Derek negaba con la cabeza mientras sonreía con sarcasmo. Su molestia era palpable, su furia podía saborearse y su disgusto estaba claramente a la vista. Demasiadas cosas pasaban por su cabeza y tres de ellas sólo tenían algo en común: puños ensangrentados.
—No puede hacerme esto, ¡no puede! —el mago detrás del escritorio dejó escapar un suspiro y entrelazó sus manos por encima de la cara madera.
—Te di todas las oportunidades que diligentemente me pediste; te las otorgué a todas con confianza —pasó una mano por su cabello plateado para luego dejar su silla y acercarse a él dejando caer su mano en uno de sus tensos hombros —. Aquí entre nos, eres el mejor de tu generación pero creo que te has involucrado demasiado en este caso.
El muchacho se alejó y caminó como una fiera de un lado a otro en la modesta oficina hasta detenerse frente al hombre.
—Hoy los titulares están manchados nuevamente por otro niño descuartizado; otra familia sin su hijo, otro inocente sin vida y un maldito que sigue allí afuera burlándose de todos nosotros —su cuerpo a esas instancias temblaba como gelatina —. No puedo simplemente dejarle esto a otro y volver a casa como si nada hubiera pasado. No me pida que lo acepte porque no lo haré, señor Christmas.
—Perderás la cabeza, pero si es lo que quieres deberás cumplir tres meses fuera del caso.
—Un mes.
—Dos meses.
—Tres semanas —el hombre chasqueó la lengua.
—Hecho —se dieron un apretón de manos y el jefe volvió a su asiento —. Llévate lo necesario, pero no quiero ver tu trasero aquí hasta entonces —Derek afirmó con la cabeza y se giró sobre sus pies para largarse de una buena vez. Sin embargo, se detuvo al escuchar la voz de Christmas —. No quiero errores esta vez, Wilson. Una pista es sólo una pista, pero atrapar al sospechoso es otro nivel.
—No habrá errores, señor. No esta vez.
~•~
El campus de Quidditch Hortz para niños estaba sumido en un completo silencio. No habían risas, no habían quejas, no había nada ni nadie. Mia se sentó en una de las gradas esa mañana y se quedó allí mirando a la nada misma sin reparar en el tiempo. Posiblemente había estado tres o cuatro horas completamente inmóvil, sin saber cómo expresar todo lo que estaba atormentando su interior, sin saber cómo detener sus angustiosas lágrimas caer por sus pálidas mejillas.
—Lo lamento.
La voz de su prometido llegó a sus oídos con algo de indiferencia. No era un mago realmente expresivo y sabía que decir aquellas dos palabras, le había costado buena parte de su energía habitual. Se secó las lágrimas con el dorso de su mano derecha e intentó sonreírle, pero tan pronto como lo había intentado aquella muestra de simpatía decayó por completo.
—Tenía sólo seis años, seis malditos años y no pude hacer absolutamente nada por él —sus ojos volvieron a humedecerse y él la abrazó. Se refugió en sus brazos y cerró sus ojos con fuerza —. ¿Cómo pudo hacerle eso?
El funeral de Terry Jones fue al día siguiente, después de haber estado en manos de los Aurores y Medimagos todo el día anterior. Mia asistió junto a su prometido Gregorie Hortz, junto a una gran parte de los allegados al niño; acompañaron a la familia hasta altas horas de la noche, cuando fue que finalmente regresaron a sus hogares. O al menos, eso es lo que la ex Hufflepuff hubiera querido de no ser porque la pena la había obligado a regresar a las lágrimas y al doloroso recuerdo del eterno, vivaz y pícaro Terry Jones sobre una escoba, disfrutando junto a sus amigos de un inocente entrenamiento de Quidditch.
No lo soportó y fue la razón por la que había decidido ir con Lili en medio de una fría madrugada, envuelta en una frazada y su pijama fucsia favorito. La herbóloga no tuvo corazón para negarle su compañía, la noticia sin duda había impactado a todos como muchos de los casos anteriores.
—Siento haber venido sin avisar.
—No tienes que disculparte, las puertas de mi casa están abiertas para mis amigos. Mi hogar es tu hogar, ya te lo he dicho —comentó Lili con una expresión risueña.
—Lo sé —se acurrucó en el sofá mirando las crepitantes llamas de la chimenea. No podía cerrar los ojos por mucho que lo hubiera deseado, simplemente se había tornado difícil para ella —. Es sólo que... es diferente.
—Intenta descansar, traeré algo de chocolate caliente, ¿qué dices?
—Suena bien —ella le sonrió y le dio una suave palmada en la espalda antes de dirigirse a la cocina.
Soltó todo el aire de sus pulmones que había estado reteniendo hacía ya bastante tiempo. Tragó con dificultad, la angustia volvió a ella y la culpa comenzó a carcomer su ser. Sus ojos volvieron a inundarse por un torrente de lágrimas y no pudo contenerlas cuando Lili regresó con las tazas humeantes de chocolate. Inmediatamente fue consolada por su mejor amiga.
—Shh... —Mia negaba mientras se aferraba a sus brazos y dejaba escapar el llanto amargo desde el más profundo de su interior —. Todo está bien, todo está bien, cariño.
—No, no nada está bien y nunca lo estará —la bruja la miró sin entender —. Lo vi, yo lo vi todo —susurró mirándola a los ojos —. Lo vi, Lili y no hice nada...
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[Finalizado] El Mundo Mágico oculta un asesino.
FanficDerek Wilson forma parte de un equipo de investigación mágica muy importante: un grupo especial del departamento de Aurores y se ve envuelto en un caso extraño que lo obliga a pensar que están nuevamente en tiempos oscuros; el asesinato de una decen...