Misterio

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No lo creía, pero ahí estaba, sus amigos le seguían hablando. Pensaba que ahora con su padre en el colegio, el número de personas con las que solía juntarse disminuiría, pero nada de eso pasó, aunque los primeros días si que habían guardado algo de distancia con ella, pero después todo volvió a la normalidad.

Claro que haber ganado el partido el pasado sábado había ayudado, muchos más restregándole a la cara a esos Gryffindor.

En sus tiempos libres se la pasaba en la biblioteca, le gustaba leer, y mucho. Pero ahora ya no tenía tiempo, tenía demasiada tarea, sin mencionar los TIMOS.

Pese a todo le alegraba poder ver a su padre cada noche que iba a su despacho.

Jamás hubiera imaginado lo bien que se sentiría estar cerca de él, era algo nuevo verlo diario (exceptuando las vacaciones) pues era un ambiente muy distinto al de casa.

En clases jamás se hablaban más de lo necesario. Pero si que se metía con su casa, con todas en realidad, aunque era a la que menos le baja puntos. Sospechaba también porque había pertenecido a la misma.

S:Eileen
E:¿si?
S:¿alguien te ha molestado estos días?
E:¿por qué lo preguntas?- dijo algo confundida por la pregunta, y después se puso nerviosa, esperaba que no lo notara.
S:pensé que sería algo probable siendo mi hija. Además, casi no participas en clase....aunque puedo imaginar el por qué.
E:nadie me molesta papá....y si lo hacen yo me puedo encargar de ellos. No te preocupes
S: no quiero que te metas en problemas, si hay algo dímelo y nadie se volverán a meter contigo esos pequeños idiomas.

Eileen sonrió y asintió.

Su padre regreso su atención a los ensayos que calificaban.

Ella se quedó algo pensativa, pero era mejor que terminara su tarea, odiaba que fuera así pero, su padre era el que dejaba más tarea.
Hasta ahora no le había preguntado ninguna duda, pero de seguro le contestaría todo, aunque en privado.

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—tengo que ir a la biblioteca, adelántate, voy enseguida.

Eileen asintió y se despidió de su amiga, era una rara se biblioteca, pensaba que era algo bueno, pero sabía que ella jamás podría serlo, no le gustaba estar tanto tiempo encerrada, disfrutaba del aire libre. Algo diferente de sus padres.

Casi llegando al comedor, vio a su papá hablando o más bien escuchando lo que le decía la nueva profesora de transformación. Era un tanto menor que su padre, castaña, ojos azules y tez tan blanca como la de él.
No parecía tan fastidiado de que le hablara, y ella suponía que así era con todo el mundo por como le contaron como era, y de ser así, había cambiado mucho en los años en que la veía crió.

Se quedó pasmada viéndolos, hasta que se encaminaron al comedor.
Se quedó pensativa, ¿de qué hablarían?

—creí que ya estarías adentro
E:es que..me distraje, vamos.

Fueron de las últimas en entrar.
Snape la veía desde la mesa de profesores.

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En cuanto terminó, salió disparado por la puerta de atrás. No espero ni a la profesora ni a su hija (que normalmente a iban al mismo tiempo para encontrarse en el pasillo e ir al despacho juntos.

Tenía algo que pensar y quería estar solo, algo de lo que hace tanto no disfrutaba.

Esa maestra había insinuado que deberían verse para comer, que tenía algo importante de que hablar, que le interesaría.

Se recostó en el sillón y vio el techo.

Siempre te querré Donde viven las historias. Descúbrelo ahora