No lo suficientemente fuerte.

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Abdel

Sentí como una gran presa atrapaba mi mente. Lo siguiente que recuerdo son los gritos. Intenté localizar los de la chica, pero solo oía a los demás. Algo me arrastraba, pero yo no podía hacer nada. Unos fuertes brazos me sujetaban por los hombros. Otros más pequeños me acariciaban la nuca. No podía ver, pero los sonidos llegaban a mí distorsionados, unos cansados jadeos mezclados con unos rápidos pasos. Pero no les hacía caso. Solo tenía capacidad para prestar atención a esa mano en mi nuca.

Assil

Conseguimos cargar a Abdel entre los dos. La gente corría en todas las direcciones, pero estabamos demasiado lejos para que nos pudiesen reconocer. Entramos en las lindes del bosque, estaba demasiado descuidado y eso nos dificultaba el paso.

- Aria no podemos arrastrarlo por el bosque...

-¿Estás insinuando que lo dejemos aquí tirado? ¿Y tú te consideras su amigo?

- Soy su amigo, pero también soy tú hermano, y para mi tú eres más importante que cualquiera.

- Ya sabes que no me iré sin él.

-¿Pero porqué ese ahínco de protección hacia Abdel? Si fue él el que te obligó a venir...

- Cumplía órdenes, igual que tú cumplías las de Nebur ¿O acaso no agarrabas la cadena que mantenía presos a nuestros padres? Además nos debemos la vida. Él me rescató y yo a él también. No lo dejaré morir.

- Aria no puedo ayudarte si tú no me dejas. Lo siento pero todo esto me queda demasiado grande...

-¿Me vas a abandonar?

- Lo siento, pero al fin y al cabo soy un Sombra...

Dicho esto soltó a Abdel y echó a correr por el bosqué.

Garret

La verdad es que nunca me ha inportado demasiado mi familia, no siento ese vínculo emocional como el que siente Aria por mis padres. Mi única pasión es servir a Nebur, solo eso me satisface lo suficiente como para seguir con toda esta farsa. Nada más dejar a Aria y a Abdel di la vuelta en dirección a Palacio. Esta revuelta nos ha pillado a todos  desprevenidos, pero mi Señor sabría manejar la situación. Seguramente le desagradaría la noticia de la fuga, pero temía la reacción que tuviese Nebur al enterarse de fuerte vínculo que une a Aria y a Abdel. Ni siquiera a mi me agradaba ese vínculo. Pero cuándo Aria fuese una Sombra seguro que se olvidaría de todo. Era necesario que lo hiciese.

Lero

La gran torre del Palacio ardía en llamas. Todos los luces estaban enzarzados en la lucha. Todos menos yo. Me iba escabullendo poco a poco hacia el bosque. Sandor me dijo que si alguna vez le pasaba algo, era mi obligación llevar a Aria hasta Betífica. Me adentré en el bosque, pero no había ni rastro de Aria. Cuándo ya estaba lo más alejado posible del oscuro palacio me atreví a gritar su nombre. Nadie me contestó. La llamé varias veces, a ella y a sus acompañantes. Solo se oía el ulular de los búhos. Empezaba a temerme que le había pasado algo.

-¡Ariaaa! ¿Dónde demonios estás?

El crugir de una rama me silenció, me di la vuelta y detrás mía había un muchacho con el que apenas había hablado en el pasado. Pues nunca me había fiado de el. Su aura desprendía desconfianza.

- O menos mal, ¿Dónde está Aria?- La mirada del visitante era oscura como la pez. Era aún más monstruosa que la de Nebur. Parecía la mirada de un muerto.

- Ella está muerta, al igual que lo estarás tú.

Un fogonazo rojo salió de las manos del muchacho. Yo levanté las mías con la intención de protegerme y...

Aria

Conseguí arrastrar a Abdel hasta lo que me parecía el centro del espeso bosque. No podía mostrarme débil en aquellos momentos, pues nuestras vidas dependían de mí. Acosté a Abdel en el suelo y me senté a su lado. Cuándo dormía estaba tan relajado que hasta parecía un humano normal, bueno todo lo normal que puede ser un asesino profesional. Pasaron unos minutos y todo estaba en silencio. Nada ocurría, hasta que escuché que alguien me estaba llamando. A medida que pasaba el tiempo mi nombre sonaba cada vez más cerca. Iba a contestar cuándo la fría mano de Abdel me tapó la boca.

- No contestes, solo harías que nos maten.

- Pero si es Lero, el nos salvará.

- ¿Al igual que lo iba a hacer tú hermano?

-¿Pero como sabes eso?

- Tu hechizo no era lo suficientamente fuerte como para dormirme completamente.- Mi nombre seguía resonando por el bosque.- Por favor hazme caso. Céntrate en la presencia de Lero, ¿Que notas?- Intenté imaginarme a Lero, su olor, su pelo, su manera de caminar. Era sorprendente lo bien que lo recordaba. Notaba su presencia, también su preocupación, pero había algo más...

- Lo están siguiendo. Alguien se esconde con la intención de hacerle daño.

-¿Reconoces la otra presencia?

- Me suena, solo que antes no era así. Ahora es más peligrosa...- Solo una persona me venía a la mente, alguien lo bastante desesperado por conservar su vida.- No puede ser, Alex va a matar a Lero.

Luces nocturnasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora