Sus piernas temblaban, sus manos sudaban y su garganta se hacía estrecha, todo por culpa del nerviosismo y no podemos culparlo, había razones válidas para estar nervioso.
Con su puño tembloroso tocó la enorme puerta de madera. Esperó unos segundos para volver a dar otro suave toque. Volvió a dar un tercer y último toque, antes de que la puerta abriera revelando a una pequeña rubia de ojos azules.
Sin duda alguna, él había ido a ver a una pequeña rubia de ojos azules, pero la chica que abrió la puerta no era la rubia correcta.
La ojiazul miró a Lucas de arriba a abajo, su boca hecha una mueca y sus brazos cruzados frente a su pecho. El chico le sonrió a la rubia frente a él y prosiguió a saludarle.
—Hola, Emily —dijo el muchacho, mientras le sonreía nerviosamente a la niña de once años. Se suponía que no debía estar nervioso ya que ella era una niña, pero maldición, no lo podía evitar. Emily, quién no mostró mucha simpatía, había puesto una de sus manos en el umbral de la puerta, evitando que Lucas pudiera entrar a la casa. Con su mueca aún dibujada en su rostro, le dio otra ojeada a Lucas antes de gritar.
—¡Shaaaawwwwwwn! —el de ojos verdes podía jurar que los vecinos habían escuchado el grito de la jovencita— está aquí —concluyó ella.
Unos pesados pasos empezaron a escuchar. Cada paso se escuchaba más cerca que el anterior. En cuestión de segundos, no solo se podían escuchar los pasos, sino que también podía ver el rostro del dueño de estos. Tan pronto Lucas vio el rostro de Shawn Hunter, sus nervios se triplicáron. Sintió como su respiración empezó a a agitarse, como si acaso él hubiera corrido un maratón y podía jurar que sus manos goteaban el sudor.
Cuando Shawn llegó a la puerta, se colocó detrás de su hijastra, colocando su mano en los hombros de la niña. El rostro de Shawn tenía la palabra molestia dibujado por todas partes y su mirada podía hacer que Lucas mojara sus pantalones.
—Friar... —pronunció secamente el hombre— ¿Qué quieres? —antes de hablar, el chico aclaró su garganta, pues estaba seguro de que por culpa de los nervios su voz no saldría muy clara.
—Yo, um... ¿Es-está Maya? —balbuceó. Por un segundo dejó de mirar a Shawn, bajando la vista hacia Emily, pero volviendo automáticamente hacia Shawn.
—Quizás esté, quizás no ¿Por qué quieres saber? —respondió cruelmente Emily, mientras cruzaba nuevamente sus brazos. El hombre miró a Emily con una sonrisa en sus labios, pero al levantar la mirada y encontrarse con Lucas la eliminó de su rostro.
—Um, Maya y yo, pues...— empezó a murmurar Lucas. Estaba consiente de lo estúpido que sonaba, pero diablos, estaba en frente del papá y la hermanita de su novia, ambos lo odiaban y querían cortarle la cabeza cada vez que lo veían ¿Como no estar nervioso?
Justo antes de que Lucas siguiera con su balbuceo sin sentido, la voz de la pequeña rubia de ojos azules sonó por toda la casa. Esta vez sí era la rubia que él buscaba.
—¡Shawn! —gritó Maya, su tono mostraba enojo. Empezó a caminar hacia la puerta donde estaban su padrastro, su hermana y su novio— ¿Qué pasa aquí? —preguntó mientras se paraba al lado de Shawn— ¿Por qué nadie me avisó que Lucas había llegado?
—Maya, Lucas está aquí —dijo Emily, Maya rodó los ojos e ignoró su comentario.
—Ven, Huckleberry —dijo Ella, tomando la mano de Lucas y arrastrándolo escaleras arriba hacia su habitación.
Cuando por fin llegaron a la habitación de la chica, ella suelta la mano de él. Maya camina hacia su cama y toma su celular que descansaba allí y envía un rápido mensaje. Pone el celular en su posición anterior y posa su mirada en Lucas, a quien le regala una sonrisa.
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Lucaya One shots
Fiksi PenggemarHistorias cortas de Lucaya. Son bien bobaliconas, pero hey! Es Lucaya
