Derek Wilson forma parte de un equipo de investigación mágica muy importante: un grupo especial del departamento de Aurores y se ve envuelto en un caso extraño que lo obliga a pensar que están nuevamente en tiempos oscuros; el asesinato de una decen...
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·Expulsando demonios [Parte II]·
Algo vibró en el bolsillo de su chaqueta cuando, sin ánimo alguno, siguió los presurosos pasos de Lilian fuera de la estación de servicio. Algo pasaba con él, un algo que no buscaba ni esperaba que entendiera el porqué. Sin embargo, una parte de sí mismo exigía una explicación inmediata. Al menos la más factible para no seguir perdiéndose como un segundo atrás. Metió su mano derecha con suavidad, curioso y atento a su vez a la bruja. No le era familiar lo que sentía entre sus dedos: frío y alargado.
-¿Dónde se ha metido?
-Tal vez, finalmente voló a su nido -murmuró intentando espiar en su bolsillo lo que fuera que tuviera dentro -. Búscalo.
-¿Tú sólo sabes dar órdenes?
-Depende del día, ¿qué puedo decir? -esta abrió sus ojos completamente indignada y decidió buscar a la joven muerte. Por su parte, era justo lo que había buscado -. ¿Un artefacto muggle? -susurró para sí mismo.
Miró hacia todas las direcciones. Aquella cosa no había llegado solo ahí; en todo caso lo recordaría perfectamente. Lo observó, las luces parpadeaban.
-Es una llamada -Henry estaba frente a él, quiso cuestionarle sus desapariciones repentinas pero el artefacto seguía vibrando -. Contesta.
-¿Cómo se supone que haga eso? -este chasqueó la lengua y se lo quitó de las manos, deslizó sus dedos por encima de las letras parpadeantes y se lo entregó.
-Ponlo en tu oreja -susurró mientras indicaba con sus manos cómo hacerlo.
Derek lo hizo, indeciso y extrañado; no se atrevió siquiera a decir algo, sólo esperó, pero nadie del otro lado parecía querer dar el primer paso. Aclaró su garganta y con la mirada fija en Henry tomó la iniciativa:
-¿Hola?
-Es hora.
-¿Qué dice? -interrogó este a lo que Derek lo detuvo con su dedo.
Su rostro estaba contraído. Llevó su mano libre de inmediato hasta su pecho. Le quemaba, sentía que su piel se deshacía y sin embargo, se negaba a quedarse sin una respuesta.
-¿Quién eres?
-Despierte...
Su mano tembló, el celular resbaló de sus dedos y Henry no logró alcanzar a ninguno de los dos. Su cabeza azotó contra el pavimento, sus ojos se cerraron y quedó tendido en el suelo un instante. Henry corrió hasta él y se arrodilló a su lado. No estaba seguro si debía tocarlo, algo gritaba en su interior que ni siquiera lo pensara siquiera; sus párpados se abrieron nuevamente. Por supuesto, no hubiera retrocedido despavorido si los ojos claros del Auror no hubieran desaparecido tan abruptamente. Había reconocido ese poder, ese hedor y por supuesto, esos ojos negros.
-No puede ser...
-Al fin te encontré, idiota. ¿Dónde estabas? -Lilian había llegado a él tomándolo del brazo y el chico se aferró de su mano y tiró de ella para colocarla detrás de él -. ¿Qué haces?
-Adelante, Dorian, adelante -dijo este llevándosela consigo hacia atrás. Derek se levantaba del suelo con una sonrisa, una sonrisa espeluznante. Lilian tropezó, pero no cayó mientras daba pasos cortos hacia atrás -. Supongo que te subestimé.
-Oh, sueles hacerlo seguido, Henry -sus manos sacaron el polvo de sus mangas -. No importa cuántos años tengas, sigues siendo un simple muchacho. Te mataría en este instante, pero se me hace tarde. Este mago se resistió a mí, pero al final, como todo humano, no tardan en dejarse llevar.
Henry apartó a Lilian y se colocó en guardia mientras hacía aparecer sus alas. Las plumas rojas brillaron bajo las luces de la estación. Derek, o al menos aquello que lo controlaban, soltó una risa en tanto guardaba sus manos dentro de los bolsillos de los vaqueros del mago. Sin estar dispuesto a mover un solo dedo para detenerlo.
-Te mataré.
-Para eso, primero debes atraparme.
Henry se lanzó hacia él, pero Derek desapareció. Frenó en el aire, agitando sus alas. Las oleadas llegaban hasta Lilian que, boquiabierta y sin saber cómo reaccionar, sólo corrió hasta la joven muerte.
-¡¿Qué carajos está sucediendo?!
***
Henry parecía haber recobrado algo de la vigorosa energía de horas atrás, cuando caminaban por el costado de la ruta pensando que había encontrado la manera de deshacerse de ese maldito y su séquito de demonios. Murmuraba cosas inentendibles mientras rebuscaba entre los cajones de una vieja casa. Lilian no paraba de caminar de un lado a otro, sin saber qué decir o pensar.
-¿Qué hay de los demás?
-Nadie acudió cuando abrí las alas -dijo este pateando un cajón y ante esa acción algo pesado cayó -. Él los mató, estoy seguro de ello.
-Por Morgana. ¿Qué hay de Derek?
Este suspiró mientras tomaba un hacha de doble hoja. Comprobó su filo y luego miró a la bruja que se abrazaba a sí misma.
-Por la manera en que fue tomado, quiere decir que lleva tiempo siendo poseído sin que él lo hubiera sabido.
-¿Crees que él...? -Henry sabía qué insinuaba Lilian con ello.
-Es posible.
-Él nunca hubiera matado a nadie -la muerte le tendió el hacha y ella la tomó con firmeza -. Nunca.
-En un estado de posesión es difícil decir con certeza de lo que somos o no somos capaces de hacer, Lili. Esas cosas utilizan ese lado que reprimimos, ese lado oscuro que escondemos del resto, para obligarnos a hacer atrocidades. Pero te creo, sé que Derek es un buen hombre y que sólo tuvo mala suerte. ¿Eso te deja tranquila?
-Satisfecha, pero no tranquila.
-Ya perdimos mucho tiempo, tenemos que ir a la Mansión de los Hortz en este mismo instante -Henry ya tenía el libro bajo su brazo y Lili el hacha bien apretado contra su pecho -. Haz los honores.