración cortó de golpe al ver como una pálida mano las detenía y entraba él en el ascensor. ¡JODER!
Me giré hacia él, pegando la espalda a la pared más alejada del ascensor mientras las puertas me encerraban con él. ¡Mierda! ¡Joder! Mi respiración se aceleró cuando mi cerebro registró ese hecho y el miedo comenzó a dominarme.
Me giré hacia él, pegando la espalda a la pared más alejada del ascensor mientras las puertas me encerraban con él. ¡Mierda! ¡Joder! Mi respiración se aceleró cuando mi cerebro registró ese hecho y el miedo comenzó a dominarme.
- Y yo que pensaba que te había borrado la memoria.- comentó él con cierto tono seductor.- Por lo visto eres inmune a eso también.
- ¿Por qué no me dejas en paz?.- le pregunté, notando como la ansiedad me traicionaba y comenzaba a llorar sin ser capaz de dejar de temblar.
- Digamos que he desarrollado cierta fijación por ti.- dijo en voz muy baja, casi no lo había oído por encima de mis acelerados latidos del corazón.
Una expresión extraña apareció en sus ojos durante un segundo pero se transformó en su habitual mirada depredadora, no me dio tiempo a defenderme cuando me agarró por los hombros con fuerza y me pegó a su cuerpo, despejando de pelo mi cuello con una mano sin soltarme.
- ¡Por favor, no lo hagas!.- supliqué, empujándolo pero ésta vez no sirvió de nada, él estaba preparado para mi reacción.
- La última vez lo disfrutaste, lo sé tan bien como tú.- susurró contra mi cuello antes de morderme.
¡El maldito tenía razón! Gemí de dolor en un primer momento pero después comencé a sentir placer y me mordí los labios para no darle la satisfacción de confirmar lo que él había dicho. ¡Joder! Estar disfrutando de lo que él me hacía me parecía de alguien enfermo pero, con él cerca, yo no podía controlarme.
El ascensor se paró, las puertas se abrieron y, con un gruñido, se separó de mí arrastrándonos a ambos fuera.
Me agarró con fuerza de la cintura para que le siguiera el paso y se dirigió directamente a la puerta de mi casa, ¿cómo lo sabía? Se giró hacia mí con una sonrisa prepotente, metiendo su mano en el bolsillo trasero de mis shorts para coger mis llaves y mantuvo su mano unos segundos ahí, disfrutando.
- ¿Cómo lo sabías?.- le pregunté en voz baja, dejando caer la cabeza contra el marco de la puerta, me notaba ligeramente mareada y débil.
- ¿Dónde vivías?.- me preguntó terminando de abrir la puerta y metiéndome dentro, me apoyé en la pared intentando pensar cómo iba a salir de allí. Cuando él cerró la puerta se giró hacia mí, acortando la distancia que nos separaba.- Leí tu DNI cuando estabas dormida.
Dicho esto me guiñó un ojo, mientras metía sus manos debajo de mi camiseta y comenzaba a pasearlas por mi piel, enviando ondas de placer por todas mis terminaciones nerviosas.
- ¿Por qué mataste a Deborah?.- le pregunté, sintiéndome triste al recordarla y enfadada con él por hacerme lo que me estaba haciendo.
- ¿Quién?.- me preguntó con una arruga en su ceño, estaba genuinamente confuso.
- La otra Sister of Sin.- le dije, elevando las cejas.
- Yo estuve contigo, no fue cosa mía.- me respondió sin dejar de mirarme. ¡Y le creía!
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Vampiro Emeritus
FanfictionFanfiction. OC/Tobias Forge. La historia narra como Yami, una fan de la música y de Ghost en particular, se ve envuelta en problemas al ir a un concierto de sus ídolos.
