Lucas y Maya han sido amigos desde que tienen memoria. El haber crecido juntos había hecho que un lazo de hermandad crecieran entre ellos. Ambos rubios eran inseparables. Mejores amigos. Hermano y hermana. Pero como en la vida de cada persona hay un momento en la vida donde las cosas cambian, ya sea para bien o para mal. El momento de Lucas y Maya llegó cuando ambos empezaron la secundaria.
Secundandaria. El tiempo de secundaria es ese tiempo donde tus gustos cambian, tu manera de ver las cosas cambian. El tiempo donde empiezas a explorar y a intentar cosas nuevas. El tiempo donde intentas aprender quién eres. El tiempo donde desarrollas nuevos sentimientos.
Secundaria. Fue cuando Maya se dio cuenta de que le gustaba más estar bien arreglada, tener perfecto maquillaje, tener el cabello envidiable y la ropa intacta, a levantarse, quitarse el pelo de la cara y ponerse lo primero que encontrara en el piso.
Secundaria. Fue cuando Maya empezó a experimentar lo que era coquetear. Empezó a experimentar lo que era tomarse de la mano con alguien e ir a citas. Fue cuando Maya experimentó lo que era besar a un muchacho.
Secundaria. Fue cuando Lucas empezó a ver lo linda que era Maya. Lo delicada que era. Lo bien que olía. Fue cuando le creció un deseo de matar a cualquier muchacho que saliera con Maya. Qué tocara a Maya. Qué hablara con Maya. O que simplemente mirara a Maya. Fue cuando el ojiverde se dio cuenta de que tenía sentimientos por su mejor amiga.
Estaba loco por ella. Todo sobre ella le encantaba. Sus azules ojos que traspasaba su alma. Su salvaje cabellera dorada que caía sobre sus hombros. Sus rosados labios que moría por besar. Su sonrisa, la cual era una de las cosas más bella que el chico había visto. Su magnética personalidad. Su sentido del humor, pues gracias a esta el reía incluso cuando no tenía ganas. Amaba todo sobre ella.
Pero él, con obvia equivocación, pensaba que tener esos sentimientos hacia Maya estaba mal, porque después de todo, ella era su mejor amiga y él no quería que las cosas entre ellos fuesen incómodas, por eso nunca se atrevió a decir algo.
Una día de escuela normal, como cualquier otro, Lucas tenía intenciones de hablar con Maya como siempre lo hacía antes de clases, así podía intoxicarse con el buen olor, la buena apariencia y la bella sonrisa de la chica. Se fue acercando al casillero de su amiga y allí la vio hablando y riendo con Brandon Parker, el capitán del equipo de fútbol. El sentimiento de celos empezó a apoderarse del él.
Pensó en ir hacia dónde Maya de todos modos e ignorar a Brandon, pero sabía que la ojiazul se enojaría por la repentina interrupción.
Lucas regresó a su casillero y con puro enojo lo abrió y entro su libro de química. Un suspiro de desesperación salió de sus labios y un extraño amargo subió por su garganta. ¿Qué iba a hacer? A él le gustaba su amiga, ya lo había aceptado hace mucho tiempo atrás, pero si le decía a Maya que estaba enamorado de ella arruinaría la relación que tenían y él no quería eso.
—¡Hey, Friar! —escuchó una voz que lo sacó de sus pensamientos. Asomó su cabeza fuera del casillero y vio a Brandon acercándose hacia él. Su sangre empezó a hervir con tan solo ver el rostro del chico.
—Hey, Brandon —saludó con aburrimiento.
—Hermano, acabo de conseguir una cita con Maya Hart —comentó el muchacho mientras miraba por encima de su hombro hacia el casillero de Maya.
—Oh, eso es genial, amigo —dijo con falso interés y alegría, le tomó cada fibra de su ser fingir.
—¿Genial? Es más que genial. Hermano, estamos hablando de Maya Hart, ¿Acaso has visto a la chica? Es bellísima. Es una de las chicas más guapas de la escuela —siguió contando Brandon, cosas que Lucas obviamente ya sabía— Y si la ves por detrás es más bella aún, si sabes a lo que me refiero —concluyó Brandon. Lucas sintió como sus puños se cerraban, no había duda que lo único que quería hacer era pegarle un puñetazo al idiota de Brandon, pero sabía que si lo hacía, tendría que justificar sus acciones y para ser sinceros, él no tenía ninguna excusa.
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Lucaya One shots
FanfictionHistorias cortas de Lucaya. Son bien bobaliconas, pero hey! Es Lucaya
