Querido mío: las cartas se extraviaron en tus lágrimas.

327 36 5
                                        

De Erik para Charles.

Querido:

La carta que lees, para nuestra lástima, es la última. Me llena de tanto pesar escribir mis últimas palabras para que la lean tus preciosos ojos azules. Pero, mi único consuelo es saber que esta será la última vez en la que la desgracia tocará nuestra puerta.

La vida nos ha quitado tantas cosas, tiempo valioso en el que pudimos amarnos hasta el último momento, para que cuando llegue este día no duela tanto. Hay tantos si hubiera en nuestra historia.

Si no hubiera sido tan orgulloso...

Si no hubieras sido tan terco...

Si no hubiera sido un simple sirviente...

Si no hubieras nacido en la familia que naciste...

Si Raven no hubiera dicho lo que dijo...

Si no hubiera habido una maldita guerra...

Pudimos haber saboreando más besos, más caricias, probar más de tu elegancia única al tomarte entre mis brazos. Sin embargo, no me arrepiento de nada. De absolutamente nada. No me arrepiento de verte desnudo y tímido, no me arrepiento de haberte besado, de haberte pensado cada vez que respiraba. Aunque esto doliera más que la propia guerra.

Mi querido, mi adorado Charles, gracias por tocarme con tanta pasión y quemarme en el proceso; gracias por unir nuestras vidas en un lazo tan fuerte que nadie pudo romper. Ni Raven, ni la guerra, ni mi reputación, ni siquiera tu propia familia.

Esta es la última carta, escrita desde mi corazón. La única que escribo con poesía y no con las ganas de hacerte mío. Me encanta comparar esa carta tan anatómica con todas las cartas que te he mandado, es tan cómico... Es tan irónico que hayamos tenido que vivir todo este tiempo separados para que llegara a escribirte así, cuando pude haberlo hecho desde el principio. Y aún así, fue aquella carta anatómica las que nos trajo hasta aquí, juntos.

Mi querido, mi adorado Charles, yo nací para ti, para amarte y moriré para ti.

Gracias por enseñarme tantas cosas, por saborear hasta el último trago amargo de mi ser, por cada gota de sol en tus pestañas y por cada locura que me arrancaba las entrañas.

Sé que algún día, en el momento que el destino lo quiera, nos encontraremos y viviré cada beso y cada rastro de tu piel sin miedo, sin escrúpulos, con salvajismo.

No me olvides, Charlie. No olvides todos mis besos como yo no olvidaré tu hermoso ser.

Ahora, duerme bien, cariño mío, descansa tus ojos azules y posa tu rostro en mi hombro. Disfruta del largo viaje con el sonido de mi corazón que es para ti.

Siempre.

Tú Erik




De Charles para Erik:

Erik:

Me llamaste Ángel cuando estabas entre mis brazos, ¿recuerdas?

Pues estabas equivocado. Siempre lo has estado.

Tú fuiste mi salvador desde el primer momento en el que mi corazón latió tan fuerte y me estremeció de pies a cabeza.

Tú eres el verdadero Ángel; él que cayó del cielo a mis brazos. Moribundo pero en mis brazos.

Siempre cumpliste tus promesas. Cada una de ellas, porque aunque no nos casamos, si regresaste a mi. (Sin embargo, me gustaría que les dijeras a todos que eres mi esposo. Una pequeña broma no tan lejana de la realidad)

Recé por ti, todas las noches, porque si hubiese muerto lejos de ti, quería que tu sobrevivieras y vivieras pleno y feliz. Sin embargo, el destino siempre tenía otra carta por jugar.

Sonará egoísta pero... una parte de mí está feliz de que el destino te haya traído una última vez a mí. Aunque nuestra muerte fue repentina y hasta cierto punto, dolorosa; me consuela el saber que tus brazos me protegieron del manto sucio y frío de la muerte y se nos haya permitido irnos en paz y sobretodo, juntos.

La tierra manchó mis rodillas y la sangre, mis manos. Pero no cambiaría la vida que tuvimos. Nada. Ni siquiera con el futuro de las mismas.

Nos espera un camino largo lleno de dolor, mi amado Erik, uno incluso más fuerte que el de ahora, pero estaré feliz de mirarte de nuevo y tomarte para mí.

Cada uno de tus suspiros será mío, cada parpadeo que me robaron será para mí y cada beso dormilón será sólo para mí.

Antes de irme y sellar esta carta quiero contarte un secreto: tu olor a amapolas siempre estará en mi corazón.

Siempre tuyo, Charles.

Atonement //CHERIK//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora