Salimos de la cafetería para dirigirnos a casa, que bien se sentía decir eso, sabiendo que ahí me esperan las personas que más me importan, que me aman. Mientras caminamos juntos de la mano, me di cuenta de lo afortunada que estaba siendo en estos momentos, pensar que yo solía hundirme en un mar de depresión por todos problemas mientras que ahora tengo una enorme sonrisa dibujada en mi rostro. Ojala nunca se termine pensé, es una lástima que todos los momentos buenos duren tan poco. No es que sea pesimista, pero sé de sobra como todo puede dar un cambio muy inesperado, alterarse en un abrir y cerrar de ojos. De repente mi bolsillo comenzó a vibrar.
-¿Hola?- Dije- ¡Pa! ¿Cómo estás?- Espere un momento- Sí, claro- Una pausa- ¿Qué? Buenísimo- Dije con entusiasmo- Bueno, te quiero, chau-
-¿Qué paso amor?-
-Mi papa está regresando- Dije
-No pareces tan entusiasmada- Levanto suavemente mi mentón- Decime bonita-
-Es que si viene no voy a poder pasar tanto tiempo con vos, va a ser complicado decirle a mi papa-
-No te preocupes, ya lo vamos a solucionar juntos ¿Si?- Sonrió- ¿Sabes cuándo viene?-
-Este fin de semana-
-Vamos a hacerle una buena bienvenida-
-Dale, pero primero tengo que limpiar mi casa porque no entra nadie ahí desde hace un tiempo- No me había puesto a pensar en lo que me esperaba.
-Amor, yo te ayudo, esta tarde empezamos y vamos de a poco-
-No quiero que sea una obligación para vos amor-
-Para nada bonita, quiero ayudarte- Sonrió.
-Bueno, gracias- Lo bese.
Mientras Harold abría la puerta, me quede observando el umbral de mi casa, por suerte somos vecinos, eso es un problema menos, pero aun así me da un poco de miedo volver a estar sola. Cada vez que estaba sola y las cosas se complicaban mi cuerpo era invadido por una gran pesadez, que se transformaba en una depresión muy dura de superar y ahí es donde me envolvía una oscuridad de la cual no siempre estaba dispuesta a salir porque después de todo, lo único que tenía en esos momentos era ese fuerte sentimiento de malestar. A pesar de que ahora tengo apoyo la tentación de volver a esa costumbre siempre está presente.
-¿Amor?-
-Emm, si, ¿Qué?-
-Estabas colgada-
-Sí, tengo mucha tarea- Dije- Voy arriba-
-¿Queres algo de comer bonita?-
-No, gracias Haroldo- Sonreí.
Punto de vista Harry
Jeanne esta rara desde que la llamo su papá, después de todo sabíamos que esto iba a pasar pero seguramente ella era la que menos se hacía a la idea de que volvería. Por suerte tengo un plan para que no se sienta sola ni nada por el estilo, un plan que va a cambiar su pensamiento, sobre lastimarse a ella misma como autodefensa y con esto quiero decir, del miedo que tiene por todo lo que le hace mal.
Después de cuestionarme un poco, me puse a limpiar para ayudar a mis papas.
Un par de horas después todo estaba bastante decente según mi punto de vista, mire mi reloj de mano y caí en la cuenta de cuanto me había distraído limpiando, enseguida prepare un te acompañado de unas galletas para llevárselo a Jeanne.
-¿Se puede amor?- Dije mientras abría la puerta.
En mi cabeza se formaba una idea de cómo iba a estar ella, sentada, estudiando pero vi todo lo contrario, estaba acostada en posición fetal durmiendo con un libro en la mano derecha, se veía tan tierna que me daba lastima moverla pero no pude evitarlo, podía enfermarse. La alce despacio, moví las sabanas y la acomode en ellas. Apenas se movió, enseguida quise irme pero de la nada tomo mi brazo, supuse que estaba despierta pero no era así, me senté despacio a un costado mientras observaba su brazo lleno de cicatrices, bese lentamente si piel lastimada.
Punto de vista Jeanne
Creo que no había estado con tanta pereza desde hace un tiempo atrás, porque después de estudiar un buen rato me quede dormida sin darme cuenta teniendo todas mis tareas alrededor, me desperece lentamente, estirando mi cuerpo en todas las direcciones pero había algo que se interponía a que me estirara por mi lado izquierdo. Como si me hubiera vuelto el alma al cuerpo, me levante y mis ojos quedaron abiertos de par en par, Harry estaba al lado mío durmiendo. ¡Dios! Me sobresalte tanto que me levante de la cama muy rápidamente, no esperaba que el estuviera en mi cama y mucho menos que se haya quedado dormido en ella. En ese instante el comenzó a despertar lentamente, abrió sus ojos y giro su cabeza hacia donde yo solía estar, sonrió, me recorrió con la mirada una vez más pero esta vez su cara estaba diferente, su sonrisa se transformó a una que no conocía por lo que me inquiete además note que sus mejillas tomaban algo de color. Baje mi cabeza observando mi cuerpo. ¿Qué? Grite en mi mente, no podía ser más tonta, estaba con una remera corta y unos boxers de chica, claro que a eso se debía la nueva expresión de Haroldo además de mi estúpido descuido, rápidamente me puse como un tomate pero no solo mi cara tomo esa coloración, no, todo mi cuerpo paso por una repentina brisa de calor abrasador.
-Linda- Dijo tratando se ser delicado por la situación.
-Gracias… supongo- Sonreí tímida- Ya, déjame cambiarme- Dije tratando de que mi nerviosismo no se notara pero las palabras salieron sin la reacción esperada.
-Claro amor- Se acercó lentamente, acaricio mi mejilla para después besar mi frente suavemente.
Después de eso vi cómo se alejaba de mí, trate de que no me afectara lo que acababa de pasar porque sabía las consecuencias de esto si dejaba que pasara más allá de mi inseguridad. Sé que nunca fue su intención, es más, la culpa era totalmente mía pero en este punto ya nada de eso tenía la menor importancia para mí. No, en realidad no era mi culpa, yo me dormí con ropa asique… el me la quito.
Busque en mi armario la ropa de la escuela, era tarde pero no iba a faltar solo por quedarme dormida. Después fui al baño a hacer mi rutina diaria para después terminar en la cocina desayunando con Haroldo, enseguida nos terminamos de preparar y nos dirigimos a la escuela. El camino fue algo incómodo, ninguno de los dos pronunciaba ninguna palabra, aun así era lo que me esperaba porque no fue una situación normal para mí ya que no tengo idea si Harry, bueno, tuvo experiencias similares.
ESTÁS LEYENDO
Conociendo a Harry
RomanceUna vida problemática atrae mas problemas... pero por alguna razón atrajo mucho mas que eso, esta vez una persona, alguien dispuesto a cambiarlo todo aunque cueste. Un amor tan fuerte entablado en un lazo invisible, ¿Podrá superar los golpes?
