Durante el entierro los lastimosos lloriqueos de Alicia era como música para los oídos de Beth, una joven madre a punto de caer desmayada, diversas caras afligidas era todo tan estimulante.
Una ligera brisa otoñal rozo su pequeño y delgado rostro, con ella pudo distinguir el olor a muerte algo que de una manera macabra fascinaba a Beth.
Alicia siguió quedándose en casa de la señora Fletcher hasta que la etapa de duelo pasara. Un día a la hora de la cena Alicia propinó una patada al gato de Beth quien estaba en la entrada de la cocina, el gato soltó un maullido de dolor, la niña que estaba cenando giró su cabeza y con ojos penetrantes y furiosos miró a su tía la cual ya se acababa de sentar al costado de la señora Fletcher, Beth movió un poco los labios en dirección a su gato y este salió corriendo de la cocina.
La habitación estaba oscura, lo único que se escuchaba era el ruido de la manecilla del reloj que marcaba las 3:23 am. Alicia despertó de una pesadilla, intentó moverse luego cayó en cuenta de que estaba teniendo una parálisis del sueño, trató de relajarse y cerrar los ojos pronto iba a terminar.
—Shh— escuchó cerca de su oído.
Eso la empezaba a poner nerviosa, creía conocer esa voz.
—¿Tienes miedo Tía?— rió alguien de manera burlona.
Se activó la alarma dentro de su cuerpo, ¿esa era realmente la voz de Beth o todo era una pesadilla?
— ¿Te cuento un secreto? Yo maté a tu estúpido pequeño bebé— volvió a reír.
Eso tenía que ser una maldita pesadilla, siempre había detestado a Beth, pero solo era una niña, los niños no puedes hacer ese tipo de cosas.
Trató de conseguir la movilidad de su cuerpo mas fue una lucha en vano, su cuerpo no respondía.
— Hoy lastimaste a Ikur, esta tan molesto, dice que es hora de que te envíe al infierno... seguro allá verás a tu bebé— murmuro tratando de contener una carcajada.
Alicia estaba sudando frío y tenía los ojos desorbitados de horror, Beth pasó algo a través de su cuello, algo caliente y espeso empezó a descender de el.
Eran las 3:25 am, en el pálido rostro de Alicia había quedado grabada una aterrada expresión de horror producto de su última pesadilla, su cuerpo estaba inmóvil tendido sobre la cama, solo que esta vez no se volvería a mover nunca más.
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La niña gris
HorrorBeth era aparentemente una niña normal, mas solo bastaba con mirarla a los ojos para darse cuenta de que no era así. Su nacimiento fue una gran tragedia, sus padres no lo veían así, para ellos era la niña perfecta, la niña que habían estado esperan...
