Aurora
Sentada en el piso de mi habitación, no tenía mucho que hacer, a veces solo visitaba a Kevin en la correccional, pero ahora que mi hermano está furioso conmigo, es imposible. Me queda dos años para ser mayor y poder visitarlo con frecuencia por mi cuenta.
Creo que solo me queda esperar estos dos años para poder ver su rostro, juro que me guardaré solo para él.
Solo soy de él.
🏹🏹🏹
Kevin
Estaba en mi cuarto, no tenía nada que esperar, o recibir, más que solo una cosa.
Baje a la sala donde escuché que Eva (para no llamarla Madre) había recibido mi paquete. Se lo quite de las manos y lo lleve a la mesa sacando seguros para bicicletas, solo dije que los vendería en mi escuela, algo que no es totalmente cierto.
Tengo un plan, un plan que no quiero que nadie arruine,
Al día siguiente, solo estaba merodeando por escuela, sentía la necesidad de estar con alguien pero ese alguien no tenía que emitir una palabra con su irritante voz de ardilla chillona.
La busquen por todos lados y nunca la encontré, hasta que me di cuenta que estaba detrás del escenario, de la sala de teatro.
— ¿Que haces?—pregunte de repente, esto hizo que Aurora brincara del susto.
— Kevin, me asustaste, no hagas eso—comento, está sentada en el suelo, con una pequeña luz iluminando su libro—. Estoy leyendo un libro, un cuento.
— ¿Cual cuento?—pregunte intrigado.
— Robin Hood, un cuento que encontré por aquí. Creo que harán una obra sobre esto—respondió. Y siguió con su vista al libro, me senté al lado de ella, yo también quería leer.
— Era uno de mis libros favoritos—comente. Ella me miró y sonrió.
— ¿Enserio? Ya veo por que te gusta la arquería entonces—añade, y sigue leyendo. Yo leo con ella, en silencio, ambos solo leíamos con la voz que teníamos en la cabeza, apoyé mi cabeza en su hombro, eso no le pareció molestarle, creo que incluso lo disfrutaba.
Así transcurrió toda la tarde, estuve con ella, pero no decíamos nada. Comíamos, y no hablamos, hacíamos cualquier cosa y no hablábamos. No nos dirigimos una sola palabra. A veces la observaba determinadamente, no creí que fuera a pensar que sonríe como vil retrasada, aveces actúa como una mujer, madura, y no como una niña con voz de ardilla.
Aunque me he acostumbrado a ella, no me gusta. No siento que esto me apasione, y la verdad, ¿Cómo esto podría apasionarme?. Antes solo pensaba en dañarla, pero ella se lastimaba sola. Metiendose en problemas, abusos en su pasado, y sigo preguntándome cómo es que aveces es buena conmigo, y otras no. Ni yo me lo puedo explicar, apesar de todo, sigue sin alejarse de mi, sigue a mi lado incondicionalmente. Viéndola sentada en el césped, en el de un parque en el que estábamos, me da ganas de besarla, y no por que la quiera, en realidad no sé por qué quiero hacerlo.
— Me preguntaba por qué no tienes mas amigos que yo—dice. Tan perfecto que estaba el día...
— No me gusta, nisquiera sé por qué sigo contigo— digo con frialdad.
— Te acostumbraste, supongo.
— Que te acostumbres a algo no significa que te guste.
— ¿Es así conmigo, no?
— Si, exactamente.
— No me importa, es lindo estar contigo.Mi vista estaba sobre ella, estaba serio, y de verdad me preguntaba como es posible que diga eso, con todo lo que hemos pasado, lo que yo le he hecho.
— Tú sabes bien que no.
Ella se encogió de hombros, y siguió con lo suyo, acto después vi que tenía un lápiz lapial, se lo colocó en los labios. Ni siquiera sé por qué las mujeres hacen eso, se ven igual de horribles.
Estuvimos caminando, sin rumbo, y sin hablar, ella compraba comida en cada maldito puesto, si ella comía de tal magnitud, no me sorprendería que terminara gorda. Empezaba a oscurecer.
— Ya me tengo que ir—dice ella. Volteo a verla y ella esta mirando la calle hacia su casa—. Te veo mañana—después de lo que dijo planto un beso en mi mejilla. Y se fue caminando rápidamente por la calle que va a la casa de su abuela. La vi alejándose de mi, por un lado me transmitía alivio de no tenerla cerca, del otro... no tengo ni idea.
Llegue a mi casa, y fui a mi cuarto, me miré al espejo, y puse notar una mancha roja en mi mejilla, producto del beso de Aurora. Me lo quite con prisa con mis manos, pero la mancha se hizo más extensa. Intente ir al baño por el corredor, escuché a mis padres hablar... no me agrado lo que escuché.
—Bueno, ya sabemos quien se quedará con la custodia—oí hablar a mi papá.
Claramente, esta charla entre él y mi mamá, no iba resultar bien, y todo por mi.
🏹🏹🏹
Al día siguiente, Aurora estaba conmigo en mi habitación, sentados en el piso, ella recargada en la pared, jugando con las puntas de su cabello. Pensé que estar con ella cambiaría todo, mis planes, mis ideas, mis pensamientos, pero no es así. Sé que lo que ella quiere es un noviazgo, de rosa y bonito y algo duradero, pero esta muy equivocada conmigo. A veces siento que podría alejarse de mi fácilmente, pero no. Tal vez es por que esta sola, nadie la soporta, y yo no soporto a nadie.
— ¿Kevin?— su voz me sacó de mis pensamientos, le di mi atención—. ¿Puedo abrazarte?
— ¿Por qué?—pregunto serio.
— No lose, ¿No te gusta abrazar a nadie?
— No, no me gusta ni una muestra de cariño.Parece que le valió una mierda y aún así se animó a abrazarme, se acercó a mi, y rodeó sus brazos en mi cuello, y me abrazo, no respondí a ello, solo la quite, empujándola a un lado. Esta rio, como si hubiera contado una broma o algo.
La veo, y ella me mira a los ojos, ella es capaz de hacer cosas por mi, incluso en el día en que yo ponga todo en marcha, será la primer persona en conocerme bien, un día en el que estuve esperando con paciencia, pero con ansiedad a la vez.
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Soy como tú. (Kevin)
Hayran KurguEres una estúpida, una maldita perra con sueños que no se cumpliran jamás. Pero aqui sigues, creyendo que yo cambiaría por alguien tan llorona como tú. Si tan sólo supieras las cosas que quiero hacerte, y no efectivamente buenas, aún asi te quedaria...