- Me sorprende que una chica tan guapa como tu pueda estar tan sucia y descuidada.- Ya sé que la sirvienta no tiene la culpa pero ese comentario fue la gota que colmó el vaso de todo lo vivido aquel día.
- Mira cuándo a ti te saquen a rastras de tu casa, te obliguen a atravesar un bosque lleno de monstruo y veas como torturan a tus padres. Eso y un millón de cosas más. Me gustaría saber lo guapa que estarías tú, así que vete antes de que te mate.- Sí, esa frase se la había copiado a Abdel, pero al igual que él no la decía en serio. La servienta no se fue del cuarto pero si que se apartó un poco y lo más importante que no tendría que agüantar la insolencia de ésta. Salí de la bañera y me dirigí a la enorme cama con dosel. Sobre ella había toda clase de vestidos de diferentes tonos de negro. No estaba dispuesta a ir vestida igual que los demás, asi que intenté hacer uso de mis poderes. Cogí el primer vestido que vi y lo colgué de una percha sobre la puerta. Me imaginé ese vestido de color azul, sentí un hormigueo en la palma de la mano y... el vestido estalló es llamas. Lo cogí inmediatamente y lo sumergí en la bañera. Lo dejé ahí flotando y me volví a la cama para intentarlo de nuevo. Cogí el mas grande y pesado que había, con la esperanza de que fuese mas resistente. Tenía flores de encaje por toda la parte baja de la falda y por el escote. Lo puse en el mismo sitio en el que había puesto el anterior y me concentré lo máximo posible. Volví a sentir el mismo cosquilleo en las manos y esta vez el vestido no ardio si no que cambio del oscuro negro a un profundo rojo sangre. Era el vestido mas bonito que había visto en mi vida. Era rojo con flores de encaje negras, la cintura era ajustada y las mangas largas y sueltas. Me fui al escritorio pues había un joyero plateado en el. Lo abrí y cogí un broche con forma de cuervo. Me puse el vestido, con la ayuda de la sirvienta para abrochar el corsé. El vestido me quedaba como un guante. Me recogieron el pelo en un elegante moño y me pintaron los labios de rojo, en los ojos me pusieron una gruesa raya y un toque de rímel. Antes de salir me coloqué una capa negra por encima de los hombros y la abroché con el broche del cuervo. La imagen del reflejo me mostraba una chica radiante, preciosa, sensual y sobre todo fuerte. No había ni rastro de la niñata llorica de diecisiete años. Esa chica no volvería.
Las sirvientas se puesieron una en cada puerta y las abrieron a la vez, lo prinero que vi fua a Abdel con su bonito traje y su preciosa capa.
- Mi padre me ha enviado para que te escolte.- Aún seguia enfadado, pero yo no pensaba pedirle perdón...- El baile será en los jardines, has hecho bien poniendote una capa.
- Ya lo sé, tengo ojos en la cara para saber que tiempo hace.- Este comentario hizo que Abdel frunciese el ceño, pero ese era el menor de mis problemas. Tengo uno mucho más grave esta noche.
Abdel
Cuándo las sirvientas abrieron la puerta tuve que hacer un esfuerzo para que no se ne cayese la baba. Después me acordé quién era esa despampanante chica y recuperé la "compostura". Le expliqué que tenía que escoltarla hasta el jardín y ella asintió indiferente. Aunque estaba preciosa sus ojos tenían un brillo triste, y no me extraña pues iba a ser convertida en sombra. Debería de estar aterrada. Me gustaría decirle que todo iria bien pero aún me pesaba las palabras que me había dicho en la habitación. Lleganos al enorme jardín donde estaba teniendo lugar el baile. Si no fuese por las antorchas no se podría ver nada, pues todos iban vestidos de negro. Cuándo Assil se abrió la capa pude ver que su vestido no era negro sino rojo sangre.
- Mi padre se enfurecerá cuándo vea que no vas vestida de negro.
- El me dijo que me arreglara, pero no me dijo como.
En ese momento fue cuándo hizo gala de su presencia. Llevaba una túnica negra echa de plumas de cuervos. Los cuervos eran la insignia de nuestra familia. Despiadados y crueles.
- Buenas noches queridos. Assil estás replandeciente con ese vestido, aunque yo hubiese escogido algo menos atrevido.- Dijo convirtiendo la frase en un susurro.- Tu hijo estás tan elegante y frívolo como siempre.- Me limité a asentir aun que fuese mi padre no estaba dispuesto a seguirle las bromitas.- Mi querida Assil ¿Tendrías la amabilidad de venir conmigo, hay unas personas a las que me gustaría presentarte.
- No tengo otra opción así que...- Dijo mientras enarcaba una ceja.
Mi padre la cogió por el brazo y se la llevó medio a rastras, ella giró la cabeza dirigiendome una mirada suplicante antes de desaparecer entre el gentío. Sin la compañía de Assil no sabía que hacer, asi que me fui a buscar a Garret. Era mi mejor amigo desde que llego aquí, y necesitaba contarle a alguien lo acurrido esta ultima semana.
Lo encontré sentado en una silla solo, estaba bebiendo algo y miraba al suelo cabizbajo.
- Hola colega ¿Que tal estás?
- Me resulta gracioso que me lo digas tú principalmente.
-¿Por? ¿Acaso te ha pasado algo?
- Asi que no lo sabes.- Esto último lo dijo más bien para sí mismo.
-¿Que no se lo qué?
- La chica a la que llamais Assil es mi hermana.
Assil
Nebur me paseaba de un lugar a otro presentándome a toda clase de personas. Ninguna me llamó la atención salvo un joven rubio de ojos plateados.
- Assil, este es Lero. El llevará acabo tu transformación.- Estaba sorprendida pues era el chico con el que había haablado en el bosque.- Es uno de los mejores sacerdotes que tenemos. Bueno, mejor os dejo a solas para que vayais cogiendo confianza.- La última palabra la dijo con una especie de rintintín que parecía ser parte de él así como un pulmón. Con una grácil reverencia Nebur nos dejó solos, ese extraño tenía algo que lo hacía diferente. Ejercía sobre mi el mismo magnetismo que la Laguna de Venus.
- Sé que tienes muchas preguntas pero dentro de cinco minutos atacarán el palacio y cuándo eso suceda ninguno de nosotros dos estará aquí.- Me soltó todo esto mientras fingía una sonrisa coqueta.- Por favor finge que te entretienes y que te agrado, hará la situación más creible.
- ¿Y que pasa con mi familia?
- Tranquila tienen ordenes de rescatarlos y llevarlos a Betífica y a tu hermano le darán la opción de elegir dado a su privilegiada situación.
-¿Y con Abdel? El me salvó muchas veces, no me pienso ir sin él.
- Eso es imposible, es el hijo de Nebur tiene que morir.
- Pues sin él no va, yo tampoco.
- Veré lo que puedo hacer, te dejaré con ellos. Están sentados en una mesa, la más apartada de todas. Si quieres que Abdel vaya tendrás que dormirlo. Cuándo lo hayas hecho coge a tu hermano e internaros en el bosque, no os movais de ahí hasta que yo aparezca.- Mientras me dijo esto llegamos a donde estaba sentados mi hermano y Abdel. No los saludé, levanté la mano y me centré en dejar K.O a Abdel, lo conseguí facilmente pues estaba desprotegido. Mi hermano me miró extrañado de lo que había echo.
- Pero que haces...
- Cállate, estoy salvando vuestras vidas asi que o me sigues o te quedas y te mueres.
En ese momento se empezaron a oír los primeros gritos. Nos pusimos en pie agarrando a Abdel entre los dos y hechamos a correr en dirección al bosque.
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Luces nocturnas
FantasíaNo hay espacio para el amor en esta historia, amar significa morir y una persona amada corre peligro de muerte. No hay lugar para la alegría, pues los escasos momentos de felicidad se castigan severamente, no por culpa de alguna estúpida ley, sino p...
