Mordiendo la senda
de sus sueños,
desviando el aliento
de sus movimientos.
Acariciando con calma
sus sentidos, cuidando
con amnesia sus recuerdos.
Manteniendo el sudor
en sus manos, y sus
añoranzas en un abrazo.
Desmintiendo sus ojos
con mi desnudo atuendo,
y embestida con una sonrisa
arrolladora y cautivante.
Con voces roncas en los
amaneceres solitarios,
junto al río
de sus deseos ya cumplidos.
Sin aliento sus ojos quedaron,
sin miradas sus sonrisas,
y sin colores sus gestos.
Sin aliento.
-Jimena Salazar.
