La cogí en brazos nada más hacerle efecto el hechizo.
- Aria...- Susurró antes de caer completamente incosciente.
Tenía un horrible nombre humano, nosotros los Creadores solemos tener nombres de los antiguos guerreros a los que llamábamos Luces y Sombras, hoy en día nuestro nombre ya deja claro cual es nuestro origen. El mío es Abdel y mi nombre procede del primer Sombra, Destructor de la primera Luz y Señor de la Medianoche. Con la chica llamada Aria en hombros no podía ser tan sigiloso como de costumbre y mi paso era más lento, por lo tanto tardaría más en llegar a la corte y ella se despertará como máximo en una noche. Su verdadero nombre era Assil, un nombre raro para una Luz ya que es el nombre de la segunda Guardiana de los Secretos. Llegó a su puesto matando a su predecesora Antiil, después de matarla se celebró un juicio Celestial ya que Assil era una Luz, por cometer semejante crímen digno de un Sombra la despojaron de sus poderes lumínicos y la traformaron en una Sombra. El peor castigo para una Luz, ser una Apagada. Y desde esos tiempos el nombre de Assil quedó tan renegado como su propietaria. Solo un par de renegados en la Tierra le pondrían semejante nombre a su hija. Un nombre tan dudoso como el origen de la chica. Por suerte para mí, la chica vivía cerca de un esplendoroso bosque donde me podría encaminar hacia Dalcria. No me llevaría mucho tiempo, pero no era una caminata fácil. Caminaba por fuera del sendero, apartando todas las molestas plantas que estaban a dos palmos del suelo. Pese a ser alta la chica pesaba poco y su cabello acariciaba mi espalda con cada paso que daba. Los altos árboles nos protegian y ejercian su deber de solo dejarme pasar a mi. Habían un camino secreto que solo se abría a los oscuros, cuándo llegué a su entrada todas las raíces se apartaron para dejarme pasar. Era el camino más hermoso que había visto, los árboles entrelazaban sus ramas a manera de muro y las ramas más altas hacian de techo, formando un bonito y enrrevesado dosel verde. La luz penetraba entre las hojas dandole un resplendor verdoso a todo el que siguiera la senda. Era un camino muy largo y aún me quedaba mucho que caminar.
Pasaron las horas y con ellas el efecto del hechizo. Aria se despertó a las dos horas de entrar en el camino secreto, mucho menos de lo que había calculado y una cifra totalmente anormal. Lo primero que dijo al despertarse fue esto:
- ANTIIL NOOO...- Alarmado la solté y la empuje contra el verde suelo. Las lágrimas descendían por sus mejillas, puede que por el golpe o por la pesadilla. No me importaba la verdad, pero si que me extrañaba que ella conociera ese nombre.
-¿De que conoces ese nombre asquerosa luz?
-Déjame en paz...
Suplicó miseramente, rendirse tan facilmente, ese acto tan humano... Para alguien tan poderoso no debería existir esa palabra.
-Cuándo llegemos a Dalcria se decidirá tú destino.
- Pero yo no se ni lo que es eso- Dijo sollozando-. Por favor suéltame o mátame ya no quiero que me sigas torturando.
Se abrazó la cabeza y alzó sus rodillas, intentando protegerse de algo que yo no era capaz de ver.
- Yo no te he hecho nada aparte de dormirte y creéme cuándo te digo que he sido delicado.
- ¡HAZ QUE PARE!
Y por fin, algo de esa personalidad poderosa escapó de las rejas humanas. Pero me preocupaba lo que la atacaba por dentro, pues si no llegaba viva a la ciudad, en realidad yo correria la misma suerte que ella.
- Escúchame yo no te estoy haciendo nada, dime lo que te pasa y tal vez te pueda sanar.
-¡LA CABEZA!
Le examiné la mente y noté algo extraño como si fueran dos mentes en vez de una y fue entonces cuándo me di de cuenta de lo que le pasaba a Assil.
- Tienes un móncur dentro, que son espíritus malígnos que penetran en tu mente y te matan por dentro. Tendré que quitartelo pero te dolerá mucho.
Los móncur son los espíritus encerrados en los árboles en castigo por las atrocidades que cometieron, cuándo un cuerpo desprotegido se presentaba ante ellos, no dejaban escapar la oportunidad de liberarse de sus jaulas.
La puse bocarriba y con mis poderes debilitados a causa de la luz solar traté de sacar al móncur, pero solo conseguí trasladarlo de su mente a la mía.
- Escúchame acabo de salvarte pero por tu culpa ahora el moncúr está en mi mente, me lo tienes que quitar y si intentas matarme morirás por que solo yo sé salir de este bosque.- Ella me miró y sé que estuvo dispuesta a ayudarme no tengo muy claro si por agradecimiento o por miedo.- Muy bien quiero que te concentres y que pongas tus manos sobre mi frente, sí así es. Ahora piensa en todas las personas que te han hecho daño y en la fuerza que utilizarías para acabar con ellas. Imagina que el móncur es una de ellas y expúlsalo de mi mente que por unos momentos será tuya.
Vi como se concentraba y vi como todo su ser brillaba a causa de la magia, no pensaba que fuera a ser capaz, es un hechizo de magia muy adelantado para alguien sin experiencia. Pasaron varios minutos hasta que Aria consiguió matar al móncur y cuándo se dio cuenta de lo consegido me dijo:
- ¿Ahora ya me puedo ir a mi casa?-Lo dijo medio desfallecida a causa del exceso de magia.
- No ahora te debo mi vida, ya que gracias a ti la conservo.
- Más te vale que la cuides, porque pienso matarte.
Y por la manera en la que me miraba supe que lo decía en serio
- Lo sé, lo sé.- Dije con una sonrisa amarga pues sabía que lo decía totalmente en serio. Después los dos caímos presos de un profundo sueño.
En mi mente, la imagen de una débil sonrisa baila de un lado a otro.
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Luces nocturnas
FantasyNo hay espacio para el amor en esta historia, amar significa morir y una persona amada corre peligro de muerte. No hay lugar para la alegría, pues los escasos momentos de felicidad se castigan severamente, no por culpa de alguna estúpida ley, sino p...
