Yami's POV
Después, al llegar a mi casa, me giré para mirarlo. No sabía qué decir o hacer pero, el verlo en el umbral de la puerta con expresión contrariada, me confundió aún más.
- Yo...- comenzó a hablar, luego se aclaró la garganta y declaró firme.- No voy a volver a verte.
¡Lo sabía! Le di la espalda para que no pudiese verme la cara, necesitaba asimilar lo que me estaba diciendo... ¿Qué teníamos nosotros dos? ¡Nada! Él había llegado como un huracán a mi vida, la había arrasado a su paso y ahora se iba tal como había llegado.
- Yo voy a ducharme.- comenté con desgana, quitándome mi chupa y tirándola al suelo.- Cierra la puerta cuando te vayas.
No lo miré en ningún momento, no sabía cómo debía sentirme exactamente pero sí sabía que me pesaba el pecho, me dolía pero no iba a ir detrás de él, ¿por qué tendría que detenerlo?
Tragué saliva con dificultad mientras me desvestía completamente y entré en la ducha. El agua caliente no mejoraría mis heridos sentimientos pero siempre me aclaraba las ideas, me ayudaba.
No fue una total sorpresa cuando noté un par de manos fuertes en mis caderas y un cuerpo caliente pegándose a mi espalda.
¡En serio que éste ser iba a volverme loca! Me mordí el labio antes de girarme y encararlo, estaba completamente desnudo y excitado para mí. ¡Oh, madre mía! Un calor tremendo me inundó justo antes de que me agarrase con ambas manos: colocándome una en la nuca y otra en la cintura para acercarme a él.
Nos besamos con desesperación, cada uno tomamos los labios del otro de forma hambrienta, devorándonos mutuamente. La lujuria que estaba instalada entre nosotros era palpable, entonces una idea maquiavélica me pasó por la mente y lo separé de mí, dispuesta a hacer esa idea realidad.
Empujándolo suavemente contra la pared de la ducha me arrodillé, tomando su pene entre mis manos y llevándomelo a la boca para lamerlo y chuparlo. Él me agarró del pelo emitiendo diversos ruidos de placer, disfrutando plenamente de mi boca.
- ¡Oh, gatita!.- murmuró con voz ronca y jadeante, dando un ligero tirón a mi pelo para separarme.- Esto me encanta pero, si no paras, me voy a correr en tu boca.
Como respuesta le clavé mis uñas en el trasero, chupando con más ganas y aumentando el ritmo ayudándome con mi otra mano. Él jadeó sonoramente, respirando con agitación y hundió sus dedos en mi pelo, casi haciéndome daño. Levanté mi mirada para ver su cara contorsionada por el placer, la boca semi abierta mostrando sus afilados colmillos y los ojos cerrados con fuerza, abandonado totalmente al disfrute.
Tras un rato, soltó un sonoro gemido con el cuerpo totalmente tenso, corriéndose en mi boca, su sabor caliente y salado me llenó. Bebí de su esencia como él lo hacía con mi sangre.
De repente, abrió el grifo del agua caliente, haciendo que me sobresaltase y separase un poco. Se puso de rodillas, abrazándome contra su pecho y tumbándonos los en la bañera.
- ¿Tienes algún fetiche raro con las bañeras?.- no pude evitar preguntarle, a pesar de mi enfado y excitación.
Él soltó una carcajada ronca, haciéndome vibrar contra su pecho mientras la bañera se comenzaba a llenar con agua.
- En realidad mi fetiche eres tú, no las bañeras. ¡Nunca había hecho nada de esto! ¡Me vuelves loco!.- respondió, levantando mi barbilla para que lo mirara a los ojos.
Noté como me sonrojaba ante su mirada, esos ojos verdes me estaban mirando con expresión cálida y tuve que apartar la mirada. ¡Ay, Satán!
- Y sé que yo también te vuelvo loca, me lo dicen tus gemidos cada vez que estoy en ti, me lo dicen tus sentimientos aunque no lo expreses con palabras porque estoy dentro de ti.- dijo, moviéndose y levantándome para cogerme en brazos, llevándome a la cama.
Apenas me dio tiempo de respirar antes de que cayese encima de mí, acorralándome. Me agarró de las caderas mientras pasaba la punta de su pene por mi entrada, untándolo con mi humedad; provocándome y atormentándome hasta que gemí de necesidad, en ese momento me penetró con un solo movimiento. Sonrío con lascivia mientras seguía así, viendo cómo me retorcía de deseo bajo él.
- ¡Oh, nena! ¡Estás tan húmeda!.- ronroneó, acercando lentamente sus labios a mi cuello para acariciarme con ellos esa delicada piel mientras se separaba un poco y volvía a entrar de una estocada.
Pegué un sonoro grito ahogado de placer, ¡joder! Me agarré a él y elevé mis caderas para encontrarlo a medio camino, noté como su lengua se paseaba por mi cuello, saboreando mi pulso. ¿Iba a morderme? ¿Quería que lo hiciese? El pensar en ello hizo que un nudo se instalase en mi bajo vientre.
- Por favor... - jadeé, intentando seguir el ritmo de sus embestidas.
- Por favor, ¿qué? ¿Qué quieres nena?.- preguntó, lamiéndome el lóbulo de la oreja.
- Hazlo...- pedí, cerrando los ojos.
Él gruñó levemente, excitado. Llevé mis manos a su nuca para pegar su boca contra mi cuello sin dejar de contonearme bajo él. Su ritmo aumentó un poco y entonces noté un dolor agudo cuando sus colmillos agujerearon mi piel y entonces exploté.
Grité abrumada por un orgasmo ardiente que me recorrió como un rayo, noté como mis paredes internas se contraían alrededor de su polla que bombeaba furiosamente dentro de mí. Él murmuró algunas maldiciones pero continuó, empujándome y golpeando dentro de mí, atormentando mi cérvix y alargando mi orgasmo.
- ¡Joder! Eres tan jodidamente sensible.- gruñó con voz ronca, sus embestidas comenzaron a ser más erráticas y más lentas hasta que, de repente, dejó escapar un ruidoso jadeo.- ¡Joder!
Noté como se corrió dentro de mí, noté como su semen me llenaba y se juntaba con mis propios jugos. Él se mantuvo encima de mí sin salir de mi interior disfrutando del momento post-orgásmico y yo, agotada, lo abracé antes quedarme dormida.
Me desperté notando sus brazos a mi alrededor, estaba dormido como en el hotel pero ahora respiraba pacíficamente y parecía tan humano que hasta dolía.
¡Joder, Yami! ¿Qué estás haciendo? Me levanté despacio, me vestí y salí de mi casa en patines para alejarme de él, necesitaba pensar sobre qué estaba haciendo y porqué... Patiné durante un buen rato hasta llegar a la playa, debía de faltar una hora para el amanecer y me pareció un buen lugar para pensar, saque mi caja de cigarrillos mientras mis pensamientos derivaban. No sé cuánto tiempo llevaba sentada mirando las olas cuando sentí como alguien se sentaba a mi lado, no me hizo falta girarme para saber quién estaba a mi lado.
- ¿Cómo lo haces?.- pregunté sin mirarlo, tirando el pitillo al mar y exhalando el humo.
- Soy capaz de encontrarte porque tienes mi sangre dentro de ti.- me dijo él, seguido de un suspiro.
Noté su mano en mi hombro, cuando su piel entró en contacto con la mía sentí una descarga eléctrica por todo mi cuerpo, mi piel reaccionó inmediatamente poniéndose de gallina. El contacto duró solamente unos segundos y, cuando su mano se apartó, me dejó una sensación de frío y desamparo. ¿Por qué estaba aquí y ahora conmigo? ¿Por qué no se había ido como las otras veces?
Me giré para mirarlo, él tenía la mandíbula apretada y su semblante parecía enfadado o confuso pero seguro que no estaba tan confuso como yo misma.
- ¿Por qué juegas conmigo?.- le pregunté, observándolo fijamente.
- Yo... .- comenzó a decir pero se detuvo, pasándose las manos por el pelo, sus ojos tomaron una luz más profunda y magnética que nunca.- No juego contigo, ¿vale? ¡Joder Yami! Créeme que no estoy acostumbrado a esto y yo... yo quiero...
- ¿Y qué quieres de mí, Tobías?.- cuestioné, levantándome. Deseando que me dijese algo que sabía que no me iba a decir.
Su respuesta fue mirar hacia el horizonte mientras amanecía, así que negué con la cabeza descartando los pensamientos que me urgían a tirarme a sus brazos y volví a mi casa luchando contra el impulso de girarme hacia él.
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Vampiro Emeritus
FanfictionFanfiction. OC/Tobias Forge. La historia narra como Yami, una fan de la música y de Ghost en particular, se ve envuelta en problemas al ir a un concierto de sus ídolos.
