Assil.
Estaba tumbada sobre un resplandeciente suelo blanco. El aire olía a azúcar. La dorada luz del sol entraba a raudales por los inmensos ventanales. Através de ellos podía ver como una valiente nube se atrevía a manchar el impoluto cielo azul. Esa nube me recordaba a mi, solo ella se atrevía a desobedecer al grande y poderoso cielo. Unos suaves pasos resonaban en la sala. Giré la cabeza para echarle una reprimenda al maleducado que se ha atrevido a interrumpirme cuándo estaba tan relajada. ¿Acaso no sabe lo difícil que es encontrar paz en estos días que corren?
Pero no me encontró a ningún maleducado. El osado molesto era en realidad una osada molesta. Tenía unos amables ojos color de color verde y una larga cabellera dorada que iba arrastrando por el suelo. Solo de pensar en lo que tardaría en peinarse me daba dolor de cabeza. Llevaba un largo y vaporoso vestido blanco, con unas largas y delicadas mangas. El único accesorio que se permitía era una sencilla y fina cadena con un colgante de una mariposa dorada.
- Mi querida Assil.- Tenía una voz suave como la seda y esa amable sonrisa provocaría todo tipo de envidias.-¿Que ha pasado para que acabes en esta situación?- Su sonrisa se borró y me entraron unas ganas casi desesperadas de volver a ver sonreir a aquella hermosa doncella.
-¿A que te refieres?
- La mariposa y el cuervo, la historia se repite y así la profecía de nuevo se transmite.
- No te entiendo...
- La historia se repite y de nuevo se transmite...- La extraña frució el ceño, pensando que no la entendía.
-¿Quién eres?
- Yo soy tú. Pero la historia se repite y de nuevos se transmite.
- Eso es imposible, no puedes ser yo...
- Te contaré un secreto.- Esa voz me cautivaba, no podía hacer más que escucharla.- Hace tiempo, un oscuro cuervo vio una bella mariposa. Intentó atraparla pera ella de sus picotazos escapaba. En un intento desesperado la mariposa acudió a su encuentro. Pero la bella mariposa cautivada por sus oscuras alas provocó la muerte de los que más amaba. La mariposa y el cuervo huyeron y por ellos no pasó ni el hambre ni el tiempo. Pero está triste historia acaba con un cuervo muerto y una mariposa mutilada.
La hermosa dama desapareció y todo se volvió negro y oscuro. De fondo solo se oían unas tenebrosas carcajada.
- Si olvidas el secreto, tu final será peor que el del cuento.
Me desperté sudorosa y aún que el amargo recuerdo del final de aquel hermoso cuento. Ayer a la noche Abdel había tenido que hechizarme para evitar que me hechara a correr para socorrer a Lero. Después debió de subirme a las ramas para protegerme de cualquiera que me buscase. Notaba el escudo de fuerza que había creado a mi alrededor, haciéndome invisible e intocable desde fuera. Pero desde dentro era fácil deshacerlo. Lo que más me costó fue bajar del árbol con aquel aparatoso vestido. Me quite la falda y el corsé, quedándome solo con la camiseta interior y con las enaguas. No había nadie a los alrededores, no notaba ninguna presencia. Decidí salir en busca de Abdel pues no podía quedarme sentada esperándolo, además llevaba toda la noche fuera.
Abdel
Mucho antes de que Assil se despertara.
Me hizo falta un hechizo aturdecedor muy potente para dejar fuera de juego a Assil. Esa chica era muy dura, pero no podía permitir que lo siguiera a una posible lucha. Nunca más la expondría a ese peligro. Rápida y sigilosamente fui acercándome al claro dónde Garret, el hermano de Assil, y Lero, un Luz que nos había ayudado a escapar, luchaban. Notaba que Garret iba perdiendo. Nunca había sido demasiado fuerte, pero tenía la misma tenacidad y la misma terquedad que su hermana. Habíamos sido mejores amigos desde que Garret llegó a Dalcria, de aquella aún quería que lo llamasen Alex. Pero desde que tuvo una charla con mi padre todo cambió. Por fin llegé al claro en donde estaba teniendo lugar la lucha. Inmediatamente me lancé contra Garret. En un cuerpo a cuerpo él no tenía nada que hacer. Lo agarré por el cuello y me tiré al suelo con él. Lero claramente fatigado se acerco jadeando, me dio las gracias gesticulando la palabra.
- ¡No sabeis lo que estais haciendo! Nebur vendrá y os matará a los dos.
- No si nosotros te matámos a ti primero.
- No sabes nada Abdel. Si me haceis algo lo que os pase a vosotros será cien veces más doloroso.
- No eres tan importante para mi padre, solo uno de sus simples vasallos.
- Un vasallo de su sangre, sí
- Deja de mentir si no quieres que te arranque la lengua.- Ese comentario hizo que me enfureciese pues también significaría que Assil y Nebur son familia, y no quería que ella tuviera nada que ver con mi padre.
- No Abdel, no está mintiendo. Garret es hijo de Sandor. El hermano Luz de tu padre.
- Es imposible, el hermano de mi padre murió sin hijos...
- No, se fue al mundo de los mortales pues sabría que tu padre intentaba acabar con él, hacerse el muerto es mejor aque estarlo realmente. Allí contrajo matrimonio con una humana y poco después tuvieron un hijo.
- Querrás decir dos.
- No, solo uno y ese es Garret.
-¿Entonces quienes son los padres de Assil?
- Eso es lo más confuso de todo... Verás, Assil no nació como los demás bebés, ella es la...
- Vaya, vaya. Parece que mi pequeño hijo está escuchando una conversación para mayores.- Dijo la oscura voz de Nebur.- Ya va siendo hora de que tengamos una agradable cena en familia. ¿No crees hijo?.- Alzó la mano y dejó incosciente tanto a Abdel como a Garret.- Y tú mi querido traidor, espero que sepas que te mereces este final más que nadie.- De nuevo alzó la mano y un largo y afilado rayo salió de ella con dirección al pecho de Lero. Le dio en el lado izquierdo. Recogió a sus familiares y desapareció en el acto, pensando que dejaba un cadáver atrás. Pero Lero no se resignaba con una muerte sin lucha. Una chispa de vida latía en su interior.
Assil
Llevo caminando toda la mañana y no he encontrado ni a Abdel ni a Lero. Las lágrimas acudían a mi de tan solo pensar que algo malo les halla podido pasar. Llegué a un pequeño claro donde claramente había trancurrido una pelea, pues se podían ver claramente las quemaduras en los árboles. Miré desesperadamente en todas las direcciones hasta que pude distinguir un resplandor plateado. Heché a correr en esa dirección inmediatamente. El resplandor plateado pertenecía al cabello de Lero. Una gran mancha roja le cubría el pecho. Me agaché y puse su cabeza sobre mis rodillas. Su pulso era demasiado débil.
- No pienso suplicarte que vivas.- Intentaba sonar como siempre, pero era difícil pues las palabras se me atragantaban y las lágrimas me nublaban la vista.- Pienso obligarte a vivir.
Un susurro suave y arenoso llegó hasta mis oídos. Me agaché lo suficiente como para que sus labios rozasen mi oreja cuándo hablaba.
- Recuerda que tú eres la destrucción y la salvación de todo. Eres poderosa...
- Dios, te he dicho que no te mueras, asi que déjame ayudarte.
- Recuerdalo todo.- Alzó debilmente su mano y rozó mi frente. El cosquilleo de la magia recorrió mi cuerpo y supe que Lero se había ido con aquel último regalo. Gracias a él lo recordé todo, recordé que él me había enseñado todo sobre la magia y que ya nada tenía solución en ese claro. Todos lo árboles del bosque estallaron en llamas. Igual que yo.
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Luces nocturnas
FantasyNo hay espacio para el amor en esta historia, amar significa morir y una persona amada corre peligro de muerte. No hay lugar para la alegría, pues los escasos momentos de felicidad se castigan severamente, no por culpa de alguna estúpida ley, sino p...
