Naomi iba todos los días a aquél parque esperando ver nuevamente a Teresa donde comúnmente solía verla, sentada en aquella fuente, donde esta vez había un niño en aquel lugar con un barco en su mano derecha dispuesto a tirarlo al agua, la niña se sentó a escasos metros de él esperando a que el lo aventara.
El chico llevaba diez minutos con el barco en mano sin querer ponerlo.
Naomi se acercó con cuidado y le tocó el hombro lo que sobresaltó al pequeño, e hizo que la mirará.
-¿Por qué no lo dejas caer en el agua? -la niña se sentó a su lado mirándolo con curiosidad .
-Por que se va a mojar- dijo el niño .
- ¿Y? Para eso es ¿no? - la niña lo seguía mirando y su mirada empezaba a intimidar al niño.
- Pero me lo regaló mi papá es especial para mí y no quiero que se moje - explicaba el pequeño volviendo a mirar su barco.
- Entiendo pero creo que te lo dio para que te divertieras - dijo la pequeña y se fue dejando al niño tranquilo pues ella creía que ya lo había incomodado demasiado .
El niño cuando se fue la chica empezó a jugar con su barquito mientras reía feliz y su padre vino a su lado a jugar con él.
Naomi vio la escena del niño y sonrió, «Las personas no disfrutan al cien las cosas por tonterías por qué son cosas materiales y venimos a vivir la vida a experimentar y dejarnos llevar no a estar esperando que nos digan cómo y cuándo experimentarla cada quien es dueño de su propio tiempo» pensaba Naomi para sí misma y se fue debajo de un árbol mientras veía como su papá agarraba a su madre de la cintura y no le dio asco, si no le dio alegría por qué su mami estaba feliz, sonreía y reía.
Naomi se la pasó jugando con sus amigos eran dos niños uno tenía pelo castaño ojos negros y era de tez blanca el otro era igual a el solo con un lunar en la mejilla derecha.
Empezó a jugar subían bajaban de los árboles corrían unos trabajos otros realmente era divertido, llegó la hora de irse y antes de irse vio al niño jugando riendo y sonriendo solo como cuando ella se había ido de su lado.
Teresa en el hospital veía por la ventana de su habitación que venía otro psiquiatra este era diferente al anterior al que había venido hacía ya unos días este era castaño de tez clara y los ojos del color del carbón, se acercó a ella.
- Acompáñame -dijo el psiquiatra y Teresa tubo que obedecer como todas las veces si se resistía podría terminar peor, como la última vez tres doctores fueron con ella y la agarraron mientras ella se resistía pataleando y arañando pues le dolía el como la trataban, la sedaron un rato y después medio adormilada le hicieron contestar un par de preguntas una era de cosas que ella debía saber académicamente y otra de cosas personales, aunque la mayoría las contesto mal por el sedante que aún la tenía adormilada, había podido responder a todas.
Me miró de nuevo por tercera vez el hombre en lo que llevábamos de hora, parecía ya algo fastidiado pero no sé la iba a poner fácil si quería que respondiera bien sin sedantes debía costarle.
-Y dime Teresa ¿crees que estuvo bien el chico que mato a su madre? - dijo Joseph su nuevo psiquiatra después de citarle un ejemplo de una madre que maltrataba a su hijo y él la mato.
- Usted quiere saber si yo lo haría- Teresa movía su muñeca mientras la miraba entretenida le gustaba sentir como por su mano corría sangre. - Pues yo no sé si lo habría hecho por qué no sé qué pasó el niño para que hiciera tal atrosidad- contesto.
- Señorita -teresa oidaba que la llamarán así no por tener 18 años era una señorita podía seguir siendo una niña e incluso una mujer, podría llamarla simplemente Teresa o Tere si tanto le costaba decirle asi - se lo dije, fue avisado por su madre golpeado y maltratado.
- Joseph déjeme preguntarle algo -el asintió dejándola hablar .- ¿Su hijo le ha dicho que quiere matar a su esposa?- Teresa sabía que aquel hombre no tenía esposa pues había investigado sobre él.
-Pues claro que no por qué está muerta al igual que ellos- dijo el señor algo dolido mirando a otro lado mientras Teresa reía y sonreía.
Se había terminado la hora
-¿Y usted por qué cree que lo esté? - empezó a reír - El destino estaba escrito e iba a morir su mujer pero por el deseo de los niños murieron ellos también- Teresa había investigado un poco de su vida y había descubierto que su mujer había muerto por accidente de auto y en el iban sus pequeños que al igual que ella sufrieron la misma desgracia.
- Mis hijos no la mataron- dijo Joseph mirando con recelo a Teresa.
- Yo tampoco a la mía -le guiño un ojo y mientras iba caminando se paró en seco y lo miro -Deberia investigar un poco más señor para saber motivos y causas de las muertes - dijo Teresa mientras se reía -Hasta la próxima doctor.
Teresa se devolvió hacia su cuarto pensando en que seguro ya no volvería a ver a joseph, igual que había dejado de ver a sus otros psiquiatras nadie duraba atendiéndola todos le temían pues siempre los hacía retorcerse de dolor parecer inferior a ella y aunque ella solo pensaba que le temían a que ella fuera más inteligente la próxima vez había algo, alguien que le decía que no era así llegó a su cuarto y se sentó mirando la pared blanca en su cama blanca, hace tiempo ya no tenía su pintura hermosa de hecho desde que había cumplido 18 la habían cambiado de habitación poniéndola de nuevo en cuatro paredes blancas.
-Teresa dulce Teresa ¿espantaste a otro psiquiatra?- ella negó con la cabeza inocente ella sabía que el lo sabía pues había estado a su lado cuando hablaba con Joseph.
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Ámame
Mystery / ThrillerElla tiene un gran amor por él, tanto es así que no se da cuenta que es lo que ve, lo ama efusivamente, nada se compara a todas las mañanas teniendolo dentro de su cuarto en su cama, poder hacer lo que quiera y desee con él, él parece amarlo siemp...