En el hueco de tu historia,
en la manía de quererte,
en tu estadía en mi pecho,
y la piscina de encuentros.
Ahí, voy yo muriendo vivo,
a cada segundo,
con cada paso que das,
y siempre que ya no me recuerdas.
Sin poder soltarte,
siempre al mirarte,
con esta extraña costumbre,
de voltear y encontrarte.
Sin siquiera buscarte,
apareces para de nuevo
llevarte todo contigo,
y dejarme en un vicio.
Sin necesidad de una mirada,
sin necesidad de un beso,
o un abrazo,
yo dejo de existir.
En tu ausencia,
y en mi presencia,
buscando una excusa,
para ya no quererte.
-Jimena Salazar.
