Cuatro palabras y mil demonios,
Sus ojos verdes me han enseñado
La verdadera imagen de la vida.
Su carácter me ha fortalecido,
He querido ser como él. Luchadora.
Y jamás me he rendido en el intento.
Quién quisiera su corazón,
Lleno de dedicación y amor.
Quién quisiera sus ideales,
Incondicionales a la familia.
Su voz estremece hasta al más fuerte,
Y su sonrisa derrite hasta al más frío.
Puede decirse que sé de que hablo
Si yo soy quien se derrite al mirarle.
Me has protegido como un [guardaespaldas,
Me has consolado como una almohada
Y me has sacado adelante
Cuando nadie confiaba.
Gracias papá,
Por levantarte en la madrugada,
Por consolarme cuando lloraba,
Por enseñarme a que la vida pasa
Y por no perder la poca paciencia
Que hasta de pequeña te quitaba.
ESTÁS LEYENDO
RECOVERY
PuisiHabía vuelto a caer pero ya me había hecho amiga de la piedra. ¡Segunda parte de "Cartas a un viejo amor"!
