Maya Hart es un joven Neoyorquina de dieciséis años que estudia en la escuela secundaria Abigail Adams y se le conoce por ser una chica callada. Todo el mundo la ve como la chica que no habla y no se junta con nadie. Rara vez habla. Las veces que es vista hablando o está charlando con sus dos únicos amigos, Riley y Farkle o con algún maestro.
En la hora del almuerzo se sentaba con Riley y Farkle pero la gran mayoría del tiempo no iba a la cafetería, sino que se la pasaba en el salón de arte. Pintar era su pasión. El maestro de arte le gustaba llamarle «La chica que habla por medio del arte» y si lo piensas bien, el nombre le queda, tomando en cuenta que la chica no hablaba con nadie que no fuese Farkle o Riley.
Una vez, el Señor Matthews, Padre de su amiga Riley y su maestro de historia, le dio a su clase una tarea. Los chicos tenían que trabajar en grupos e iban a discutir el valor de la amistad.
—Muy bien, veamos —El señor Matthews dijo, mientras se paraba de su asiento— Farkle, trabajarás con Missy. Darby, tú irás con Sarah. Billy y Dave —siguió asignando, mientras caminaba por el salón. A Maya realmente no le preocupaba esto de los grupos, pues sabía que el buen Matthews la pondría a trabajar con Riley— Yogy y Riley —Diablos— Maya y Samantha.
—¡Matthews! —chilló Samantha. Maya miró a la chica por causa del repentino grito que dejó sus labios. Matthews, quien ya había empezado a caminar de vuelta a su escritorio, se gira, para así poder mirarla a Samantha.
—¿Sí, señorita Turner?
—¿Por qué tengo que trabajar con Maya? —dijo ella, como si acaso trabajar con Maya era lo peor que le podía pasar.
—¿Cuál es el problema con trabajar con Maya? —preguntó Matthews, sin siquiera apartar su mirada de Samantha.
—Ella es rara —dijo — ¡No habla con nadie! Sólo habla con su hija y con ese chico Minkus.
—Aún no veo el problema, Señorita Turner —añade el hombre de pelo rizado, cruzando sus brazos frente a su pecho.
—¡¡Casi no tiene amigos!! —gritó Samantha— el proyecto es sobre el valor de la amistad, ¿que sabe ella de eso si apenas tiene dos amigos? —Maya se sintió algo mal por la acusación de Samantha, pero no dijo nada, solo la dejó hablar.
—¡Señorita Turner, por favor! —regañó Matthews— Trabajará con Maya —concluyó el hombre. La chica con enojo se hunduó en su asiento y Matthews terminó de asignar los grupos.
Tan pronto la campana sonó, Samantha se paró de su asiento y caminó hacia donde estaba Maya. Observaba a la chica mientras esta metía sus cosas en su mochila.
—Maya —habló Samantha— quiero terminar este proyecto tan pronto como sea posible, así que nos reuniremos hoy al final del día, aquí en la biblioteca —no le dio tiempo a Maya de que hablara ya que tan pronto dijo lo que quería decir, se fue.
Cuando la escuela terminó, Maya se fue a su casillero. Por más que quería, no podía evitar todo el ruido que hacían sus compañeros que hablaban en el pasillo. Escaneó rápidamente el pasillo, pero sus ojos se conectaron con los de alguien más y sonrió. Con la sonrisa aún en su rostro, se dio la vuelta para terminar y tomó todo lo que necesitaba, cerró el casillero y empezó a caminar hacia la biblioteca para encontrarse con Samantha.
Cuando por fin llegó a la biblioteca, vio a Samantha con su celular en la mano y sentada en una de las mesa del final. Maya se acercó a ella, haciendo que la chica alejara la mirada del dispositivo.
—Llegas tarde —le dijo rudamente.
—La escuela acaba de terminar.
—No me importa, Maya. Mejor empecemos, quiero acabar pronto con estúpido proyecto —dijo Samantha, tomando un cuaderno de su mochila— debería de haber estado viendo la práctica de Lucas, pero aquí estoy, haciendo esté trabajando contigo —murmuró. Una pequeña sonrisa se apoderó del rostro de Maya cuando escuchó lo que Samantha había dicho.
—¿Lucas? —dijo Maya, tratando de no reír— ¿Lucas Friar?
—¡¿Quién más?! —dijo la chica en un tono obvio— voy a salir con él —añadió, con una sonrisa burlona en su rostro.
—¿Acaso hablas con él? —preguntó Maya.
—No te importa —contestó Samantha, con más rudeza que de costumbre. Maya sabía que la chica nunca había hablado con Lucas, porque de haber sido así, se lo hubiera presumido.
—Yo solo digo. Lucas está en el último año, ni siquiera tiene clase con nosotras y no va al mismo periodo de almuerzo al que vamos nosotras —informó la rubia.
—¿No crees que ya sé eso? ¿Por qué crees que voy a sus prácticas? Estoy tratando de que me note —y eso último le confirmó a Maya que realmente Samantha nunca había hablado con Lucas—, ¿acaso sabes lo que es eso? Porque tú obviamente no obtienes atención de los chicos —Samantha se rió de su propia broma y Maya solo rodó los ojos.
—Buena suerte con Lucas —y con eso dicho, ambas chicas empezaron el trabajo.
Cuando por fin terminaron, entraron todo lo que utilizaron de vuelta a su mochila y empezaron a caminar fuera de la biblioteca.
—Por fin terminamos —dijo Samantha, mientras ya doblaban por el pasillo—, pero la próxima vez espero que Matthews no me... —empezó a decir la chica, pero fue interrumpida por una voz que venía detrás de ellas.
—¡Hey, preciosa! —ambas chicas se dieron la vuelta, para así descubrir de quién era la voz. Tan pronto Samantha vio quién era la persona, una sonrisa se apoderó de sus labios.
—Hey, Lucas —saludó Samantha, pero fue ignorada, ya que rápidamente Lucas se acercó a Maya, y agarrándola por la cintura la asercó a él, para poder darle un beso en los labios. Las manos de ella encontraron su camino hacia el cuello de Lucas y prontamente, el pequeño beso se convirtió en algo intenso.
Samantha solo se quedó parada allí, con su mandíbula tocando el suelo. Sus ojos no podían creer lo que estaba viendo.
Maya Hart, esa chica rara, estaba besando a Lucas Friar...
Lentamente, se empezaron a separar, pero aún dándose pequeño picos.
—Hey, bebé —dijo él, mientras aún sujetaba la cintura de ella.
—Hola —saludó ella, sin siquiera alejar sus brazos de su cuello.
—¿Por qué sigues aquí? La escuela terminó hace una hora.
—Estaba terminado un proyecto que Samantha y yo teníamos —al mencionar a Samantha, las manos de Maya se desenredaron del cuello de Lucas, pero él siguió con sus manos en la cintura de la chica. Lentamente, Lucas gira su cabeza hacia donde Samantha estaba, le regaló un pequeño «hola» y ella solo se quedó ahí, saludando con incomodidad.
—¿Cómo estuvo la práctica? —pregutó Maya, mirando hacia Samantha por la rabilla del ojo.
—Eh, estuvo bien, supongo —dijo él, encojiendo sus hombros. El chico asercó la rubia más a él, regalandole un apretado y calidado abrazo— ¿Vas casa?
—Sí —respondió ella con dificultad, ya que su cara estaba presionada en contra del pecho de su novio.
—Dejame llevarte —ofreció él, y la soltó del abrazo para tomar su mano. Enredó sus dedos con los de su novia y empezó a caminar lejos de Samantha.
—¡Adiós, Samantha! —gritó Maya, mientras, apretaba con más fuerza la mano de Lucas.
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Lucaya One shots
Fiksi PenggemarHistorias cortas de Lucaya. Son bien bobaliconas, pero hey! Es Lucaya
