Queridisimo Charles

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Queridísimo Charles:

Charles

Charles y Erik caminan con las manos entrelazadas una con la otra mientras tratan de esquivar los obstáculos de la calle. Tienen a una mujer con un perro detrás y un soldado que se para con autoridad cuando los ven pasar. Se paran justo en la esquina de la calle, paradas en la acera.

—Tengo un amigo que tiene una caballa en el mar —dice Charles sosteniendo su abrigo por el cuello y le sonríe a un Erik que está concentrado en caminar y en mantenerse a salvo de los demás peligros; suena hasta tonto decir que ese hombre se deshizo en lágrimas cuando Charles lo tocó—. Me dijo que podemos ir cuando te den franco. —Charles tiene las manos de Erik entre la suyas y las acaricia—. Es de madera blanca con los marcos pintados de azul.

—Ojalá el autobús no llegué nunca. —Erik deja las manos de Charles cuando llegan a la parada de autobús que se lo va a llevar al hospital pero para él es como llevárselo hacia un lugar muy, muy lejano. Charles gira sobre sus talones y recarga sus manos en el alto pecho de Erik y lo mira como una doncella tonta lo miraría.

—Ten —dice buscando entre sus bolsillos y le da una fotografía maltratada a las manos de Erik. Él la toma entre sus dedos y siente el calor de las manos de Charles cuando éste se cierra ante su agarre—. Algo para recordar cuando estés lejos...

Erik voltea la vista desde la fotografía y se lanza a los brazos de Charles, sosteniéndolo desde la cintura y besando sus labios con angustia de saber que ya no lo volverá a ver jamás. Charles, lo toma desde sus hombros y lo besa con la pasión de volverlo a ver. Ambos se consumen en un beso deliciosamente adictivo y violento, saciando la necesidad del uno por el otro.

Charles escucha las ruedas chirriantes del autobús y se separa de Erik, acaricia con dedicación su mentón y guarda en su memoria la calidez de su piel y la suavidad de la misma. Charles se separa agresivamente de los brazos de Erik, un tirón para ambos en donde la realidad es de ellos dos separados y amándose en la distancia.

Charles se sube al autobús y ve como se aleja de Erik; éste mueve los labios y murmura un «Te amo» y a Charles se le derrite el corazón. Lo ve sonreír y de repente... de repente corre detrás del autobús con la cara triste de dejarlo ir. Los autos corren detrás de Erik y tiene miedo que lo lastimen por su impulsividad, pero no va a negar que es lo más romántico que ha visto en su vida. Ambos saben que Erik nunca alcanzará al autobús y ambos se rinden en su momento pasional.

Francia, actualidad.

Está amaneciendo y Erik está afuera de la granja recargado en un viejo barril abandonado, fuma un cigarrillo, uno que le regaló Azazel antes de irse a dormir. Erik tiene en sus manos las cartas, las fotografías y los recuerdos de Charles, los observa con el cigarrillo humeante en los labios; su fotografía favorita es la de la cabaña porque representa la fuerza que Charles le da para no morirse en un lugar como este. Guarda las memorias en el bolsillo interior de su traje y el dolor lo interrumpe. Erik tiene una herida en el pecho, una herida de metralleta y se está contaminando. Erik oprime suavemente para ver si hay alguna reacción... pero no hay nada más que un dolor pulsante. Escucha que Janos y Azazel ya están despiertos porque Azazel vuelve a tocar la armónica y su himno se relaciona con facilidad al dolor y al amanecer. 

Erik suelta el humo del cigarrillo y escapa.

Toman sus cosas y se ponen en marcha.

Su marcha es larga; entre la maleza pueden sentir el calor sofocante de la tierra y pueden oler la putrefacción del río cerca de sus píes. Pueden ver pasar un avión y Janos agrega.

Atonement //CHERIK//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora